Crítica: Rex Orange County - Pony

24 noviembre, 2019
Redaccíon: dod Magazine

Rex Orange County - Pony

Redacción: Iria Cassinello Cebral

Alexander O’Connor ha demostrado que está aquí para quedarse tras la publicación de Pony, su tercer disco. Después de autoproducir sus dos primeros discos, Bcos U Will Never Be Free (2015) y Appricot Princess (2017), parecía que el éxito del cantante era algo momentáneo y que aprovecharía el tirón que había conseguido mundialmente por su estilo indie y sus letras tan características para hacer también colaboraciones con artistas como Marco Mckinnis y Tyler, The Creator. Pero está claro que la realidad ha sido otra.

El artista no es especialmente activo en redes sociales, así que sus fans estaban a la espera de cualquier novedad. La paciente espera ha valido la pena, ya que nos ha regalado un disco lleno de energía y con las profundas letras que caracterizan al cantante y compositor. Con tan solo 21 años ha conseguido ganarse al público por sus letras maduras y su espíritu adulto.

Pony es el título que el inglés, más conocido por el nombre de Rex Orange County, ha elegido para su tercer álbum. Cuándo le preguntaron por qué eligió ese título, él respondió que “¿por qué no?”. Esto da una pista sobre el estilo joven y la actitud despreocupada que caracteriza este disco; canta sobre lo duro que es madurar y lo enamorado que está.

Este disco es el primero en el que ha contado con la producción de una gran discográfica (Sony Music Entertaiment) y está formado por 10 canciones. Tras escuchar todo el álbum, en orden y sin pausa (tal y como deberían oírse todos los álbumes), se puede sentir perfectamente cómo ha madurado el artista y se nota que está más seguro de lo que escribe. 10/10 es la primera canción del disco y, casualmente, el primer single que publicó el artista en esta nueva etapa.  La canción tiene un potente sonido de guitarra eléctrica y una melodía pegadiza.

Todas y cada una de las canciones están producidas, interpretadas y compuestas por Rex, junto con su amigo Ben Baptie, que ha vuelto a intervenir en la mayoría de las canciones, como ya hizo en el anterior disco.

Si hablamos de las canciones, soy muy partidaria de este nuevo estilo más animado que ha adquirido Rex. Esta es una de las principales razones por la que la gente que antes no le conociera, ahora puede engancharse a esta nueva manera que tiene de componer. Además, ha tenido en cuenta a esos fans de siempre, que son capaces de reconocer ese antiguo estilo que les encandiló en otros temas.

Never Had The Balls es, sin duda, una de las más movidas del disco. Es una canción que crece en ti y que una vez te enganchas a ella es difícil dejar de escucharla en repeat. Además, los coros de esta canción los hace Thea, la novia del artista, que consolida la tradición de intervenir en al menos una canción del disco como ya hizo en los anteriores.

It Gets Better es otra de mis favoritas. Demuestra la capacidad del artista de utilizar varios instrumentos, como el trombón utilizado en las bases, y de crear nuevos ritmos.  En cuanto a canciones más tranquilas, Pluto Projector y It’s Not The Same Anymore, utilizan una base sinfónica con violines que cambia tu estado de ánimo conforme la escuchas.

El artista ya ha comenzado los conciertos de la primera parte de su nueva gira mundial por UK e Irlanda. La segunda parte pasará por Europa a partir de marzo, aunque tristemente el artista no ha confirmado concierto en España de momento.

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