Crítica: Real Estate - The Main Thing

6 marzo, 2020
Redaccíon: dod Magazine

Real Estate - The Main Thing

Redacción: Andrea Genovart

Real Estate es un grupo que o enamora, y no sabes por qué, o te la lleva un poco floja. Pero podríamos decir que alguien que tiene un mínimo de sensibilidad y no acaba de estar muerto por dentro fácilmente se maravillará por todo el universo que esta banda de New Jersey ha sido capaz de crear, a través de una sutileza y alegría ánimo moderado de aquellos que es que es de agradecer tanto como la brisa en verano. No obstante, algo se han roto las expectativas con este quinto disco, que muchos necesitábamos y siempre seguiremos necesitando cuando estemos en esa distancia de volver a casa solitariamente una tarde de mayo o desayunando tranquilamente en fin de semana - sin resaca ni arrepentimientos atormentados, claro. Las melodías de Real Estate son ese algo que te emociona, que te hace abrazarte contigo mismo y con las reglas externas y azarosas de la vida hasta reconocerle su encanto; son melodías que te reconectan con un sentido emotivo intenso, que te hacen ver una estética ante la fragilidad del paso del tiempo y de la transitoriedad de los hechos. Así que todos aquellos a quien nos gusta una buena dosis de agradable melancolía poética de vez en cuando, ansiábamos que la dosis fuera en forma de repertorio del grupo americano. Porque Real Estate, en eso, hilan muy fino.

La semana pasada se publicó por fin The Main Thing, pero parece ser que lo importante, la cara resultona del grupo, no acaba de florecer. Se intuye, porque al final forma parte del carácter musical de la banda, pero no es el disco que mejor representa todo lo que son y lo que han hecho. Por mucho que lo retraten como el larga duración más exigente ante la fecha. Porque sí, The Main Thing (2020, Domino Recording) es, a primeras, un disco ambicioso. Pero eso no significa que esa pretensión, esa capacidad de profundizar en las composiciones de los temas, esté del lado más natural y relajado del grupo. O del que se les dé mejor hacer, que en este caso tiene que ver con ese saber estar tan particular que los sitúa en un equilibrio perfecto entre la huella personal y la elegancia contenida.

Con trece canciones, sin contar la versión del avancen de Paper Cut con Sylvan Esso, la banda ofrece el que es hasta la fecha su disco más extenso. Y posiblemente más recogido. Uno va escuchando canciones que están bien, que suenan bien, que sientan bien. Pero uno va escuchando todo ese suceso de pistas de notable - es Real Estate, no podría ser menos - buscando esa matrícula perfecta sin saber por qué. Queriendo encontrar esa genialidad que te roba las palabras por haber dado con la conjunción perfecta. Así que sí: hay algo de doloroso para todos los fans de la mejor banda de Domino Records en reconocer que no, no hay ningún hit destacable. No hay ningún Talking Backwards ni Primitive, y de una forma evidente Atlas queda en un listón insuperable. Que, por otro lado, es totalmente lógico, y por esa misma razón Atlas siempre será Atlas, ese disco catártico y de los mejores que se han hecho en los últimos años.

En The Main Things quizá tenemos canciones más pop, pero también más monótonas. No hay ningún efecto de sube y baja, e incluso podemos encontrar un poco de aburrimiento en temas como Also A But, donde tampoco hay un riff de esos que hacen florecer de repente todas los árboles de las ciudades. Lo melancólico se desplaza a un lado y tenemos por alternativa canciones de una gran calidad compositiva, pero con una dosi emotiva mucho más baja. Como si el foco se hubiese centrado en una técnica basada en una interacción más compleja entre todos los instrumentos de la banda, y hubiese abandonado esta intención más primaria y expresiva de la música. La frescura de los tonos, pues, ya no es lo que era, y todo parece situarse en un plano distante, serio y maduro. Es más bien un viaje introspectivo pero racional, de esos que te trasladan a un buque de ensayo donde uno no tiene en cuenta ni el tiempo ni la necesidad de conectar con un público que le está escuchando.

Entre todos los sencillos, cabe resaltar la balada Gone y la melosidad de Falling Down, que recuerda a Surfer Blood y a lo que buscamos oír. No obstante, se trata de una bajada de revoluciones y resalta la ausencia de ese pop melódico y minimal que todos añoramos. Posiblemente You nos recuerda a un Darling en marzo, con esa captatio tan relajado pero buenrollero del principio, aunque ese tono inocente y menos mediado quizá tenga que ver que es un tema que le dedica el cantante Martin Courtney a su hijo. No obstante, en general tampoco hay una gran exigencia en las letras - en November solamente podemos atender a un constante “Oh, did you feel that too? / (Oh, did you feel that too?) /  You know it was always you / (You know it was always you)”, pero eso es precisamente un rasgo distintivo de Real Estate: ese locus amoenus donde todo es sencillo y está en equilibrio, en su correcto sitio. Locus amoenus que con The Main Thing se ha convertido en un sitio más cerrado y oscuro, menos radiante. Y, posiblemente, por eso no acaba de encajar con nuestras expectativas: porque una de las piezas, que tiene que ver con la sugerencia afectiva de sus canciones, se ha movido de lugar. Y ello ha roto toda la frágil armonía que conseguía la banda.


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