Crónica: Caudal Fest 2018, jornada del viernes

22 septiembre, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Caudal Fest 2018 - Viernes

Redacción: Paula Díaz

Imagínense: música en directo, westfalias convertidas en eventuales mesas de dj’s y un entorno natural desligado del núcleo urbano de una ciudad. Añádanle música en vivo. ¿Resultado? La primera jornada de la –a su vez–, primera edición del Caudal Fest (Lugo, Galicia).

Crónica: Caudal Fest 2018, jornada del viernes

19:00 – “Ahora que estaba listo, acaba todo”

Nada más lejos de la realidad, el festival acababa de comenzar. Desde Pontevedra, la banda Igloo –que no iglú, por eso de la traducción al castellano y el buen empleo de las grafías– tuvo el honor (con todo lo que eso significa), de inaugurar un festival que a todas luces, apuesta (en presente, y esperemos que ‘con futuro’) por el sonido indie y la transmisión de mensaje en cada letra. Así, Beni Ferreiro (guitarra y voz), Fran Rodríguez (batería), Juanma Fernández (guitarra) y Julián Rodríguez (bajo) se pusieron manos a la obra para dejar un buen sabor de boca ante aproximadamente, doscientas personas. Tras avanzar por el setlist, el single Han Solo (04. El conjunto vacío; 2013) sonó junto a versiones como la de Ni tú ni nadie, de Alaska y Dinarama, en el jardín del Pazo de Congresos. Cuarenta minutos después esta banda (de larga trayectoria y con severos cambios de personal entre sus filas) demostraron cómo romper el hielo en esto de ‘las primera veces’. 19:45; llegan las despedidas: “Muchas gracias, somos Igloo y estamos encantados de estar aquí”.

20:20 – De cuando Andrés hizo ponerse al sol (en Galicia)

Hay que admitirlo. El de Pantín (Ferrol) se demoró cinco minutos en salir al escenario del Caudal Fest. No obstante (y una vez –venidos– arriba) el gallego lanzó un ‘quizá’ al público inaugurando el concierto con Tal vez te acuerdes de mi, un ‘quizá’ más que respondido. Canción tras canción los allí presentes hicieron gala de buena memoria, coreando cada letra sin el mínimo atisbo de error. En un concierto en el que la palabra fue musa indiscutible, el músico no dudó en agradecer a los asistentes su presencia, así como también agradeció el ‘volver’: “Esta gira me está permitiendo volver al lugar en el que quiero estar siempre, Galicia, así que espero que pasemos un rato agradable”.

Tras la declaración de intenciones, la salida a escena de Marino Sáiz completó el concierto en acústico que ambos músicos ofrecieron (aunque no solos). A lo largo del setlist sonaron Necesitaba un vals para olvidarte, Ahora ya fue, Números Cardinales (a dos voces con la colaboración del cantautor lucense David Prado) o Piedras y charcos. Apurando el paso (pues el sol decidió morir minutos antes) Benijo sonó ante una campa repleta de gente en silencio. La despedida ‘a capella’, con pulmón y corazón en mano a partes iguales, logró el más íntimo ambiente entre más de medio millar de personas. Algo que no está al alcance de cualquiera.

21:50 - ¡Viva Murcia y viva Lugo! (sin entrar en comparaciones)

Aprovechando la oscuridad de la que se tiñó el cielo, fue el primer bolo en el que las luces tomaron protagonismo. Con paneles luminosos tanto horizontales como verticales, Viva Suecia abrazó a la ciudad de Lugo pidiendo Piedad entre El nudo y la esperanza (Otros principios fundamentales; 2017). Quizá, esta banda fue la que más se sirvió –aparentemente– del equipo técnico, pues al principio el sonido se presentó con el volumen subido algún decibelio de más (aspecto que mejoró posteriormente). Además, ambas pantallas de cada lado del escenario se encargaron de ofrecer imágenes propias de quien coge una cámara con parkinson (todo ello premeditado, haciendo del bolo una actuación potente y provocadora). 22:10, tiempo de conversación: “Hasta el año pasado no habíamos venido a Galicia, y desde entonces es en donde más tocamos, y joder, esto es un lujo. Gracias a todos por venir” entonó Rafa Val (cantante). Entre pancartas de ‘temazo tía’ la ecuación se resolvió con otros temas A dónde ir’, Casi todo, Los años (La fuerza mayor; 2016) y el ya clásico tema Hemos ganado tiempo, canción encargada de cerrar la actuación y con el que Val se lanzó al ruedo para cantarla entre el público. Con el ritmo de la sangre acelerado, la banda lanzó cañones de confeti, algo que, los de Murcia, tienen como ritual en cada concierto.

23:30 – Empezamos a latir con Rulo y la Contrabanda

Desde Reinosa, Cantabria... no creo que haga falta seguir la frase (el himno). Con una campa a rebosar, el sexteto aportó los tintes de rock al festival. Mavilla, Garmendia y compañía hicieron de las suyas nada más entonar la letra de Tu alambre (El doble de tu mitad; 2016). “¡Boas noites Lugo, boas noites Galisa!", no sabemos si Rulo conoce de las variedades dialectales de la zona, pero el guiño al seseo ahí queda. A medida que avanzaba la noche sonaron clásicos como Mi cenicienta, Tranqui por mi camino (una filosofía de vida que el cantante agradeció haber seguido y propuso al público seguir), Pa’qui P’allá o Por verte sonreír (tema en el que voz y armónica fueron partícipes al 50%). Con continuos cambios de guitarra –y el aplauso repetido al personal de staff– el sonido de la banda fue el más perfilado, dejando claro que llevan años en la carretera y en los escenarios tanto en conjunto como por separado. Con el espectáculo por bandera, el público quedó atrapado en el bolsillo de la contrabanda. “Al lado del Miño y con la luna de fondo, ¿qué más se puede pedir carajo? Galicia, yo, ‘me quedo contigo’ (El doble de tu mitad; 2016)”. No se puede pedir nada cuando lo tienes (y lo dieron) todo. Tras una breve cronología de las salas y lugares del entorno recorridos recientemente, a las 00:10 le llegó el turno a la emoción de la mano de ‘Heridas del rock&roll’ (Señales de humo; 2010) para finalizar subiendo las 32 escaleras (al infinito).

01:20 – Empieza el juego con Joe Crepúsculo

Tras el cambio de escenografía (pues la propuesta musical anterior con la venidera apenas guardaban relación) apenas cinco minutos fueron los que tardó en salir el de Barcelona de la mano de Te voy a pinchar (Disco duro; 2017). El hecho de que Crepus saliera al escenario implicó, para el Caudal Fest, dar un paso atrás en el tiempo y un paso adelante hacia las primeras filas. Así, la propuesta setentera del artista supo aprovechar cada rincón en el que no se respiraba fiesta para embriagarlo e invitarlo a sumarse al baile. “¿Cómo estáis? Es un placer estar aquí tocando en Lugo, pero... ¿queréis una canción de bailar o una balada?” Como respuesta a una pregunta quizá retórica, Mi fábrica de baile (Baile de Magos; 2013) cogió el relevo, porque “todo pasa en noches así”. Tras los acordes más calmados, la tranquilidad dibujada anteriormente se resquebrajó cuando el ‘bacalao’ aterrizó en nuestros oídos y avanzando por el setlist, que finalizó a eso de las 02:00 de la mañana esperando al amanecer del sábado.

Festivales, grupos y discos de la notícia

MÚSICA RELACIONADA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cross-circle
linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram