Crítica: Yves Tumor - Heaven To A Tortured Mind

11 abril, 2020
Redaccíon: dod Magazine

Yves Tumor - Heaven To A Tortured Mind

Redacción: David Mombiela

Sean Bowie (Yves Tumor) es el camaleón musical más en forma del panorama. Tras los experimentales collages ambientales de Serpent Music (2016) y el aclamado electro-pop vanguardista de Safe in the Hands of Love (2018), llega Heaven to a Tortured Mind (2020), y con ello la nueva cara de Yves Tumor: un dios del rock y el sexo futurista. Posiblemente su álbum más accesible y comercial, el propio artista reconocía en una entrevista en 2017 para Pitchfork: “Solo quiero hacer hits. ¿Qué más querría hacer?... una canción que la gente necesite constantemente reproducir una y otra y otra vez”, y desde luego que lo ha conseguido aquí.

El inicio del álbum es espectacular, Gospel For a New Century samplea los instrumentos de viento de una desconocida canción coreana y añade un clásico ritmo de percusión boom-bap característico del Rap. A pesar de ello, la canción tiene un claro aroma a Rock carnal: “Come and light my fire, baby” canta Yves Tumor.

Tras las ruidosas guitarras cargadas de fuzz en Medicine Burn e Identity Trade, Yves Tumor y Diana Gordon juegan a ser amantes en Kerosene!, una erótica conversación: “Can you be my fantasy, little baby?, You're just what I need”, que desencadena en un solo de guitarra tan inflamable como el propio queroseno y que recuerda al legendario guitarrista Prince.

Romanticist y Dream Palette funcionan como una sola canción unida por una experimental transición instrumental. Otro sample de Soul coreano, riffs de guitarra escondidos en la parte trasera, pequeños fragmentos instrumentales del artista de la Motown Willie Hutch y las aportaciones vocales de Kelsey Lu y Julia Cumming aportan colorido y complejidad a la mezcla final.

Super Stars comienza como una cálida balada de rock con un ritmo de bajo y guitarra acompañado por las bipolares letras de Yves Tumor: “I love you...I hate you, but I need you”. Hasta aquí todo muy convencional, de no ser por las innumerables capas sonoras que va añadiendo a medida que avanza la canción. Una serie de descargas eléctricas y ruidos distorsionados deterioran voluntariamente la composición, generando una atmósfera a punto de implosionar.

Yves Tumor se presenta en Heaven to a Tortured Mind como una estrella de rock retorcida que ha asimilado a la perfección su papel de amante lujurioso, al mismo tiempo que deforma y complejiza el sonido rock con su espíritu experimental. Es un aire fresco para el rock actual, aunque posiblemente Yves Tumor ya haya decidido con que otro género musical va a jugar a partir de ahora.

MÚSICA RELACIONADA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cross-circle
linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram