Crónica: Amaia en Murcia, Auditorio Víctor Villegas (20-05-2022)

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28 mayo, 2022
Redacción: dod Magazine
Amaia (2022)
Foto: Neelam Khan Vela

Redacción: Marien Ponce

20 de mayo, Murcia. Auditorio Víctor Villegas. Aún quedan unos minutos para las nueve de la noche y el cielo se resiste a perder su potente color azul, combinado con tonos cobrizos que acompañan al sol en su despedida. Pero es inminente.

Entramos al auditorio. En cualquier otra ocasión este particular Pantone de colores que nos ofrece el atardecer se perderían y quedarían atrás al cruzar la puerta. Pero esta vez no.  Amaia ha cogido estos elementos y los ha hecho protagonistas en su show Cuando no sé quién soy.

Al llegar, aún con las luces de la sala encendidas, vemos como una especie de aros visten el escenario. De momento nada parece tener mucho sentido, ni siquiera una estética especialmente atractiva. Ya adelanto que esta primera impresión cambia por completo cuando comienza el espectáculo.

Entre gritos, mensajes de cariño y una larga ovación, llega Amaia. Le acompaña una sola luz cenital que también alumbra al piano y, aunque su vestuario es de color negro, es especialmente llamativo por los abalorios holográficos que lleva. Podría ser un aviso de todo el color que está por venir.

Como no podía ser de otra forma, el concierto inicia con Bienvenidos al show, el primer tema de su segundo álbum. Comienza al piano hasta que rompe el estribillo, ahí lo deja y pasa a acompañarla su banda, formada por batería, guitarra, bajo y teclados, con la que también giró en su primer trabajo.

En uno de los versos de esta canción, la artista confiesa “(…) que a veces lo bello aparece cuando ya no sé quién soy”. Con su melódica voz nos admite que lo que estamos apunto de escuchar es fruto de un proceso de cambio como artista, algo que notamos enseguida ya que este disco presenta un estilo totalmente distinto al anterior trabajo.

Y, aunque su sonido ha evolucionado, no reniega de lo anterior pues, de las veinte canciones que nos ofrece, siete pertenecen a Pero no pasa nada, su primer álbum. Nuevo verano, Quedará en nuestra mente o Quiero que vengas, se van intercalando entre las del nuevo disco y provocan la euforia del público que se levanta de sus asientos para aplaudir y cantarlas a pleno pulmón.

Confirmamos que la puesta de sol que habíamos dejado fuera de la sala es pieza fundamental del espectáculo que estamos viviendo. En cada tema predomina un color acompañado por los, ya mencionados, aros del escenario que combinan otros tonos a ritmo de la música. Rosas en Dilo sin hablar, rojos y amarillos en Quiero pero no… El show en su conjunto parece un enorme atardecer.

En algunos temas una imponente esfera cae desde el techo hasta el escenario. Unas veces, según la iluminación, es un sol y otras, una luna. Ambos se quedan estáticos mientras Amaia interpreta, tal y como ocurrió en uno de los temas sorpresa de la noche: Fiebre. Sí, la de Pamplona nos dejó con la boca abierta al versionar al piano el ya himno de Bad Gyal. Sorprendió a todos los presentes que quedamos fascinados al escuchar este mítico tema, esta vez aderezado con la dulzura y sencillez de Amaia.

Esta no fue la única canción fuera de su discografía. También cantó El encuentro, que interpreta junto a Alizzz para el disco de este, y Perdona (ahora sí que sí) en colaboración con los Carolina Durante y escrita por el murciano Marcelo Criminal a quién Amaia nombra en varios momentos del concierto por su participación en algunas letras.

Las alusiones a Murcia eran frecuentes. Recordaba que aquí fue el primer concierto que ofrecía con sus propias canciones y agradeció al público que fuese tan fiel. En este emotivo momento algunos de los fans que estaban más cerca del escenario, se levantaron de sus asientos y le entregaron a la cantante flores, carteles o camisetas, obsequios que fueron acogidos con cariño por Amaia.

Los singles de Cuando no sé quién soy iban sucediendo uno tras otro de forma más intimista que en el disco, pues en vivo su voz toma mucha mas presencia y deja constancia de su talento y preparación musical. Amaia interpretó al piano, teclado, guitarra e incluso nos ofreció un breve recital de silbidos en Yamaguchi, la particular jota que homenajea a un parque de su ciudad, Pamplona.

Otro de los ejes vertebradores del concierto fue el baile. En el tema adelanto del disco, ‘Yo invito’, vimos que la artista había decidido incorporar la danza de estilo contemporáneo. En una entrevista dijo que aprender a bailar había sido una experiencia que le gustó especialmente. Y tanto es así que en su directo es un elemento clave. Amaia lo encaja en sus canciones con soltura y maestría, dando vitalidad y ritmo a sus actuaciones.

Una de las canciones más esperadas era La canción que no quiero cantarte en la que colabora Aitana y se ha hecho viral en redes sociales, lo que añadía más ganas aún de escucharla en directo. Y Amaia nos dio doble ración. Con sorpresa incluida. El tema sonó dos veces, la primera al inicio del concierto fue al piano. Lo novedoso vino cuando casi al terminar, unió esta con Ave María. Sí, el mítico tema de Bisbal resultó ser la canción que Amaia no quería cantarte. También al piano y con su particular sonido, levantó a todos y provocó aplausos y más aplausos.

La segunda vez que la escuchamos fue al terminar el concierto. El colofón final fue este tema tal cual suena en el disco, con la banda y con la versión más desenfada de Amaia.

El espectáculo llega a su fin y no nos quedamos “tristes y a la vez de subidón”, sino “felices y a la vez de subidón” de haber disfrutado del gusto musical y el talento de Amaia en un ambiente cuidado en pleno atardecer murciano dentro y fuera del concierto.

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