Crítica: Nothing - The Great Dismal

22 noviembre, 2020
Redaccíon: dod Magazine

Nothing - The Great Dismal (2020)

Redacción: Marcos Molinero

Nací a mediados de los setenta por suerte para mí, viví de primera mano una época grandiosa en cuanto a producción y calidad musical. Siendo un adolescente y obviando el pop y el rock más mainstream, que nunca me interesó, en el subsuelo de la industria de la música se estaba cociendo una multitud de cosas interesantes, los últimos coletazos brillantes del rock gótico británico, el último estertor del sleazy angelino y la época más brillante del hardcore. Vimos consagrarse al rock alternativo, vimos nacer y morir de éxito al sonido Manchester, descubrimos que la música electrónica tenía alma, aprendimos a gozar con el ruido del C86, asistimos ojipláticos a la época más dorada del rap y vimos como todo eso fue engullido por el grunge. Lo que vino después ha sido como las réplicas de un gran terremoto, un eterno sí pero no. Somos los mal llamados Generación X los que tuvimos la suerte de encontrarnos en medio de esa vorágine creativa, socialmente asociados a la depresión vimos como la música una vía de escape única ante los problemas emocionales de una juventud sin un futuro esperanzador, por primera vez se suponía que vivimos bien, sin guerras ni miserias pero nadie nos advirtió de que la vida sucede en nuestros cerebros.

Muchos años después aquellos jóvenes están desarrollando su arte por fin de manera adulta, de ahí la riqueza de matices y el amalgama de estilos de estos artistas. No hay una banda con la que más pueda identificarme culturalmente que Nothing, sus influencias y su estilo en donde convergen las vivencias de aquellos días. ¿Qué tienen en común My Bloody Valentine, Nirvana, Tool y Stone Roses? Pues todo y nada a la vez, pero es que Nicky Palermo es hijo de aquellos lodos. Nothing son la banda que más bien podrían servir a un historiador para explicar los últimos cuarenta años del rock. Tras tres discos brillantes los del estado de Pennsylvania debían dar un golpe en la mesa y demostrar con creces todo su talento, tocaba un disco sublime de cabo a rabo, una colección de canciones que callara bocas, su primera obra maestra. De no lograr un disco de esas características corrían el peligro de quedar sepultados en la indiferencia de la gran masa, pero los chicos de Filadelfia han dado lo mejor de ellos en esta decena de canciones, diez himnos que sanan el dolor de envejecer y ver como la insatisfacción, la angustia existencial y las tendencias depresivas con las que nos etiquetaron no eran una falacia. Son la banda sonora de tu pasado condensado en píldoras sin receta que consigues clandestinamente para llegar a mañana sin perder la cabeza. Seria de una injusticia mayúscula destacar un corte por encima de otro, soy incapaz de elegir una canción sin desmerecer injustamente al resto. Hay quien necesita de música alegre para soportar la crudeza de la vida y yo lo respeto, aunque no lo comparto. Es como cocinar un plato muy salado y echarle azúcar, no lo hace más apetitoso. Personalmente, si tengo unos días más negros de lo habitual, es decir que el plato me salió salado, no le añado azúcar, simplemente me lo tomo como está. Toca sufrir. La música de Nothing es como el vaso de agua tras ese plato salado. No es de colores, no tiene burbujas ni azúcar pero ayuda a pasar el mal momento.

Se que jamás lograrán el éxito masivo, ni coparán las Charts de medio mundo ni llenarán estadios en todo el mundo pero tampoco lo pretenden, solo intentan sacar de su alma esos fantasmas que todos tenemos y que nos impiden caminar hacia adelante con determinación. La juventud actual difícilmente logrará entender todo lo que significa la música de Nothing, son el reflejo, el producto de unas coordenadas espacio tiempo pretérito. Sus afiladas guitarras, sus líneas de bajo sinuosas, sus baterías con ritmos matemáticamente imprecisos dentro de una concepción del ritmo única les hace especiales un rara Avis del panorama actual pero sobretodo brillan en esas melodías vocales etéreas absolutamente adictivas. Es normal que los seguidores de Nothing se sientan unos privilegiados pues pocas veces una banda de rock hacen tanto por tu salud mental como Nothing.

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