Crónica: Band Of Horses en Madrid, sala La Riviera (20-11-2022)

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22 noviembre, 2022
Redacción: dod Magazine

Band of Horses (2021)

Redacción: Luis López Pascual

Va a sonar cursi y simple, pero qué bonita banda son Band of Horses, y si a ello le sumas la expresión “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, ya tenéis el titular que resume lo vivido la noche del domingo en la madrileña sala La Riviera. Y mira que aparentemente la cosa no pintaba bien, pues apenas una hora antes, mientras Gently Tender comenzaban a caldear la velada con solvente profesionalidad (a destacar lo bien armonizadas que estaban las voces de la teclista y del guitarrista y cantante principal), tan solo había presente en la sala un cuarto de aforo ojeando con considerada actitud a los teloneros mientras, a su vez, tomaban posiciones a refugio del desapacible frio que recorría las calles madrileñas.

Sorprendido por la falta de público a escasa media hora para que diera comienzo el concierto principal y cuando ya me había convencido de que poca más gente acudiría, ésta comenzó a llegar en tromba para darle la forma, el colorido y el calor más propio de un evento de tal envergadura. Total, que finalmente la sala se acabó llenando, justo a tiempo para ver aparecer sobre las tablas al quinteto liderado por un sonriente Ben Bridwell, en sintonía con el resto de integrantes, si bien era el dueño de las cuatro cuerdas, Matt Gentling, al que realmente se le adivinaban las ganas por empezar y deleitar al personal. Y las apariencias no engañaban, porque aunque con For Annabelle abrían el show con aparente serenidad, las revoluciones fueron en progresivo aumento con NW Apt. hasta llegar a meter la última marcha con Casual party. A partir de ahí, sonido totalmente calibrado para alcanzar velocidad de crucero atravesando diferentes y excepcionales paisajes sonoros, a los que dio inicio la maravillosa No ones gonna love you, que atrajo la primera de las ovaciones de la noche; al romanticismo le siguió Island on the coast, facturada con intensidad y brillantez, mismos adjetivos que podría utilizar con Warning signs, la primera de las tres únicas referencias de su último disco, Things are great, cuya energía la convierten ahora mismo en un tema indispensable de su repertorio en vivo, y que se veía reflejada en todos y cada uno de los componentes de esa banda de caballos de tan exquisito gusto; y para acabar de poner el acento en todas las letras que componen la palabra rock, otra perlita merecidamente aclamada por el público como fue Is there a ghost, a la que le siguieron los evocadores acordes The great Salt Lake y la envolvente textura de Hag. Todo esto en poco más de treinta minutos, pero qué media hora más deliciosa e intensa a partes iguales.

Era el momento de bajar un poco el ritmo y reponer energías, era justo el instante en el que Ryan Monroe se ponía al mando con la voz para interpretar Older y Ben se colocaba su característica gorra, acompañando al teclista en los estribillos y metiendo elegantes arreglos con la armónica. Pura delicia. En la misma línea transcurriría Neon moon, el cover del tema de Brooks & Dunn.

Y hasta aquí la calma, porque con Laredo subían las pulsaciones de la sala, volviendo a mezclar  con acierto la intensidad en el escenario y la emotividad musical que les caracteriza; pasajes que ya no abandonarían con las animadas tonalidades de Lights y Crutch, los otros dos cortes del nuevo álbum que presentan en la gira y que, al igual que pasó con Warning signs, rezuman mucha frescura.

Inmersos todos en un aura de emotividad y entusiasmo, íbamos llegando al final de un viaje que había transcurrido veloz y al que le quedaban tres pildorazos, a cuál mejor: Cigarrettes, wedding bands, Wicked gil y, cómo no, la más aclamada de todas, The funeral. Sí, había sido un trayecto corto y directo, pero repleto de tonalidades y con un final majestuoso. Con todo, se habían ganado un merecido descanso y ya lo que viniera después a la vuelta sería un regalo de más.

Con una magnífica versión del Never tear us apart de INXS reaparecían sobre el escenario, y sumían a la multitud en una festiva algarabía con The general specific, con la que concluirían y se despedirían muy agradecidos entre enérgicos aplausos y sonoras alabanzas.

Cierto es que podrían haber ampliado el repertorio, seguro… pero, ¿era necesario?… puede pero, lo dicho, lo bueno, si breve, dos veces bueno.

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