Crítica: Rayden - Sinónimo

27 febrero, 2019
Redaccíon: dod Magazine

Rayden - Sinónimo

Redacción: Alejandro Caballero 

El pasado 18 de enero David Martínez Álvarez, más conocido como Rayden, publicó su quinto álbum en solitario Sinónimo. Este disco se encuentra dentro de una trilogía de la palabra que comenzó con su anterior disco Antónimo en 2017 y finalizará con un tercero llamado Homónimo, del cual todavía no sabemos nada. En su anterior trabajo ya se había desmarcado totalmente del Rap y quería desprenderse de todas las etiquetas, y en este trabajo sigue por la misma línea. Para ello ha contado con otros artistas como Pablo López o Andrés Suarez, entre otros.

Sinónimo se encuentra enmarcado dentro de un aforismo de Gloria Fuertes que dice lo siguiente: Lo primero, la bondad; lo segundo, el talento. Y aquí termina el cuento.. El disco trata diferentes temas de actualidad, consta de 14 temas y podemos decir que está subdividido en tres fragmentos: el primero habla de la libertad, el segundo de la oscuridad y el tercero de renacer. Un álbum repleto de temas, donde el autor, además de escribir él las letras, también ha producido el disco, haciéndolo todo tal y como él tenía estipulado en la cabeza.

El primer bloque consta de cuatro canciones. Lo primero, la bondad es la introducción al disco, una pista de poco más de un minuto donde se relacionan conceptos sinónimos que tienen muy poco que ver según el punto de vista donde se miren, con un sonido conceptual que te guía hacia la siguiente pista; Gargantua es una declaración de intenciones, de que Rayden va a seguir siendo él mismo y que las nuevas modas no le van a cambiar, que por mucho que le miren mal va a seguir haciendo lo que hace y a mucha honra. Viene a decir que, en referencia al arte, lo nuevo no es mejor que lo antiguo y viceversa. Con una percusión que marca todo el ritmo de la canción, es un sonido muy cuidado que va cada vez a más y te hace crecer la euforia.

El bloque continua con Haz de luz, el tercer sencillo de este álbum, en el cual se expresa como pueden existir diferentes formas de ver las cosas y que, aún y así, pueden ser igual de bonitas. Tiene un sonido atemporal, alejado de la música actual, parecido a producciones de otros artistas como Michael Kiwanuka o The Man. En Careo, encontramos la primera colaboración del disco: Bely Basarte. Habla de una relación en donde no hay normas, ni leyes y nadie la puede perpetuar, una relación que nadie puede entender si no está dentro y que nada puede romper. En lo musical, se asemeja a dos producciones, una de ellas es de Calvin Harris, en lo que respecta a la sonoridad del tema y la otra a una de Charlie Puth que mezcla una guitarra acústica y un piano en pizzicato, un sonido muy diferente.. Estas cuatro primeras pistas forman el primer bloque del disco que nos remite a que tenemos que tener libertad para ser nosotros mismos, para poder ver de una forma diferente a los demás y que querer a alguien no tiene unas normas reguladas, que todo puede estar bien, siempre que el amor y el respeto prevalezcan.

El segundo bloque del disco está dividido en dos partes. Digamos que comienza un camino oscuro dentro del álbum que cada vez se vuelve más opaco hasta finalizar con dos temas sacados desde el asco y el dolor. Esta primera parte la componen tres canciones: Habla Bajito una crítica a la actual política sumergida en corrupción donde incluso se habla del difunto hermano del Rey Emérito como símbolo de queja. Una declaración de intenciones de que los actuales gobernantes del país no lo están haciendo bien. Es la única que no ha sido producida por él mismo, sino por Devauko, y busca un sonido, según el artista, de toque de queda en un bar donde hubiese tocado James Brown. Levedad, la segunda colaboración del disco es con Iván Ferreiro, habla de las personas que son de paso, de aquellas que solo te quieren para lo que interesa y no buscan nada más allá. Con un sonido más propio del colaborador que del autor, te hace muy leve, válgase la redundancia, la canción y cuando te das cuenta te encuentras en el preludio de la siguiente (dicho preludio es una de las colaboraciones más especiales del disco, el hijo de Rayden tararea parte del tema que viene a continuación, la parte más tierna de este bloque). F.D.M.P.P.A., en lo que respecta al sonido es algo muy parecido a Artic Monkeys. La canción habla sobre una canción que empieza muy bien y termina muy mal (de ahí el titulo Finales De Mierda Para Principios Apoteósicos), pero para poder sacarla de un contexto más romántico, quiso acercarse al sonido de la banda británica, incluye un cántico (el del preludio) que acompaña a toda la canción y le hace mantener toda la carga emocional en el transcurso de la pista.

Pasamos a la segunda parte del bloque. Solo encontramos dos canciones, las más duras del disco. La primera de ellas es Los Dioses también sangran. Expresa el lado oscuro de ser músico, lo que hay debajo de todo, la realidad que nunca se cuenta. Se encuentra en mitad del disco para dar a entender que el artista ha tocado fondo en él. Respecto a lo musical es un sonido parecido a The Neighbourhood, muy minimalista, que en ocasiones tiene alguna guitarra para concluir con un clímax en el que Rayden rapea al borde del llanto. La segunda canción es Caza de Pañuelos, el primer sencillo del álbum. Habla de la lacra que existe en la actualidad por culpa de la violencia de género, una canción que nos hace reflexionar sobre como podemos cambiar las cosas y porqué debemos hacerlo. En lo musical la canción consta de cuatro acordes, en los tres primeros el artista canta, y el cuarto sirve para hacer una reflexión sobre lo que se acaba de decir. Es un sonido que se asemeja a la banda sonora de Escuadrón Suicida, en concreto a la canción de Twenty One Pilots, y contiene más instrumentos que hacen crear una atmosfera de oscuridad al tema, la misma que acompaña al tema que se trata.

Y con esto concluye el segundo bloque y se da paso al tercero, el renacer. Comienza con otra colaboración, esta vez de Andrés Suarez. En Un solo ser, se expresa la relación que existe entre artista y público y de cómo dentro de una sala pueden llegar a sentirse un mismo ser. En lo musical es una canción que tiene, en su mayoría, una gran influencia del estilo del colaborador, que con su guitarra te hace recorrer el tema con gran sutileza. La siguiente canción es Mangata, la penúltima colaboración a cargo de Rufus T. Firefly. Trata sobre el camino de luz que dibuja la luna por el agua hasta llegar a la orilla (que es el significado de la palabra Mangata en noruego).  De cómo, de manera abstracta, puede ser un rayo que nos rompe la oscuridad y que nos puede ayudar a encontrar aquello que no vemos. La siguiente es el segundo sencillo del álbum Beseiscientosdoce. Inspirada en el libro de El Principito, tiene un sonido que nos hace transportarnos al espacio y que te hace recorrer los diferentes mundos a través del asteroide principal.

Y, para finalizar, los dos últimos temas del disco son de los que más éxito han tenido. El primero es Abrazos Impares, la última colaboración corre a cargo de Pablo López, y el sonido está, prácticamente, realizado todo por él a base de tocar, golpear y chillar al piano. La canción habla sobre la perdida, pero como está no implica el olvido, de que hay que aprender a decir adiós, pero esto no tiene porque ser malo. Según Rayden, es la mejor canción del disco. Cada frase de ella te hace abrir más el corazón y termina con la voz de Pablo López desgarrándote el alma. La última canción es Lo segundo, el talento, a parte de cerrar el disco, cierra el aforismo de Gloria Fuertes. Habla sobre lo necesario que es abrazar la tristeza, de no dejarla de lado, pero tampoco anclarse a ella. Que hay que tener todos los puntos de vista posible, que no todo va a ser bueno, pero tampoco va a ser malo. Y de que, si tienes un sueño, ve a por él, sin que importe lo demás, hasta que lo consigas. En la parte musical nos recuerda más a Imagine Dragons o a Foo Fighters. Está constituida para sonar al final del concierto y acabarlo por todo lo alto, te deja en un estado general de euforia y de querer darlo todo por aquello que sueñas.

En este nuevo disco, Rayden nos hace pasar por todas las emociones posibles, pero igual que empezamos con esa euforia, se acaba por ella. Pero para ello ha habido un proceso de crear, destruir y renacer. Para poder estar en la euforia y ser consciente de todo, hay que tocar fondo, y esto es lo que parece haber hecho Rayden mientras escribía y producía el disco. El artista madrileño ha conseguido, no solo desvincularse del género al cual se le había autoimpuesto, sino crear su propio género. Conseguir que el público escuche una canción y sepa que es de él por la forma en la que está creada. Ha conseguido ser el primer número uno en ventas de música urbana en España, todo un logro para alguien que comenzó en las Batallas de Gallos y que ha luchado para poder desvincularse de ello y crear su propia marca. Y gran parte de todo esto, gracias a Sinónimo. Sin duda, su mejor trabajo hasta ahora.

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