Crítica: Pure X - Pure X (2020)

14 mayo, 2020
Redaccíon: dod Magazine

Pure X - Pure X (2020)

Redacción: Leonel Manzanares de la Rosa

La música de los tejanos Pure X siempre ha sido nostálgica, lánguida, luminosa y envuelta en capas de misterio. Pero para este disco homónimo, grabado ostensiblemente «en vivo» en las montañas del estado de la estrella solitaria, estos llaneros del slowcore cambian el artificio por la más directa sinceridad, lo exuberante por lo austero, y se observan en otro nivel de maduración, mirando hacia el horizonte, como reconciliándose con su terreno de origen.

Y efectivamente, en este material han dejado un poco de lado los delays en favor de la distorsión, y la producción cristalina que caracterizó a su anterior larga duración, Angel (2014), por algo más orgánico. Pero Pure X es al final del día, una banda de bellas armonías y texturas; y eso es evidente incluso en medio del rugir de sus dos guitarras, creando un contraste asombroso, sobre todo en la primera mitad del álbum, en temas como el opener Middle America, Angels of Love o la espectacular Fantasy, donde la banda canaliza a su Alan Sparhawk interior.

Esto crea un juego interesante con el otro ingrediente principal del sonido de la banda, las voces y letras de su líder Nate Grace, las cuales expresan un enorme conflicto interior a lo largo de los 12 temas del disco. Grace habla de cómo el ir a conocer el mundo, llegar a latitudes desconocidas, más allá de lo que pudo imaginar, lo hizo perder contacto con su verdadero ser, y con aquello y aquellos a quien pertenece. En definitiva, Grace nos dice que, cuando todo ello se diluya, lo mejor es coger tus cosas y volver a casa. Y esa mentalidad permea el LP entero, ofreciéndonos a un cuarteto que reflexiona sobre el camino recorrido, pero con un deseo imperante de volver a ver los amplios paisajes con los que creció.

Pure X, sobre todo en esta etapa, es una banda que expresa con la misma precisión la tormenta y la calma. En la segunda mitad, los tonos más ásperos ceden un poco, dejándonos con todo el poder de esa luz natural que evocan sus arreglos, y mientras voces e instrumentos se entrelazan, podemos escuchar una sensación de libertad increíblemente satisfactoria, sobre todo cuando los tracks terminan en fade out en lugar de hacerlo abruptamente.

Este es un álbum perfecto para irse al campo y disfrutar junto a él los grandes paisajes, recordar a nuestros seres más queridos, y dejarse ir. Tras cuatro años de ausencia, es grandioso ver a una banda que está desechando la pretensión, pero no el talento, y este álbum es una muestra que volvieron más motivados e inspirados que nunca. Y de paso, es una gran pista sonora para el proceso de lento desconfinamiento que muchos de nosotros estamos por atravesar.

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