dod letter

Crítica: Ty Segall - Three Bells

[kkstarratings]

Ty Segall - Three Bells (2024)

Valiéndonos de su prolífico sino y de su inabarcable incontinencia creativa, ya tenemos aquí nuestra cita anual con Ty Segall, precedida por varios adelantos compartidos a lo largo de 2023 que nos alentaban con cierta claridad el palo del que iba a ir el californiano en esta ocasión. Y es que en el caso de un artista tan disperso como él no nos resulta baladí conocer con anterioridad los mimbres de su próxima travesía, pues si atendemos a valorar las múltiples direcciones que ha tomado su trabajo recientemente, nunca parece saberse a ciencia exacta el tipo de desvíos que éste puede tomar –especialmente considerando que desde 2019 Segall se ha vuelto cuanto menos impredecible y experimental en su hacer, habiéndonos entregado en los últimos años un exótico First Taste de cuerdas pesadas (2019), un Harmonizer de sintetizadores rugosos e intricados (2021) y un reencuentro con el folk más amable y lisérgico en “Hello, Hi” (2022).

Aunque en ocasiones tendremos la sensación de que Three Bells (Drag City, 2024) nos está sorprendiendo menos que otros de sus antecesores, la palabra conservador nunca será un término que se le pueda acuñar al bueno de Segall. Particularmente si tenemos en cuenta esos métodos tan rupturistas con los que le vemos apostar por todo lo que diverge, incluso dentro de un género que ya de por sí se mantiene al margen de las reglas per sé, como es el garage-rock. A lo largo de sus 66 minutos –el segundo álbum más largo que el artista nos entrega en su carrera en solitario, tras el Freedom’s Goblin de 2018- Segall logra convertir su disco y las quince canciones que lo componen en un viaje incierto y en ocasiones errático, pero desde luego no exento de sorpresas, donde su psicodelia parafernálica se torna parcialmente oscura y retorcida (Void), surrealista y personal (Eggman), o festiva y embelesadora (My Room).

Podemos notar en el maximalismo de sus formas el palpable síndrome de abstinencia que Ty tenía encima tras llevar a cabo un álbum previo un tanto vacuo y parco de arreglos como lo fue “Hello, Hi” –su apuesta más acústica, más folclorista, y más introspectiva de los últimos años-, precisamente por ese horror vacui que parece ahora obligarle a llenar el lienzo hasta la última esquina y le impide dejar que el disco respire (ya bien sea con sobrecargados tramos semi-instrumentales como I Hear o cortes cargados de nervio e inquietud como My Best Friend). Aunque dentro de esa vorágine de sonidos que cambian constantemente durante su metraje y pelean contra sí mismos por mantenerse fieles a la idea original del tema (una declaración de sello propio que veremos desde el mismo inicio con The Bell), la evolución de los mismos logra insuflarle alivio a las líneas del LP gracias a la inclusión de un sentimiento latente e íntimo con el que Ty dota algunas de sus pistas, dedicándole éstas a su mujer Denee Segall (quien confiesa ser su inspiración) o directamente invitándola a formar dúo con él y convirtiendo muchos de sus temas en un cruce de voces contrastadas realmente rico (Reflections).

Una vez más, y cuando parecía que estaba todo dicho sobre Ty Segall, el artista vuelve a firmar una de esas reválidas personales que recalan en el lado más estrafalario de su registro, arrojándose sin pretensiones ni ambiciones a un angosto terreno que combina el psych con el garage hasta derivar en un brebaje de géneros sin etiqueta ni necesidad de tenerla. Podrá tener más o menos repercusión, pero más allá de figuraciones y conveniencias, lo que Three Bells corrobora es el hacer sin límites de uno de los artistas más expresivamente libres de las últimas dos décadas.

MÚSICA RELACIONADA

Talk Show - Effigy (2024)

Crítica: Talk Show - Effigy

21 febrero, 2024
IDLES - TANG (2024)

Crítica: IDLES - TANGK

16 febrero, 2024
chevron-uptwitterfacebookwhatsapp linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram