Crítica: Unknown Mortal Orchestra - Sex & Food

26 abril, 2018
Redaccíon: asier

Unknown Mortal Orchestra - Sex & Food

Redacción: Andrea Genovart

Es sorprendente que exista un sector de la crítica a quien lo nuevo de Unknown Mortal Orchestra les parezca otro LP más pasado por agua. De hecho, Sex & Food (2018, Jagjaguwar) sea probablemente lo mejor que la banda ha hecho hasta ahora, que tampoco es mucho. La banda dual de Nueva Zelanda ha hecho otro señor discazo, donde en el camino declarado hacia la experimentación deliberada ha encontrado una marca cerrada y cada vez más reconocible. Ruban Nielson no deja de volar y, curiosamente, cuanto más alto lo hace es más fácil de verle.

Sex & Food es un discazo básicamente por su sonido. No un sonido nuevo, sino impecable. Todos sabemos que UMO no inventan nada nuevo, y que Multi-Love (2015) sonaba descaradamente a Currents (2015) de Tame Impala. Pero ahora estamos ante un paso más allá y una vez aceptado volver a viajar en su cosmogonía de lenguaje propio descubrimos, con una gran fuerza e insistencia, temas pegadizos que quitan una mano al psycho rock y empiezan a arroparse por un funk bailable que, ciertamente, son caramelo para los oídos. Si bien pensábamos con el anticipo de American Guilt que el sonido de su cuarto LP sería mucho más denso y oscuro, siempre en la línea de rizar el rizo, estas expectativas se han visto rebajadas. Pero no por ello decepcionadas. En todo el disco existe un punto medio que hace que las canciones no decaigan pero sin convertirse en un salto coreado; se trata de una medida justa más que trabajada y, lo mejor de todo, con registros nuevos sobre los que es inútil pedir explicaciones.

No obstante, aquí el instrumento predominante ya no es el sintetizador sino la guitarra, aunque ésta no sea muy distorsionada, hecho que entre otras cosas explica este alejamiento del psych-rock que Nielson siempre ha reconocido públicamente perseguir con su proyecto, entendiendo la música desde un marco totalmente experimental y conceptual. En Sex & Food hay una intención de que el sonido rebaje esa dimensión ruda, áspera, que guarda relación con el lo-fi. Con una ejecución impecable, la banda se desenvuelve alargando los tiempos en las canciones más que nunca, convirtiéndose así cada vez más en especialistas en recrear una atmósfera espacial y embriagadora a la vez que pacífica y ensoñadora. Cosa que siempre han hecho, pero esta vez de modo tan nítidamente brillante que consiguen alinear el pop de Hunnybee, la música disco en Everyone Acts Crazy Nowadays y el futurismo de A God Called Hubris con la descarada presencia del soul en temas como The Internet Of Love (The Way), quizá el sencillo que guarda más parecido con la tónica general de su anterior disco. Todo ello, construido a través de unas letras más bien antagónicas por densas y deprimentes: como es bien sabido, el mundo del cantante y compositor gira entorno a la soledad y su relación de consecuencia directa con las dinámicas sociales y políticas, tremendamente poderosas. Las drogas y el poliamor. Vaya, posmodernidad en pura esencia.

Unknown Mortal Orchestra o Sex & Food no es aquello de que la gente se lo pase bien o se emocione. Es de esas bandas hechas al cuadrado: por si y para si. Nosotros estamos al otro lado del escaparate, sin poder preguntar ni entender más que interpretar aquello que vemos cómo crece y hace. Porque Unknown Mortal Orchestra hace - y ha hecho siempre - lo que quiere pero resulta que lo que hace nosotros cada vez lo queremos más y mejor.


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