Crónica: Alter Bridge en Madrid, Palacio Vistalegre (07-12-2019)

9 diciembre, 2019
Redaccíon: dod Magazine

Alter Bridge (2016)

Redacción: Luis López Pascual

Walk The Sky es el más reciente y sexto disco de una carrera que sigue trascendiendo positivamente, aún calentito y en proceso de digestión pues apenas han pasado un par de meses desde que se editara, con el que los norteamericanos Alter Bridge se han embarcado en una gira de presentación del mismo que en la noche de ayer sábado tenía una parada en el centro de la península. Y es que Madrid les recibía acorde al estatus de banda grande que se han ido labrando con los años en forma de lleno y en un recinto más amplio que en sus anteriores visitas como es Vistalegre, acotado oportunamente por la zona de las gradas laterales y, con ello,  brindando un sonido en mayor consonancia a lo que se espera de un evento de esta magnitud para  goce del público expectante que previamente disfrutó de las actuaciones de The Raven Age y Shinedown.

A estos últimos, por temas de tráfico y las venideras fiestas navideñas, sólo pude llegar a sus cuatro últimas canciones, lo suficiente para certificar que sus señas son muy afines a las de las estrellas de la noche y que bien sirvieron para ir caldeando debidamente el ambiente.

A las 21:30, tal y como estaba anunciado, se apagaban las luces y comenzaba a sonar One Life, el primer corte del último trabajo del cuarteto protagonista que, al igual que en el álbum, servía de preámbulo al verdadero despliegue de riffs poderosos que, ya con la banda a pie escenario, arrancaba con Wouldn’t you rather. Desde ese momento, temas nuevos y los más granados de sus tres primeros discos se fueron intercalando de manera ágil y fluida. Así, en los primeros compases gozamos del ritmo frenético de Insolation y el vigor de Come to life, justo antes de otra de reciente factura como es Pay no mine, para dar paso posteriormente a Ghost of days gone by, una de esas canciones que tan bien muestra sus virtudes a la hora de construir grandilocuentes estribillos y pegadizas melodías a la guitarra, dejando en evidencia la perfecta asociación de unos músicos que no necesitan ni mirarse para saber por donde van los tiros. Y es ahí donde uno encuentra algún pero, dado que al estar todo el espectáculo tan medido y preparado da poco lugar a cambios en su repertorio en directo o a sorpresas y/o nuevas improvisaciones, percibiéndose en qué temas van más con el piloto automático puesto y en cuales la intensidad y puesta en escena gana enteros. Eso sí, siendo siempre generosos en sus actos. Aún así, otro punto a destacar es la permuta en el protagonismo con la guitarra de las cabezas más visibles de la formación. Al virtuosismo de un Tremonti que tiene como castigo idear líneas armónicas enormemente contagiosas, se suma el gran hacer a las cuerdas de un Kennedy  que también se sabe marcar algún que otro destacable punteo en temas donde ambos se ceden su tiempo para mostrar al público como se las gastan.

Llegados a ese punto, y con la gente ya metida prácticamente en el bolsillo, te la ganas del todo  con un single del calibre de Broken wings, un tema que tiene todo lo descrito anteriormente y en la sobresale la tremenda y enérgica voz de un Myles que se crece y gusta en esos puntos álgidos de las canciones. El frontman de Alter Brdige hace partícipe al público para dejarse oír, no por falta de capacidad como dejó más que demostrado para llegar a las notas más altas y como tristemente hacen otros cantantes en directo, si no para congeniar con el respetable y realzar aún más su júbilo. Por supuesto, no me quiero olvidar de la más que solvente y destacada parte rítmica a manos de Marshall y Phillips, al bajo y batería respectivamente, los cuales dotan del vigor y solidez en la que se sustentan las composiciones de la formación.

Native son, uno de los temas más destacados de Walk The Sky junto con Dying light, fueron el antes y después de otro de los momentos álgidos de la noche que Rise today trajo consigo. Y es que todo el palacio se unió al unísono a corear otro de esos estribillos “comerciales” marca de la casa. Acto seguido, vuelta a la efervescencia con Cry of achilles, el primero de los cortes de su cuarto álbum, Fortress, que volvería a ser representado a continuación con Waters rising, mostrándonos que Mark Tremonti no solo es un excelente guitarrista, tampoco se le da nada mal cantar.

La calma llegaría con una exquisita interpretación acústica de In loving memory en la cual, y bajo un único foco iluminando a los dos protagonistas presentes, un majestuoso Kennedy se lucía sacando a relucir la maravillosa capacidad vocal con la que ha sido dotado, perfectamente secundado a las seis cuerdas por Mark Tremonti. Una tranquilidad que duraría poco porque, para el final, la banda tenía preparada la artillería pesada elevando rápidamente las pulsaciones con la intensa Blackbird y su penetrante estribillo. A continuación, y para rematar, dos himnos de su álbum de debut y que nunca pueden faltar en sus shows, Open your eyes, el tema que les presentó en sociedad hace 15 años, y la enérgica Metalingus como broche final,  con el gentío totalmente entregado dejándose llevar por las indicaciones del líder de la formación invitándoles a agacharse con las manos para acabar explotando con la entrada del estribillo final.

En total, una hora y media de un potente y dinámico espectáculo al que aún le faltan los bises en el cual nos regalaron otra nueva canción, Godsped, y un último zambombazo, Addicted to pain, para terminar por entregar hasta la última gota de sudor y llevarse la merecida y sonora despedida que todo el auditorio les brindó.

En definitiva, y retomando lo que indicaba en párrafos anteriores, un show muy medido en cuanto a tiempos y a su correspondiente parafernalia audiovisual y lumínica, que no resta ni un ápice, más bien todo lo contrario, al empuje y valía de unos impetuosos Alter Bridge. No obstante, si bien es cierto que hicieron un buen repaso a lo mejor de su discografía y no se metieron de lleno a interpretar su último trabajo, escogiendo bien los temas de éste y dónde incluirlos, teniendo seis álbumes editados (ni una sola referencia hubo a The Last Hero) y más singles certeros como, por ejemplo, Watch over you, bien podían incrementar la duración de sus conciertos y saltarse el mismo guión prácticamente inalterable de la presente gira. Esto por poner algún pero porque, por todo lo demás, bien demostraron estar a la altura de lo esperado exponiendo de manera sobresaliente sobre las tablas, como toda formación grande debería hacer,  porque son una de las bandas más en forma y venerada de la escena musical a la que representan.

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