Crónica: Carlos Sadness en Abre Madrid

25 julio, 2020
Redaccíon: dod Magazine

Carlos Sadness en Abre Madrid

Redacción: Blanca Gemma

El pasado 22 de Julio Carlos Sadness regresaba a Madrid para estrenar su Tropical Jesus ante los pocos y afortunados que consiguieron sus entradas, agotadas para esta ocasión que el ciclo de Abre Madrid ofrecía entre su programación.

Sonaba una intro de sintes... comenzaba “Ciclo Lunar”, un tema, de los nuevos, muy apropiado para romper el hielo entre el público que permanecía sentado y atento, en los espacios habilitados por la organización. Carlos salía con una gran sonrisa... ¿quizás por las ganas de retomar el escenario, quizás por presentar su nuevo trabajo o puede que por ese sold out con el que sus acólitos decidieron acudir en masa (responsable) a contemplar la resurrección del artista en ‘Tropical Jesus’? Seguramente, por todo ello. Junto a él, Marc Sospedra y Jordi Bastida tomaban sus posiciones, mientras se escuchaban gritos de emoción de los asistentes.

Intercalando temas más clásicos, pero obviando su ‘Ciencias Celestes’ (y aunque entre el público hubo algún fan de Shinoflow que le hizo soltar algún comentario irónico al artista), recorrimos su nuevo trabajo con temas como “Chocolate y Nata”, mientras nos derretíamos de calor y nos mezclábamos en esta nueva atmósfera que abre los espectros de actuación de Carlos Sadness y nos acerca también a la música latinoamericana. A este, le siguió “Me Desamaste”, y tras cuatro temas decidió hacer una breve pausa para dirigirse al público: “¿Se puede perrear sentado? ¿Hacemos un intento de sitting-doggy?” introduciéndonos en una canción que le recordaba a cuando “Todo Estaba Bien” que aplaudieron con una gran ovación. Se intentó perrear, sí, pero más con el espíritu que con el cuerpo (recordemos esto del metro-y-medio).

Continuó así con uno de sus hits más conocidos. “Isla Morenita” haciendo corear al público, interpretando también “Ahorita” y llevándose una sorpresa, puesto que entre el público Carlos Sadness daba por ganadora del outfit del concierto a una fan que vestía igual que Marta Lozano en el videoclip de esta canción. Proseguía con una anécdota sobre su gato Pochito para introducirnos “Clorofila” y seguía su discurso para preguntar “¿cuánto dura una eternidad?” e invitarnos a pensar mientras escuchábamos “Adiós a los Dinosaurios”.

Llegada la segunda mitad del concierto, continuaba un setlist enfocado a presentar su nuevo trabajo de largo recorrido, Tropical Jesus, con “El Simpático” en el que se decidió por imitar el acento y la voz del vocalista de Crystal Fighters, Dr. Witchdoctor, de una manera un tanto cómica, para poder así hacer su parte del dueto, no tan fiel como la original pero con un toque de humor que no esperábamos. Como bien saben los que acostumbran a asistir a conciertos de este artista, es muy dado al discurso cercano, evitando interpretar tema tras tema. Y como buen orador, se dirigió de nuevo para hacer un llamamiento de responsabilidad, ya que siempre quiso (y nunca se atrevió por si se enganchaba con su melena, según nos confesaba) saltar al público en uno de sus directos... algo de lo que se arrepiente no haber hecho antes y que ahora prometía hacer si nos portábamos bien (en cuanto estas medidas cambiaran, por supuesto). Después de “Número Oculto” (un tema muy “Cupido”, con Beats propios del urbano), le siguió “Longitud de Onda” de su ‘Diferentes Tipos de Luz’ que el público canto a capella al terminar, haciendo entrar en calor a Sadness (que “amenazó” con quitarse su chaqueta), continuando con otro corte de su anterior disco “Física Moderna”. El público se ponía de pie y aplaudía, el escenario quedaba a oscuras y se iba vaticinando el final del concierto. Los móviles iluminaban la escena con “Días Impares”, regalándonos un emocionante viaje a 2015 y su “La Idea Salvaje” para romper con “Aloha”, subiendo las pulsaciones, que siguieron revolucionadas en “Amor Papaya”.

Carlos Sadness en Abre Madrid

Se despedía anunciando su concierto del 29 de Agosto en Madrid con “Te Quiero un Poco” y “Qué electricidad”, que han adaptado dentro de su nuevo repertorio y directo, con una base sonando más electrónica (y menos orgánica) pero más cercana a la idea de su último proyecto.

Así, Carlos Sadness cerraba una noche de descubrimiento, emoción y recuerdos en los que bien supo introducirnos en ‘Tropical Jesus’, con un equilibrio complicado entre tanto repertorio que pareció acomodarse bien entre el público. Se pudo bailar, se pudo cantar, se intentó perrear. Pero lo que sí está claro es que esta evolución del artista es una nueva historia con la que se abre camino al mercado latino de manera evidente (con el que ya llevaba coqueteando un tiempo) y que también nos introduce en una nueva tendencia a nivel nacional donde, podríamos decir, aún conserva esa raíz de “pop influencer” que tanto le ha hecho brillar.


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