Crítica: 'Otra ronda' de Thomas Vinterberg

26 julio, 2021
Redaccíon: dod Magazine
Otra ronda de Thomas Vinterberg
Otra ronda de Thomas Vinterberg

Redacción: Noemí Valle Fernández

Hace unas semanas vi por primera vez Otra ronda.  Llegué tarde, que no es otra manera de decir que llegué a tiempo, porque el film es brillante y aún aguantaba imperante en la cartelera dos meses después de su estreno, como esperando a ser contemplado más de una vez, algo por lo que apuesto de forma rotunda. La película dirigida por Thomas Vinterberg es una auténtica obra de arte, un rail de secuencias y frases bien colocadas, siempre de forma premeditada que encajan a la perfección y construyen un relato con un trasfondo inquietante con Mads Mikkelsen como protagonista.

La cinta danesa expone las vidas de cuatro hombres que atraviesan la cuarentena, cuatro profesores de un instituto en Copenhague doblegados a la rutina, que vagan autómatas e insatisfechos por su propia existencia: en cenas plagadas de silencios frente a sus mujeres, porque ya no hay nada que contarse, bajo la mirada esquiva de sus hijos y la sórdida indiferencia de sus alumnos. Todo es bruscamente insípido, sin vértigo, sin música, sin adrenalina, sin baile. Ceder todos los días ante el despertador, dar un sermón hueco que ni siquiera uno mismo escucha frente a adolescentes que miran distraídos por la ventana maquinando la próxima borrachera, volver a casa, tumbarse boca arriba en la cama, donde siempre te espera alguien con quien dormir y nunca con quien compartir el cuerpo. Sin sustos, sin magia. Una vida tranquilamente terrorífica. 

El giro llega cuando bajo las luces de un restaurante, uno de los amigos pone sobre la mesa la teoría del psiquiatra Finn Skårderud, que apunta que las personas tenemos un déficit de alcohol en sangre de un 0,5, y que al llenar esa ausencia con un par de copas sale a relucir nuestra mejor versión, más chispeante, más vivaz, más desinhibida. En ese momento, tras unos cuantos vodkas bien fríos, deciden embarcarse en una especie de experimento sociológico: beber desde que se levantan hasta las ocho de la tarde y anotarlo todo en busca de confirmar o desmentir aquella teoría que brinda por una vida con el vaso medio lleno, donde siempre hay tiempo para “otra ronda”.

Thomas Vinterberg dio forma a una idea compleja y controvertida, una provocación consciente, una desobediencia sublime, un mensaje borroso que merecía ser filmado, por eso se ha llevado el Oscar a Mejor película Internacional. La cinta expone una sociedad reconocible llena de hombres rotos, atados a las expectativas adscritas a su edad, basadas en el abandono del “propio yo”. Un desfile de disfraces, una comunidad mansa en continua crisis identitaria donde la masculinidad frágil sigue campando a sus anchas. 

Todo cambia cuando el ser se envalentona, cuando la ebriedad asume el control del tronco y no hay maniobra para reprimir el discurso que nace de dentro, categórico y profundo. Nos bebemos al trago un cóctel con regusto amargo que rompe el silencio, una mezcla que sirve de altavoz y desentierra los pensamientos más reprimidos del hombre, que se aferra a una vida que nada se parece a la presente, que tiene más que ver con la idea adolescente de la felicidad y que a la mañana siguiente se borrará de nuevo de la cabeza, tras la náusea y el bullicio. Queda expuesta nuestra versión más blanca, más pura, más anárquica, que no tiene que ver con nuestra mejor versión. Un film con una escena final insuperable bajo las notas de What a Life de Scarlet Pleasure, una imagen fulgurante que no seré capaz de apartar de mi cabeza en bastante tiempo.

MÚSICA RELACIONADA

Todo sobre mi madre

Crítica: Todo sobre mi madre

5 septiembre, 2021
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cross-circle
linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram