Crónica: Caudal Fest 2018, jornada del sábado

25 septiembre, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Triángulo de Amor Bizarro (2018)

Redacción: Paula Díaz

Durante la jornada del sábado en el Caudal Fest, bien nos hubiera venido a los asistentes bañarnos en las aguas del Miño. En este segundo round, la propuesta musical superó en número al día anterior, pues fueron nueve los artistas que pisaron las tablas del festival. Aunque la música, si gusta, también se disfruta a 30ºC.

A pesar de disponer de menos tiempo de actuación que los artistas más reconocidos del cartel, tanto la banda Berta Franklin como David Prado supieron jugar bien sus cartas. Así, a eso de las 15:30 de la tarde los Franklin tocaron temas pertenecientes a su último EP como Alento o A Fuxida. El lucense, por su parte, quiso hacer de su concierto “algo más bonito a pesar del poco tiempo” consiguiendo conectar con un público que no dejó una sombra sin ocupar. Algunos de los temas regalados fueron La rubia del 89, Volvió a ser abril o un pequeño homenaje a Antonio Vega cantando los versos de La chica de ayer.

17:40 – El desnudo de Jairo Zavala

Zavala detrás del escenario y Depedro encima de él. La propuesta –a todas luces transfronteriza– del madrileño cautivó al público (ya más multitudinario) del Caudal Fest mostrando y demostrando cómo apenas una persona sola puede llenar todo un escenario. No contento, Depedro demostró ser consciente de la cultura musical en Galicia. “En esta tierra gallega hay muchos tesoros, y tenéis todos que se llama Budiño”, y dicho y hecho, el gaitero se subió al escenario para acompañar a Zavala en Nubes de papel, un tema que pone BSO al corto cinematográfico La Pureza, cuya temática está basada en la transexualidad ‘desde la cuna’. Tras enredarnos en los minutos el artista le abrió las puertas a temas como Déjalo ir o Panamericana, tema de excepcional recibimiento por parte de quienes estábamos ‘en el ruedo’. Tras avanzar por el setlist, Depedro finalizó su actuación rindiendo homenaje a todas esas Lloronas de campos lirios, cerrando el concierto al borde del precipicio de la emoción.

19:00 – Los tres ángulos de Boiro

Puntualidad, actitud y descaro; los tres ángulos de –por poner un punto de encuentro en el origen de sus integrantes– Boiro (A Coruña). Agradeciendo a cada canción el calor del público, los gallegos Triángulo de Amor Bizarro no dieron lugar al respiro durante toda su actuación. Así, el Caudal Fest acogió temas como Qué hizo ella cuando la encontró (Salve Discordia; 2016) u O Isa (El Gatopardo; 2018), un tema cuyo ritmo y letra homenajean en clave satírica a las instituciones eclesiásticas. A medida que fue pasando el tiempo la distorsión y los riffs estrafalarios se adueñaron de los cuerpos de un público que bailó como quiso (o como pudo). Y qué extraño que su sonido recuerde al de Los Punsetes, teniendo en cuenta la distancia abismal entre las dos propuestas encima de un escenario. Finalmente, la voz principal del grupo lanzó al micrófono el deseo de poder tocar siempre cerca de casa.

20:35 – La bendita manía de evadirse en el escenario

El hecho de que Iván Ferreiro comenzara su concierto con Casa, ahora vivo aquí, encima del escenario de este festival quizá haya sido capricho del destino. O quizá no. Lo que sí es seguro es que el de Nigrán sabe que su público siempre está ahí para él. Tras un breve repaso por el álbum Casa (2016), Ferreiro apostó por ‘cantarlo todo en un fin de semana’ –como bien dice Pájaro azul– y sustituir la excesiva interacción con el público por la música. Sin descanso (y con algún problema a nivel sonoro solventado después). Con Extrema pobreza (Confesiones de un artista de mierda; 2011) la noche se tiñó de pigmentos granates mientras las gargantas resquebrajadas apuraban una letra que versa sobre el final del amor. El bolo –que se hizo más corto de lo que quisimos– echó el telón a las 21:30 con Turnedo, himno de la generación millenial.

22:15 – El desafío de cantar a dúo

Con más de una batalla ganada a lo largo de su carrera, Mala Rodríguez irrumpió en el escenario del Caudal Fest cargando con el saco de la energía que transmitió a su público invitándonos a poner nuestras manos en el aire. Así, acompañada de un equipo de baile de vestimenta blanca –al igual que la cantante– la Mala completó el setlist con temas de prácticamente todos sus trabajos hasta la fecha. Algunos de ellos Caja de madera (Bruja; 2013), Toca toca (Malamarismo; 2007) o Quién manda (momento en el que se echó en falta a Rapsusklei) para, minutos después, poner la nota flamenca al festival y preguntar “dónde están mis meigas”. Sin embargo la noche se nubló en el momento en que la artista llamó a gente del público para cantar a dúo uno de sus temas, pues al subir una chica que –quizá por los nervios– no fue capaz de cantar la canción al completo, Mala Rodríguez mandó parar la música para pedir a otra persona “que se sepa la canción” encima del escenario. Tras el momento de tensión, la polémica estuvo servida durante el resto de su actuación, dándose opiniones para todos los gustos.

23:45 – La piedra que reventó nuestro motor

A veces no hay mejores palabras para definir la actuación de un grupo que las suyas propias. Así fue el caso: el bolo de Vetusta Morla reventó el reloj de este motor que llamamos vida. Los madrileños comenzaron ‘deseándonos suerte‘ para todo lo que vendría después. Tras Deséame suerte, Palmeras en la Mancha (Mismo sitio, distinto lugar; 2017) o Golpe maestro (La Deriva; 2014) la banda reveló lo “a gusto” que se sentía en esta “vuelta al cole” y lo mucho que habían cambiado las cosas desde su actuación en el Clavicémbalo en Lugo cuando aún ni siquiera había salido su primer disco. Y ahora, volvían a la ciudad amurallada con su último trabajo: Mismo sitio, distinto lugar. Serán las meigas. Las espinas salieron en Maldita Dulzura (Mapas; 2011) mientras las pantallas laterales enfocaban a los componentes de la banda con filtros de neón. Tras provocar una guerra civil y hacer ceremonias de luna llena, la banda se despidió con el aplauso indefinido que se ganó durante algo más de hora y media de concierto y agradeciendo la labor del equipo técnico. Pucho acabó en el suelo. Nosotros, en el cielo.

02:00 – Calienta que sales, Carminha

Carlangas (Carlos Pereiro) y sus dos secuaces subieron y repartieron fuerte. “Sólo queremos una cosa de vosotros, queremos veros bailar” gritaron. Dicho y hecho. El recinto del Caudal Fest se convirtió a esta altura de la noche en una fiesta setentera gracias a Quiero verte bailar (Juventud infinita; 2014). Un tono que luego viró a la cumbia con el tema Cariñito (Campeones del mundo; 2016) que todos recibimos de buena gana. Haciendo gala de estilo compostelano, la noche prosiguió ‘cada vez más lento’ con Caprichito de Santiago o el tema mencionado anteriormente en esta misma línea: Lento, tema en el que dejar de saltar no se planteó como opción. Y como gatos salvajes, el bolo de Novedades hizo que termináramos con el ritmo en la sangre, jodiéndonos y bailando.

La propuesta encargada de cerrar la primera edición del Caudal Fest fue la de Eme DJ: electrónica, house, y pop-electro que puso a prueba a los valientes que quedamos en pie desde las 15:30 de la tarde.


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