Crónica: Absolut Manifesto 2020, jornada del viernes

3 febrero, 2020
Redaccíon: dod Magazine

Absolut Manifesto 2020, jornada del viernes

Redacción: Pablo García

Como dice el famoso dicho: a la tercera va la vencida. El festival organizado por la famosa marca de vodka, Absolut Manifesto, llenó el Pabellón Satélite de Madrid con un sold-out. El cartel, que presentaba diferentes propuestas como rap, trap, techno y ambient,  estaba conformado por artistas que pertenecen al colectivo LGTB. Con la entrada, regalaban dos consumiciones que venían muy bien para acompañar los directos y ofrecían ropero gratis. Se caracteriza por ser un festival muy cómodo ya que se encuentra al lado de la estación de Metro Lago, está alejado de la población y al acabar, ofrece un autobús lanzadera que te lleva a Moncloa

Entre las actuaciones del escenario principal, siempre había un dj en el escenario secundario que hacía que la fiesta no decayese. Este tipo de cosas siempre viene bien porque así tienes al público entretenido bailando mientras el otro escenario se prepara para la siguiente actuación.

El que se encargó de abrir el escenario principal fue la nueva promesa del underground Chico Blanco, mostrando de lo que es capaz. Su trap-rap con bases techno consiguieron animar al público. No faltaron WTF Is In My Cup, Tech Love (Otra Vez) y incluso las recientes El cole no es para siempre y Gominola.

Mientras preparaban el escenario para la siguiente actuación, Topanga Kiddo se encargó de mantener el ambiente animado mediante su electrónica de diferentes vertientes, tanto exóticas como underground. Después, vino Sean Bowie a.k.a. Yves Tumor y con él la decepción. Se podría decir que se marcó un John Maus. No sé si estaréis familiarizados con los directos de este artista, pero por si acaso, en el Primavera Club 2011 de Madrid, varios fans salieron enfadados del concierto porque lo único que hizo fue darle al play, cantar, gritar y darse golpes en la cabeza. Tampoco quiero decir que este tipo de actuaciones sean malas; sino que por lo menos Sean podría haber hecho algo más para poder suplir la ausencia de su banda.   Es cierto que se esforzaba por interactuar con el público, pero no fue suficiente. Además, el sonido, alguna que otra vez, se escuchaba bastante distorsionado. ¿Lo positivo? Al menos tenía a alguien que le pudiese darle al botón de reproducción por él. Puede ser que parte de la decepción fuese culpa de lo que me esperaba: un dj set en el que de vez en cuando hiciese alguna actuación o performance como hizo en Los Angeles en 2017.

Quien si fue la verdadera estrella del día fue Mykki Blanco, que consiguió levantar a cualquiera que ya estuviese sufriendo los estragos de las consumiciones gratis. Demostró de lo que era capaz moviéndose por todo el pabellón entre todo el público mientras interpretaba temas como Haze.Boogie.Life., I’m In a Mood, Loner y Wish You Would. Era un alma inquieta y rapeaba hasta quedarse sin aliento. Se subía y bajaba del escenario y las plataformas, arrancó un cartel promocional del festival y se lo tiró al público, se paseaba por el recinto del festival como si fuese su propia casa… Una locura que hizo que me fuese a casa con una buena sensación.

Fue una jornada repleta de música en la que los asistentes pudieron disfrutar perfectamente del ambiente acogedor del festival. Por ahora el festival podría decirse que funciona como una “pre-party” (¡y menuda “pre-party”!); sin embargo, en un futuro, sé que llegará ser una gran fiesta.

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