Crónica de la Fiesta Demoscópica 2018 en Madrid

16 febrero, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Vetusta Morla (2017)

Redacción: Vitor Blanco

Un jueves noche en Madrid es siempre una buena noche para ser invitado a una fiesta. Cuando esa fiesta, además, es un homenaje a la música y al periodismo que nace de ésta, la cosa se pone aún más interesante. La longevísima y fundamental revista Mondo Sonoro, famosa por ocupar la entrada de muchos locales del centro de Madrid – aunque su tirada sea a un destacable nivel nacional –, organizaba el 15 de febrero en la sala Joy Eslava un evento que estaba llamado a ser un alegato a favor de la música, con un cartel que apostaba por nuevas iniciativas del país y, digámoslo también, con un cariño especial hacia los periodistas que llenan sus páginas, pero también a los que escribimos sobre música en otros medios y publicaciones.

Copa gratis y acceso a palco preferente eran los regalos para los que nos dedicamos a este oficio. Pero cuando por sorpresa unos reducidos a trío Vetusta Morla (que no aparecían en ningún lugar del cartel más que en el enigmático “Artista sorpresa”) cantaban en acústico, en medio de la pista, su nueva Consejo de sabios – con joyas marca de la casa como “Es pronto para la amnesia, pero tarde para irnos intactos” – nos enganchamos rápidamente a la zona de baile y no hubo las suficientes razones para abandonarla por el lejano palco “vip”.

Vetusta Morla abrieron por sorpresa la Fiesta Demoscópica 2018, pero eran North State los primeros confirmados en subirse al escenario. Eran, también, los que más llamaban mi atención de todo el cartel de la noche, y puedo asegurar que cumplieron mis expectativas y seguro que las de todos los que estaban a mi alrededor. Este dúo de Barcelona hace música electrónica con los ritmos, distorsiones y tiempos que triunfan en las listas internacionales. Si en estudio suenan algo más pausados, dando más importancia a los momentos de contención que a las explosiones álgidas de electrónica; su directo concede el protagonismo a esa otra cara de la moneda para extraer las energías de un público que en la Joy Eslava se mostraba bastante exigente. Quizás ser los primeros no era lo adecuado para los autores de himnos rompepistas como I Know You o su último Late Night Calls. Llegaron demasiado pronto para encontrar a un público acomodado al baile, y pusieron el listón de energías demasiado alto para lo que vendría después.

De Jump to the moon se ha dicho que son la promesa teen y millenial del pop español. Los murcianos tienen una fórmula joven y refrescante, componen canciones de carretera y verano; y parecen llamados a seguir la estela de los grupos españoles que triunfan en el mundo anglosajón. En Spotify tienen disponibles dos canciones que parecen darnos la razón: U Mad, pero sobre todo 2 A.M. En la Fiesta Demoscópica fallaron en algunos acordes, cometieron algunos errores de tiempos y, en general, sonaron demasiado nóveles. Pero tras ese envoltorio un poco arrugado, se entreveían claramente las energías y las ansias del nuevo grupo de éxito en el pop nacional. La competencia de nueva generación, mucho más descarada y menos edulcorada (abrid su Instagram para comprobarlo), que viene a pisar los talones de las Hinds o los Parrots.

El tercer grupo de la noche eran los valencianos de La Plata. En la estela de consagrados como Triángulo de Amor Bizarro, pero algo menos innovadores del sonido pop – rock (de momento); componen desde el año pasado canciones de melodías sencillas y letras directas con numerosas concesiones poéticas. Es una fórmula que funciona muy bien con las energías del directo. Un directo que, además, como había pasado en North State, ofrece una nueva sonoridad mucho más agresiva y rockera que lo que escuchábamos en sus versiones de estudio. El tiempo dirá si se hacen un hueco en la escena nacional. Aunque, por los últimos éxitos y grupos emergentes, parece que ésta pide a gritos algo más de innovación y novedad.

Innovación y novedad no le faltan a Maria Arnal i Marcel Bagés, aunque parezca paradójico. El dúo parte de la tradición mediterránea de la cançó y, navegando entre el catalán y el español, entre el folclore y el pop, con toques guitarreros que por momento son incluso industriales; consiguen el año pasado las consideraciones de Disco del Año (45 cerebros y 1 corazón) para la revista anfitriona de la fiesta; mientras que su joya Tú que vienes a rondarme (que también cerró su concierto del jueves por todo lo alto) fue la mejor canción del año, nacional e internacional, para Indiespot. Sobre el escenario parece mentira que se puedan considerar artistas nóveles. Marcel domina su guitarra y sabe crear las atmósferas necesarias. María protagoniza sin duda la puesta en escena con su energía arrolladora. No he desitjat mai cap cos com el teu fue mi descubrimiento de la noche; mientras que, siempre después de Tú que vienes a rondarme, Canción Total puede considerarse el gran momento inolvidable, consiguiendo coordinar los coros del público y dedicada por la cantante con aguda ironía al patriarcado y al capitalismo.

Terminado el dúo más arrebatador de toda la noche ya circulaba un rumor bastante jugoso. El anunciado grupo sorpresa ya había tocado aquella noche y se disponía ahora a presentar por primera vez en España sus nuevas canciones sobre el escenario. Vetusta Morla aprovecharon la Fiesta Demoscópica para poner de largo sus temas de recién publicación; consiguiendo despertar por fin mi interés en su nuevo trabajo. Reconozco que Mismo Sitio, Distinto Lugar es un disco al que me costó acceder. Quizás porque todavía añoro los sonidos suaves de Un día en el mundo. Pero sobre el escenario de la Joy Eslava demostraron que su nuevo trabajo tiene solidez y está pensando para ofrecer un directo inolvidable. Deséame Suerte y la curiosa Te lo Digo a Ti lo demostraron. Y, para no olvidar tampoco a nostálgicos como yo, cerraron con la Valiente que tan bien funcionó de banda sonora de nuestra adolescencia.

Terminaba la fiesta de la música y de la prensa cultural. La Mondo Sonoro volvía a triunfar, un año más desde 1999, en su hazaña de crear una fiesta agradable, gratuita como su publicación, y apuntando los que podrían ser los nombres que marcarán los años venideros. A ellos les toca ahora triunfar y poder emocionarse como hizo Pucho, de Vetusta Morla, sobre el mismo escenario varios años después, apuntando de una manera poéticamente gráfica el título de su último disco. A nosotros, paliar las ansias de una nueva Fiesta Demoscópica leyendo más y más periodismo musical.

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