Crónica: Billie Eilish en Madrid, Wizink Center

4 septiembre, 2019
Redaccíon: dod Magazine

Billie Eilish (2019)Redacción: Miguel Vico

La expectación era máxima para uno de los eventos del año. Con cierta envidia hacia Barcelona, que había conseguido acoger este año dos eventos de la jovencísima estrella del pop Billie Eilish, era el momento de ponerse a prueba en la capital. Después de haber publicado su álbum debut en marzo (WhenWe All Fall Asleep, Where Do We Go?), la potencia mediática de la artista quizás se había diluido parcialmente, pero seguíamos hablando en cualquier caso del ídolo de masas de una nueva generación.

Como telonero de la artista actuaba Made In Tyo, un trapero americano que tampoco disfrutaba de mucho interés. Aún a pesar de tener buena voz y cantar con cierta dedicación sus temas, hay algo que no termina de convencer del trap. Un dj simple que utiliza dos botones y una forma algo repetitiva de animar al público y carente de elaboración reducen la atención que éste hubiera podido ganar. El músico también recurrió durante el set a varios temas de XXXTENTACION, otro ídolo de la generación. Aun así, el público pareció quedar satisfecho y cumplió correctamente con su función.

Pero sin más dilación, es el momento de entrar a hablar de lo destacado de la noche. El concierto de Billie Eilish comenzó con unos potentes visuales que definían claramente cuál iba a ser el tono del concierto. Blanco y negro se entrelazaban en imágenes oscuras y francamente perturbadoras que, con sinceridad, alegran. Alegra ver una artista tan profundamente diferente a todas las vocalistas femeninas que llenan el panorama comercial actual. Alegra ver una artista pop con una profundidad lírica y musical tan considerable. En definitiva, la estética tan cuidada y personal de una artista que salió a escena con una camiseta larga de Betty Boop, unos pantalones largos que bien podrían ser de albañil y dos moñitos en el pelo es sin lugar a dudas uno de los grandes aciertos y diferenciantes de la norteamericana.

El concierto comenzó con Bad Guy, tema estrella del álbum de Billie y un gran punto de partida para el público, que aparte de chillar y emocionarse, se puso a bailar inmediatamente. La artista, apoyada por su hermano (Finneas) en teclado y guitarra y por un batería, tiene una discografía de amplísimo éxito para su corto recorrido. Por ello no faltaron temas como Xanny, Wish you were gay o Copycat, destacando que hablamos de un set list considerablemente amplio de más de 15 canciones. Mención especial para When I Was Older, canción inspirada en la película Roma de Alfonso Cuarón. Una canción que, acompañada de una iluminación profunda y sensible, crearon un ambiente delicado y de añoranza, adjetivos incuestionables de la canción y la película.

Aun a riesgo de ser excesivamente quisquilloso,Billie podría haber dado un poquillo más de sí. Cierto es que recientemente se había torcido ambos tobillos y su capacidad para moverse no era la ideal. Sin embargo, en un show de estas características, habríamos esperado un poco más de trabajo de producción. Una cama descendía desde el techo, un artificio sencillo pero bien hecho, pues por debajo de la cama se podía ver una batería de focos de iluminación que quedaban realmente bien. Finneas y Billie subieron a la cama en una ocasión y Billie volvió a subir para el exitoso Bury a friend, que funcionó como “falso cierre”. Lamentamos que no se jugara más con la cama o se incluyeran más detalles del estilo, aunque probablemente en el futuro veremos un show más elaborado a la altura del nivel de la artista. Billie también intentó mover al público organizando un circle pit, aunque no fue demasiado efectivo. En general, el público se conmovía más por el ritmo pausado y sentido de baladas como I Love You.

Ni un alma quedó callada durante When the party’sover, otro de los grandes temas de la estadounidense y que, como no podía ser de otra manera, fue acompañado del excelentísimo videoclip de la canción. Algo que si sentimos que afeó el final del concierto fue repetir como bis Bad Guy. Con la gran gama de temas exitosos que la artista tiene y a sabiendas de que un bis en este tipo de conciertos es prácticamente obligatorio, repetir el mismo tema resulta en parte innecesario. Aun así, el público no puso objeciones a la elección y disfrutó de nuevo por completo del gran tema.

El público acabó maravillado con un concierto completo a nivel musical y que fue una excelente carta de presentación de los pequeños genios de la música que son Billie y Finneas. La juventud del proyecto podría justificar la ausencia de algunos detalles y por ello debemos de centrarnos en la capacidad artística del ídolo de masas que bien debería abandonar la etiqueta de generación Z, pues su estilo y música trasciende a la edad del oyente y se proyecta como una de las artistas más prometedoras para marcar una época dentro de la música.

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