Crónica: Corinne Bailey Rae hechiza al público de Noches del Botánico

10 julio, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Corinne Bailey (2018)

Redacción: Paula de Aguirre

Nada parecía augurar el pasado viernes que el concierto de Corinne Bailey Rae en Noches del Botánico acabaría siendo excepcional. La telonera, Rhonda Ross –hija de los celebérrimos Diana Ross y el fundador de Motown, Berry Gordy– terminaba con retraso y, durante un cambio de set que se resolvía con calma, la gente empezaba a revolverse en sus butacas. Pasados cincuenta minutos del supuesto comienzo, empezaban a escucharse los primeros silbidos y abucheos. Sin duda, una apertura poco prometedora.

Al poco, salía al escenario la artista de Leeds con una amplia sonrisa, vistiendo de blanco y cambiando el semblante de todos los que, segundos antes, fruncían el ceño. Empezaba la función con Been To The Moon,  un tema R&B con un groove adictivo perteneciente al último disco The Heart Speaks in Whispers. Bastó una sola canción para desplegar el hechizo que nos iba a tener atrapados durante hora y media.

A esta le siguieron la sensual Closer y las melancólicas Till It Happens To You y Breathless, donde la compositora enfundaba la guitarra mientras los músicos se animaban a hacer coros, poniendo de manifiesto la gran química existente entre los miembros de la banda.

Hacia la mitad del concierto la atmósfera se tornaba mágica con el preludio de Green Aphrodisiac. La suave voz de Corinne Bailey Rae ejercía su hipnosis sobre los presentes, admirados por un despliegue sonoro que se vio reforzado, en todo momento, por una acústica excepcional. El letargo continuaría con una maravillosa versión del This Is Love de Bob Marley que haría flaquear la original. Sería la antesala perfecta para la más popera Paris Nights / New York Mornings que consiguió levantar de sus asientos a medio recinto del Real Jardín Botánico Alfonso XIII.

Tras agradecer a un público entusiasta sonaba la canción más esperada de la noche –Put Your Records On–, con una audiencia que no había olvidado el estribillo. Uno de los himnos más hermosos que se han hecho a la adolescencia: quizá porque anima a las chicas a sentirse bien consigo mismas, sin promesas ñoñas de encontrar algún día el amor verdadero.

La actuación culminaría en lo más alto con todo el mundo de pie y entregado al ritmo de otro de sus grandes éxitos: Like a Star. Un tema que seguía sonando tan fresco como doce años atrás. Ponía así el punto final a una noche de ensueño que no quisimos que se acabara. Ojalá no vuelva a pasar tanto tiempo antes de que Corinne y su banda visiten de nuevo nuestro país.

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