Crónica Black Rebel Motorcycle Club - Madrid, La Riviera (15.07.2014)

Redaccíon: dod Magazine

Black Rebel Motorcycle Club

Redacción por H. @HyPunto

Estaba yo la noche del martes entre el público de La Riviera, esperando a que comenzase el concierto de Black Rebel Motorcycle Club y de repente pensé “coño, qué tía tan alta se me ha puesto delante”; en ese momento se dio la vuelta y resulta que era un tío con una melena preciosa y un sombrero tipo amish. Y entonces pensé, que “a quién cojones se le ocurre ir a la primera fila de un concierto con un sombrero tipo amish”. Menos mal que empezaba a sonar ‘Beat the Devil’s Tattoo’ y pude dejar de pensar.

No había terminado el segundo tema ‘Ain’t no Easy Way’ y ya estaba Robert Been (bajo, voz) intentando meterse al público en el bolsillo. Que si es divertido estar aquí, que si hacía ya mucho tiempo desde la última vez… Mira, Robert, no. No nos cuentes historias porque eso lo dicen todos, al público de la Riviera no se la cuelas.

Hasta que no sonó ‘Let the day begin’ y Robert tiró la pandereta hacia atrás, con un gesto desenfadado, como si no importase nada, como si tuviera una fábrica de panderetas en casa, como si la pandereta fuera una colilla, hasta ese momento no vi al público totalmente entregado. Era el tercer tema.

Los de San Francisco venían con un álbum reciente bajo el brazo, Specter at the Feast (2013) y nos dejaron buena muestra de él. Para mi gusto abusaron de las canciones tranquilas como ‘Lose Yourself’ y ‘Returning’. Entiendo por supuesto, que no es posible mantener el ritmo tan intenso de los primeros pelotazos durante las casi dos horas que duró el concierto. Tampoco está demás, en vista de la media de edad del público, evitar los infartos.

Para terminar de caernos bien, Robert Been pidió al público de las primeras filas que se acercase más y pasaran al “foso”. Se le oía decir, “there is still room, come closer” – “aún hay sitio, acercaos”. Es un hecho que el público le adora, lo que no tengo tan claro es que pensará la gente de Live Nation. Seguro que también le quieren, como se quiere al típico hijo de los vecinos que no deja de dar guerra. Por supuesto que todo este numerito no era para un recital de poesía: en cuanto comenzaron las primeras notas de ‘Conscience Killer’ comenzó la euforia.

Conscientes del potencial de los clásicos, se permitieron cerrar con ‘Six Barrel Shotgun’ y ‘Spread Your Love’, tremendo combo. El sonido, para lo que nos tiene acostumbrados La Riviera, fue bastante bueno, tan bueno que los tres miembros del grupo debieron oír los gritos del público reclamando el bis y salieron enseguida.

La harmónica y la guitarra de Peter Hayes en solitario encabezaron el bis con ‘Fault Line’ a la que enseguida se unirían las palmas del público. ‘Sell it’ y ‘Whatever Happened to My Rock ‘n’ Roll’ remataron la noche y los que habíamos ido a escuchar algo de rock nos fuimos a casa con una sonrisa en la cara y las suelas algo más desgastadas.

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