Crónica: AMFest 2019, jornada del jueves

11 octubre, 2019
Redaccíon: dod Magazine

Foscor - AMFest 2019

Redacción: Gonzalo Vílchez / Foto: Jordi Bertran Hermosilla

Comienza esta edición de AMFest 2019 en la Fàbrica de Creació Fabra i Coats. Las entradas de día están agotadas, hoy tocan Daughters.  El recinto está bastante lleno, y a las 20:30 abren los catalanes Foscor.

Autodenominados como un “otherwordly progressive outfit” que hunde sus raíces en una tradición artística que les antecede y les inspira (Art Nouveau), Foscor se lamentan por el acelerado e imparable cambio del mundo moderno. El discurso está bien construido, ahora falta que la música hable por sí sola.

Sin duda, Foscor ofrecieron un buen concierto. Su black metal está lleno de detalles que recuerdan a la etapa más blackgaze de Alcest, también a proyectos más progresivos como Emperor, o más bien Ihsahn. La energía en el directo fue buena, y la recepción del público lo fue igualmente. Sin embargo, algo chirría. Se trata de cierto approach teórico, que queda igualmente manifiesto en la estética de la banda y en el proyecto en general. Por un lado, está este posicionamiento nostálgico, ­druida-ish, frente a la naturaleza que, en una cultura mediterránea, no tiene sentido. Es imposible no percibir un disfraz de localidad y unión con el mundo pre-moderno que en sí no puede ser real. Un black metal de este tipo, europeo, debería partir, seguramente, del acero, del cemento, de lo demoníaco. Hay algo cringy en esta estética que adoptan ciegamente muchos outfits de black metal, simplemente por comulgar con una estética común con proyectos del norte. Parece que esta cuestión de la localidad es algo endémico del black metal, sucediendo exactamente lo mismo con bandas americanas de Cascadian Black Metal. ¿A qué Tierra dirigís vuestros lamentos nostálgicos? ¿La tierra de los indígenas? ¿La Tierra como un todo? No queda muy claro.

A nivel de sonido, no cabe duda de que Foscor han evolucionado desde un black metal más raw y básico a sonidos elaborados, más progresivos. Nada que ver entre Els Sepulcres Blancs (2019, Season of Mist) y Entrance to the Shadows' Village (2004, Foscor). Pero cuando mejor suenan es cuando suenan black. Hay algo demodé en estos clean vocals y pasajes melódicos post-rock, que me hace no querer revisitar nunca, nunca más los discos viejos de Alcest, Lantlôs y familiares. Quizá Foscor podría referir a otro tipo de oscuridad, no a una tan trillada por el black metal de tintes más hippies y eco-friendly. O quizá, como sucede siempre, el discurso puso las expectativas muy altas.

Daughters - AMFest 2019

Son las 21:45, el hype es real, y Daughters están a punto de hacer su entrada. Alexis S.F. Marshall viene ya con la mirada demoníaca, preparado para soltar todo su odio en el escenario. Comienzan con The Reason They Hate Me. La puesta en escena es visceral, lo es durante absolutamente todo el concierto. Una y otra vez el frontman de la banda estampa el micro por todas partes, hasta que obviamente, hacia la última parte del concierto, el micro ya no era. La energía es demencial, pasando de un tema a otro de su You Won’t Get What You Want (2018, Ipecac) y del Daughters (2010, Hydra Head).

Fue con temas como The Dead Singer, Our Queens (One Is Many, Many Are One), The Hit o The Virgin cuando la violencia estaba en su peaking point, los Daughters viejos (no los de Canada Songs, álbum del que nunca más tocarán nada en directo), los que estaban un poco más cerca del mathcore que del industrial del último álbum hicieron que el público más acostumbrado a conciertos de metal pudiera performar su mosh pit de rigor. Algo fácil de esperar, pero claro, tenían que sonar Guest House y Ocean Song. Alexis baja del escenario y se mezcla con el público, la atmósfera es verdaderamente turbia. La mirada clavada en cada uno de nosotros, Alexis no estaba muy contento con los aplausos, las bromas del público o las muestras de admiración, en general. En voz baja se le podía oír balbucear “Fuck off…”.  Pero se trataba de la energía de la puesta en escena, del verdadero odio y del verdadero sufrimiento interior. Los metaleros no parecían estar tan into it con temas como Long Road, No Turns (uno de los momentos más oscuros y creepy del concierto, sin duda). El verdadero clímax fue al final de estos dos temas, Guest House y Ocean Song, con Alexis estrangulándose con su cinturón, lleno de cortes y golpes, pegándole a su bajista y volando los platillos a patadas.

Daughters ofrecieron un concierto verdaderamente increíble, difícil de superar en intensidad y sentimiento, verdadera razón del soldout de este primer día de AMFest, que continúa con un día más centrado en el post-hardcore, el screamo y el post-black metal de bandas como Deafheaven y Touché Amoré.


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