Crónica de Ballantine’s True Music Festival - Viernes

10 junio, 2017
Redaccíon: dod Magazine

The Vaccines - Ballantine’s True Music Festival

Redacción: Ro Sánchez

Ir a un festival también va de tomar decisiones. Y en uno como el Ballantine’s True Music Festival, más. 140 artistas en 17 salas de conciertos y en tan sólo dos días en plena capital. Y digo plena porque las parcelas del BTMF se extienden desde la Sala Clamores hasta la Sala Arena o la Penélope –que para outsiders o provincianos diremos que están “mazo lejos” una de otra–. El tema aquí son los aforos y los solapes, que no son precisamente los mejores amigos del festivalero, y ahí es donde entra en acción la especulación: ¿a dónde voy?, ¿conseguiré entrar?, ¿si salgo de la sala A a las 21:45 dejándome las últimas canciones del grupo Z podré llegar a la sala B y ver a la cantante X durante los cuatro primeros temas?, ¿pero en la aplicación la sala está en verde o en amarillo? y otras tantas inquietudes que le vienen a uno cuando le dan a elegir. Porque si el resto de festivales del panorama nacional son un menú con primeros, segundos y postres, este es el buffet libre.

Llegué al centro y la primera sorpresa del festival la trajo Radio 3 con un acústico especial de We Are Scientists para el programa Turbo 3. Además de la oportunidad de ver a un grupo en un formato diferente al habitual, también tengo que reconocer que me solucionó uno de los solapes más duros de la jornada. En una pequeña habitación del Colegio de Aparejadores estaban Keith Murray, Chris Cain y Keith Carne, que empezaron su acústico con Nobody Moves, Nobody Gets Hurt y que respondieron con bastante cachondeo las preguntas de Ródenas. De Carne diré que cambió su batería por la caja de la guitarra de su compañero de banda para hacer los ritmos, y sobre la alfombra Murray y Cain parecían hacer muy simple eso de que tus canciones suenen igual de bien incluso en su versión más primitiva.

Por mucho que corrí no conseguí ver a Soledad Vélez en Intruso Bar, así que me dirigí a la Joy Eslava para ver a Jain, uno de los descubrimientos que tengo que agradecerle al promotor del festival. Quizás no te suene por el nombre, pero si te digo que ella es la culpable de esa canción del anuncio de El Corte Inglés que se te pegó tantoQuiéreteme no, la otra–, sabrás de quién te hablo. Al cruzar las puertas de la sala el ambiente era genial, la francesa se estaba marcando la mejor fiesta entre todos los conciertos de tardeo del BTMF. En el escenario ella lo mismo te canta que se samplea a sí misma en el instante o que engaña a un par de inocentes entre el público para que la ayuden con la canción y acaban sonando ellos también en bucle por los bafles. Tal fue la cosa que ellos se lo tomaron muy a broma poniendo voces ridículas, y la mezcla quedó tan graciosa que a la cantante le costaba terminar sus versos sin reírse. Pronto la aplicación del festival que te dice en tiempo real el aforo de las salas –como advertencia para que corras veloz hacia tu objetivo o para que te olvides de él definitivamente– avisaba de que la Joy Eslava se convertía más en medio lleno que medio vacío, y no me extraña. Un pop fresco con influencias que van desde los ritmos africanos hasta el techno y con ciertos toques de rap se ganó a un público que estaba allí para esperar a The Vaccines y que durante una hora se olvidó de a quién había venido a ver en realidad. Si ya mola en estudio, en directo la cosa se magnifica.

Tras Jain vinieron los Vaccines y el aforo completo. No hacía tanto tiempo que la banda había venido a la capital a presentar su English Graffiti (contamos Dcode 2015 y gira por España en 2016), pero qué más da: es una banda que siempre cumple. Desde un lateral del escenario y cámara en mano veo el setlist en la mesa de sonido del técnico, y me entero del pastel. Hasta tres canciones nuevas se marcaron Justin Young y cía. La primera de ellas para abrir el concierto se llama Surfing The Sky, que suena después de la intro de Juego de Tronos que ya se ha apropiado el grupo y antes de Wrecking Bar que solía encargarse del comienzo hasta ahora. Your Love Is My New Favourite Band era otro de los temas a estrenar, y hay que decir que estas novedades son en directo tan efectivas como los hitazos Teenage Icon, Wetsuit o Dream Lover que no pueden faltar –la realidad es que no puede faltar ninguna–. En el bombo de la batería de Pete Robertson estaba escrito Rolling Stones, que es el título de la tercera buena nueva que cayó anoche y que apunta también al título del próximo disco. Todo acción, The Vaccines no dejaron descanso, frenéticos sobre el escenario y hasta fuera de él, con su cantante lanzándose a las masas para dejarse llevar por las manos levantadas de los allí presentes. Pogos, guitarrazos, Young en el suelo dejándose el alma y sin miedo a mancharse su camisa de bowling. El público mucho más respetable que nunca, alzando la voz con cada tema, subiendo los decibelios y la temperatura. Los conciertos de The Vaccines son como una comunión, Post Break-Up Sex la hostia consagrada e If You Wanna el vino. Si fuera para vivir un directo de los Vaccines a mí no me importaría volver cada domingo.

Agotados y acalorados salimos de la Joy Eslava y la fiesta seguía en la Sala Arena con WAS, con parada de rigor para cenar y recuperar fuerzas. Los de Getxo estuvieron pletóricos, algo a lo que acostumbran. Pero parece que ese fue el toque de queda. Después emprendimos la peregrinación por diferentes salas en busca del dj que habría conseguido atraparlos a todos, pero no tuvimos suerte.

¿Os estabais reservando para la segunda jornada del festival?


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