Crónica: Ángel Stanich en Santander, Escenario Santander (29-12-2018)

31 diciembre, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Angel Stanich (2018)

Redacción: Paula Díaz

Escenario Santander es la clase de sala de la que no te quieres perder ningún evento de su programación. Goza de fórmula sencilla: bajas la cuesta de césped, muestras entrada y comienza el espectáculo. Un oasis en mitad de la ciudad. De todo esto es conocedor Ángel Stanich (delito tendría si no lo fuera, siendo autóctono), y por ello lleva tres diciembres cerrando año en una sala que sólo da alegrías.

21:50 – Golpe a la pequeña Santander

A diez minutos de distancia de las diez de la noche, la intro –ecléctica– de Golpe a la pequeña China (Máquina; 2018) inició el cronómetro; dos horas de inmersión musical con tres culpables: Roland, Fender y Gibson. Fue con el segundo tema Escupe Fuego (Antigua y Barbuda; 2017) con el que el público desengrasamos ‘la máquina’ y se fue creando ambiente.

Lo reconozco, en esta tierra somos ‘muy nuestros’, pero sabemos apreciar el talento donde lo vemos. Y Stanich (al que también aplico esto del talento) no es una excepción: “Aquí estamos una vez más en estas fechas, al igual que otro grupo de por aquí, Los Deltonos. Y además no tenéis porqué elegir, ¡podéis venir a los dos!”. Humor y verdad ocupando la misma hoja de ruta. “Con tanta luz de Navidad y tanta comida, espero que este sea un concierto digestivo, ¡buenas noches!”.

Hechas las presentaciones, Mezcalito (Camino Ácido; 2014) nos dio entre palmas ‘algo que probar por el camino’, un ‘algo’ que gustó a los asistentes, pues la euforia se apoderó de algún cuerpo que decidió vivir la canción muleta en alto. Tras Mañana (Siboney; 2017), encargada de poner algo de calma, llegó Galicia Calidade (Antigua y Barbuda; 2017), un tema en cuyos seis minutos el ser humano pasa por la melancolía, la nostalgia, y por esa ebriedad –estado de excitación causado por una gran emoción o satisfacción– que hace que los pies (y la cabeza) no pisen tierra. Por un momento, Galicia fue esa hermana pequeña afincada en la locura.

El último trabajo de este polizón (5 conciertos en una semana y en distintas ciudades bien merece el término) volvió a hacer acto de presencia a eso de las 22:15 de la noche gracias a Qué será de mi (Máquina; 2018), algo que quizá muchos de nosotros nos preguntamos cuando acabó el concierto. Aunque aún quedaba para eso.

22:20 – Un buen remember

Flashback al 2014. La cultura de club se puso a tiro en el setlist haciéndose amiga del público a ritmo de Camino Ácido (Camino Ácido; 2014), tema en el que muchos buscamos ‘asilo político’ entre los solos de batería y guitarra, que hicieron de la canción un himno. Le Tour 95’ (Antigua y Barbuda; 2017) puso el punto deportivo a la noche (y nuestro polizón no fue menos, recorriendo el escenario de punta a punta).

Salvad a las ballenas (Máquina; 2018) acercó a Stanich hacia las primeras filas para que posteriormente nos explicara el porqué de la siguiente versión: El siete de septiembre, de Mecano. “Esta canción es de una época en la que daban igual ocho que ochenta, y creo que hoy corremos un serio peligro a que eso se pierda”. Una manera elegante de revelarse a favor de, quién sabe si la libertad de expresión, el amor libre, o ambas. “A veces las canciones pueden decir más que ‘mueve tu cadera’”.

Vuelta al presente, fuimos enemigos (de ayer) cuando sonó Hula Hula (Antigua y Barbuda; 2017) y la crítica a los medios de comunicación se materializó con Señor Tosco (Siboney; 2017).

23:15 – Llega el ‘bis’, hora de conocernos

A media hora del final pudimos poner nombre y apellidos a la Stanich Band: Alex Izquierdo al bajo, Lete Moreno a la batería, Víctor L. Pescador a la guitarra y Jave Ryjlen a los teclados. Sin duda, cinco velas con el viento a favor. Al sonido, Javier Nieto; y a la voz... “ya sabéis quién soy, aunque me gusta ser alguien diferente cada vez, así que hoy seré ‘Patucas’ el de los Osos”.

El ‘bis’ (ese argumento del directo cada vez más breve porque público y banda nos lo conocemos de sobra) lo protagonizaron temas como Carbura (Cuatro truenos cayeron; 2015), Metralleta Joe (Camino Ácido; 2014) y Mátame Camión (Antigua y Barbuda; 2017); canciones en las que Stanich demostró quién tenía el género fresco, que en sus conciertos es necesario carburar, y que en las entrevistas no es necesario hablar de lo que queda bonito en los titulares.

23:45. Físicamente por los suelos; mentalmente, en otra órbita.

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