Crónica de Algiers en Madrid, Café Berlín (01-03-2020)

6 marzo, 2020
Redaccíon: dod Magazine

Algiers (2019)

Redacción: Felipe Martínez

“Esa mierda sobre el escenario es Donald Trump”. Es la frase que sale sin contexto disparada del launchpad cuando Franklin James Fisher, vocalista de Algiers, se refiere como “un micrófono de mierda” a uno que no paró de dar problemas durante un buen rato. El problema del micrófono fue resuelto rápidamente, el de la política gringa parece que va para largo. De lo que no cabe duda es que esa frase enlatada no fue tan sin contexto, sino todo lo contrario. Fue uno de los statements políticos que cohesionaron una actuación que ya sabíamos que iba a ser política, destacando una nada bonita dedicatoria a Vox. Más compromiso político y social, además del que denotan sus propias canciones.

Algiers, la otra cara de América que arrasó en Madrid

Algiers visitaba por primera vez Madrid bajo el amparo de Gures en el Café Berlín con todas las entradas vendidas. Para los que nos enamoramos con su primer disco homónimo, han sido cinco años en los que hemos visto a la banda de Atlanta visitar Barcelona en distintas ocasiones en las que, hasta ahora, nos habían dejado con las ganas en la capital. Pero al tercer álbum ha ido la vencida, y sin saber si iban a sonar industriales como en Algiers, desquiciados como en The Underside of Power o más ordenados como There Is No Year, finalmente se inclinaron por la segunda y un poco por la tercera. Fueron abrasivos y portentosos, con una intensidad acorde a su propuesta y con el apoyo de una calidad sonora de la sala que se ajustó más que sobradamente a lo que el público demandaba.

Del primer álbum solo regalaron una Blood que resultó ser el tema más flojo, la voz se escuchaba demasiado baja, y que dio la impresión de estar allí casi por obligación, como si pudiese haber sido cualquier otra. Tal vez la culpa fue mía por imaginar demasiado fuerte Black Eunuch o Remains… El resto del setlist se centró en la presentación de There Is No Year, con Dispossession como uno de los temas centrales del show. Si su último álbum se centra más en su propio interior, cada vez que salen al escenario dejan escapar a su demonio.

Un Ryan Mahan que se roba cada show con su exagerada gesticulación y sus coros y la guitarra (y en ocasiones saxofón) de Lee Tesche son dos de los grandes activos con los que cuenta la banda, además del ex Block Party Matt Tong y un corista que estuvo un buen rato sin micrófono por el incidente antes mencionado. Entre tanta vorágine sonora, los únicos momentos de respiro parecían ser cuando Fisher se sentaba frente a un pequeño teclado, como en Hymn for an Average Man ya en el encore y en la Hour of the Furnances con la que cerraron el show.

Imposible subir más la intensidad que con los gritos de Walk Like a Panther sobre los hihats que suenan como una ametralladora disparados desde la caja de ritmos. La mayor ovación se la llevó el riff inicial de The Underside of Power, el himno político más urgente de la banda y que ha trascendido como su tema insignia. En total estuvieron sobre el escenario alrededor de una hora y media antes de charlar amigablemente con el público. Sin duda fue un plan de una intensidad tal que es difícil de imaginar para un domingo.


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