Crónica de Imelda May – Madrid, TClub (01.11.2014)

5 noviembre, 2014
Redaccíon: dod Magazine

Imelda May

Redacción Hypunto

Tremendo concierto el que dio Imelda May el pasado sábado en la sala TClub de Madrid. Y tremendo debió ser también el que dio viernes en el BIME de Bilbao y el jueves en la sala Joy Eslava. Está claro que a Imelda no hay quien la pare y a nosotros nos encanta.

Con su impecable tupé y luciendo un arriesgado vestido a rayas negras y blancas, comenzó el concierto explicando el doblete de conciertos en Madrid (el sold-out del concierto programado para la Joy Eslava fue casi inmediato). Acompañada por una banda de veteranos rockabillys, la composición del escenario tenía una estética ideal.

Tan espléndida era la foto que incluso quedaban bien los empleados de seguridad, que permanecieron a los laterales del escenario durante todo el concierto, y que de vez en cuando se movían - que los vi yo - al ritmo de la música. Ahí, disfrutando presuntamente.

Pero no todo es estética en los conciertos de Imelda y buena prueba de ello es que poco le faltó para tocar al completo Tribal, su último trabajo, salteándolo, por supuesto, con temas más antiguos hasta completar la hora larga de concierto.

Permítanme que me aparte brevemente del relato del concierto en su sentido más estricto y me centre la capacidad del público madrileño para aplaudir. Y es que plaudimos cojonudamente, estupendamente, tanto si viene a cuento como si no. Aplaudimos correctamente al final de cada canción y de hecho, pocos públicos he visto yo aplaudir con tanta garra. Pero también he visto pocos públicos dando palmas a ritmo contrario al de la cantante o llevándole la contraria al batería. Creo que fue durante la genial ‘Tainted Love’ que el batería hizo el gesto de las palmas y viendo que no lo cogíamos a la primera, insistió una segunda vez, abriendo más los brazos, como si tuviera que explicarnos cómo se junta una mano con otra. Ritmo a lo mejor no, pero qué carácter tiene el tupé patrio.

Y así, entre aplausos y vítores discurrió el carril de pelotazos de la noche. Sonaron espectacularmente bien temas como ‘Big Bad Handsome Man’, ‘Love tatto’, ‘It’s good to be alive’ y mi preferido ‘Johnny got a boom boom’ que dejaron para el final.

Y si quedaba algún escéptico, estoy segura que caería en el bis, con la maravillosa interpretación de las versiones de ‘Bang Bang’ y ‘Dreaming’ que Imelda nos regaló acompañada únicamente por uno de sus músicos al ukelele.

Un concierto de película.

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