Crítica: Nas & Hit Boy - King's Disease II

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23 agosto, 2021
Redacción: dod Magazine

Nas & Hit Boy - King's Disease II

Redacción: David Mombiela

Abril de 1994, en los humildes bloques de Queensbridge (Nueva York) un rapero de tan sólo 20 años decidió cambiar para siempre las reglas del juego. El álbum debut de Nas: Illmatic (1994), es uno de los principales monumentos de la historia del rap, una cruda y claustrofóbica narración sobre la vida en los peligrosos proyects de Nueva York, descritos con una habilidad lírica nunca vista hasta la fecha.
27 años después, Nas es uno de los pocos veteranos supervivientes de la edad de oro del hip-hop. Una dilatada carrera repleta de altibajos, debido en gran medida por su mal oído para las instrumentales, que tanto han lastrado sus proyectos.
Afortunadamente esto no ocurre en su nuevo álbum: King´s Desease II (2021), secuela del Grammy al mejor álbum rap del año pasado (King Desease) y también producido al completo por el exitoso beatmaker Hit-Boy. Sus instrumentales van desde dominantes líneas de graves a cálidos samples de soul y crean una cada vez más conseguida sinergia con los afilados versos e inmersivas historias del Rey de Nueva York.
El proyecto comienza con la misma intensidad con la que terminaron el anterior, The Pressure deslumbra por su marcada línea de bajo y destellantes sintetizadores, pero tras el ornamento se trata de un clásico ritmo boom-bap idóneo para que Nas escupa sus socialmente implicadas líneas: “Cops brutalizing kids, I see it too steadily, Correctional facilities never do it correctly, My main statement is this whole game is triangulated”. Justo a continuación, en Death Row East, Nas saca a relucir su innegable maestría narrativa para desentrañar nuevos y reales detalles sobre la infame rivalidad entre la Costa Este y la Costa Oeste a mediados de los noventa, terminando con un sentido homenaje al fallecido 2Pac.

Tras este notable comienzo, el álbum sufre un importante contratiempo debido a la instrumental trap carente de personalidad en 40 Side y el empeño de Nas de conectar con las nuevas generaciones de rap comercial en YKTV con los desubicados A Boogie Wit Da Hoodie y YG. Por mucho que lo fantasee el propio Nas: “Imagine Lil Uzi on a Preemo beat, Imagine N-A-S on a Migo beat” algo así cuesta imaginar que funcione.

Igual que su cartera de colaboraciones de artistas jóvenes parece algo desacertada, no podemos decir lo mismo cuando se trata de reunirse con leyendas del rap coetáneas. En el remix EPMD 2 las leyendas Erik Sermon y Parrish Smith (del homónimo grupo EPMD) intercambian intensos versos mientras Nas rapea a un ritmo más rápido del habitual: I said it was dead (hip-hop), but it faked its death like Machiavelli, You see letters in red splatter, look like sauce and spaghetti” para darle paso a Eminem, uno de los raperos más rápidos de la historia. Sin embargo, la primera conexión Nas-Eminem de siempre no sale como desearíamos, ya que la actuación del rapero de detroit es confusa y aleatoria, como cortada y pegada de otra canción y estropea la mezcla final de forma irremediable.

Muy distinto es el resultado de una de las reinas del rap, la desaparecida Lauryn Hill. La ex-Fugee, 25 años después de su última colaboración con Nas, brilla con su propia luz sobre la jazzística y densa Nobody: “I'm savin' souls and y'all complainin' 'bout my lateness, Now it's illegal for someone to walk in greatness” mientras Nas recuerda consejos recibidos por un referente de la costa rival, el mismísimo Dr. Dre: “Sunny L.A., remember calls with Dr. Drе, He told me, "Don't let thе palm trees fool you, nigga, be safe".

La nostalgia en las letras siempre ha sido uno de los elementos fundamentales en las letras del genio de Nueva York, y nada combina mejor con ello que hermosos y delicados samples de soul. Por su puesto, el primero que lo sabe es Hit-Boy, y las mejores canciones del álbum contienen este tipo de bucles. Sobre ellos Nas recuerda nítidamente su peligroso barrio en Store Run: “I'm from the era of razor blades and coke dust, People living with no trust, champagne in the soap suds” y en Composure: “Everything is cause and effect, Make the wrong moves in this business, you lose all your respect, My block is dark as it gets”.

Tras ganar su primer Grammy al mejor álbum de rap el año pasado, el veterano Nas se muestra imparable y con la secuela King Desease II consolida su colaboración con el versátil Hit-Boy. El tejado de la casa de Jay-Z continúa acumulando pelotas, ¿Quién dijo que la batalla por ser el Rey de Nueva York había terminado?

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