Crítica: Niña Polaca - Asumiré La Muerte De Mufasa

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30 septiembre, 2021
Redacción: dod Magazine

Niña Polaca - Asumiré La Muerte De Mufasa

Redacción: Fran González

Sin apenas terminar de digerir las mieles que su disco debut les trajo el pasado año, la banda madrileño-alicantina formada por Surma, Beto, Kobbe y Sandra no ha podido contener sus ganas de volver a golpear la actualidad, poniendo sobre la mesa un segundo álbum de estudio. Así es como volvemos a tener noticias de Niña Polaca, quienes tras un exitoso De La Línea Diez Al Sol (Subterfuge Records, 2020), nuevamente dejan rienda suelta a esa habilidad natural para crear auténticos himnos de bar y birra.

De manera tímida pero constante, el cuarteto afincado en la capital se ha convertido en una de las bandas más representativas de la nueva escena de Malasaña, portando el estandarte de una rejuvenecida y reinventada Movida Madrileña. Es con Asumiré La Muerte De Mufasa (Subterfuge Records, 2021) donde vemos de nuevo una mirada fresca pero atenta a esos sonidos rescatados de las generaciones que callejearon y patearon las avenidas que ahora dan luz a la banda sonora de sus vidas. Temas cargados de caña y rabia que reviven el género de raíz y le dan al rock genuino una oportunidad no tan común ni frecuente en el panorama actual.

Aún así, y a pesar de la viveza y el ardor tonal que copan las líneas generales del álbum, observamos que detrás de esa fuerza hay evidentes motas de sentimentalismo que subyacen en historias de desamor y ruptura. Al fin y al cabo, Asumiré La Muerte De Mufasa es un disco que habla de la vida, sin más. Con sus luces y sus sombras, y retratando los vaivenes emocionales de los que una generación entera es partícipe. No solo recurre a indirectos y metafóricos guiños pertenecientes a la cultura pop y al imaginario colectivo que marcaron una época para muchos, sino que aboga por romper una lanza a favor de la expresión catártica y la honestidad, sin abandonar nunca esas incandescentes ganas de celebrarlo todo y mucho, aunque sea con lágrimas en los ojos.

El álbum abre con un tema que posteriormente acabaría inspirando el propio nombre de éste, y es que La Muerte de Mufasa representa las ganas totales de la banda por conectar con su audiencia desde el primer acorde. Desde esa maravillosa orquestación de corte clásico, compuesta por coros y toques de trompeta que maridan excelentemente bien con la desgarradora voz principal de Álvaro Surma, hasta el propio contenido argumental, aludiendo a una figura tan representativa para aquellos que nos criamos entre los traumáticos giros de guión de algún despiadado ejecutivo de Disney de los 90s. Una formidable manera de arrancar, que marcará sin duda la nota general del disco, donde además de ofrecer constantes referencias de corte reconocible, también vamos a ser partícipes de la eficiente competencia de la banda para desarrollar un storytelling personal, solapado pero presente. Es por ello que cada tema supone una bofetada agridulce diferente, una explosión de honestidad que conecta con el lado más introspectivo de sus miembros, y que ofrece una contradictoria visión de amargura eufórica que es ya seña de identidad propia. Así es como tras pasear por temas tan potentes y conmovedores como Ivona (Voy A Decirle A Mi Madre Que La Quiero) o Joaquin Phoeni acabamos destrozados y necesitando un abrazo.

Sin embargo, sabemos bien que la ácida y corrosiva ironía con la que disfrazan lo ordinario y lo común es una de las marcas de la casa para este cuarteto y, como no podía ser menos, ésta vuelve a tener cabida en su segundo trabajo para compensar ese lado más aciago. Llega por tanto el momento de rendirse ante los chutes de ímpetu y energía que ofrendan temas tales como Pdr Snchz o Magaluf, la breve pero efectiva colaboración con el proyecto paralelo de Sandra Sabater, Ginebras, quienes combinan sus esferas rítmicas y estilísticas dando pie a uno de los temas más festivos del álbum, totalmente idóneo para cerrar un buen sarao.

Esas ganas, intencionadas o no, por recuperar una esencia añeja que a todas luces evoca al sonido de los más icónicos pilares del rock patrio, se hermana con el buen hacer del productor Dani Alcover, encargado de dejar su sello personal en otros representantes de Subterfuge como Dover, Undershakers o La La Love You, y quien ahora es culpable de ofrecer el pase de gol a este cuarteto. Niña Polaca firman la continuación de su ya consagrada estela y nos vuelven a recordar que Madrid sin ellos no es tan Madrid.

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