Crónica: Corey Harris en JazzMadrid 2018

27 noviembre, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Corey Harris

Crónica: Felipe Martínez

Mezclando los sonidos más clásicos del blues sureño y otros más cercanos al reggae, Corey Harris se presentó en formato trio armado con una guitarra acústica y acompañado de una armónica y una mandolina. Parte de JAZZMADRID 18, durante las casi dos horas que duró la actuación pudimos escuchar temas de la tradición popular de las work songs de principios del siglo XX y muchos del repertorio de Harrys.

Su aspecto le hace aparentar más edad de la que realmente tiene, tal vez sea por las gafas de sol y la larga barba que esconden su rostro. Entre su voz y sus palabras arrastradas se esconden miles de vivencias, experiencias cercanas a la muerte y una tradición musical a la que no ha parado de honrar desde hace cuarenta años. El músico, nacido en Denver, es deudor de grandes figuras del blues del delta, incluso recibió la bendición del mismísimo B.B. King como continuador de la tradición. Uno de esos temas inmortales fue Pony Blues, de tradición popular y grabada por Charley Patton en 1929.

La primera de las canciones elegidas fue una versión del clásico Everybody Got To Change Sometime, del eterno Taj Majal. Harris hizo de la composición más cercana al Rhythm & Blues una delicada pieza de blues. Otros de los clásicos de la tradición sureña que sonaron fueron C.C. Pill Blues o 61 Highway Blues. Entre los rasgueos de guitarra y los punteos de mandolina, asomaba de vez en cuando la armónica de Hook Herrera, conocido por ser uno de los artistas que más fusionan el blues con otros estilos.

También tuvo tiempo de quedarse solo sobre el escenario para presentar algunas de las canciones de su último trabajo, Free Water Way, demostrando que el blues sigue teniendo conciencia, que evoluciona y que es capaz de adaptarse a los problemas de nuestro día a día. Así, Watching You honra a todas las personas que se resisten a vivir en una sociedad cada vez más estandarizada y controlada. Otro de los nuevos cortes fue Mama Afrika, de claro sonido reggae.

Tras una fuerte ovación, antes de abandonar la Sala Guirau del Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa, tuvo tiempo de dejarnos la experiencia cercana a la muerte en un hospital de High Fever Blues y la protesta contra la policía de 44 Blues. Un recordatorio de que el blues más clásico sigue vivo y que evoluciona en todas las direcciones y no solo lo hace sonoramente, sino también temáticamente.

 


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