Crítica: Mujeres - Siento Muerte

28 mayo, 2020
Redaccíon: dod Magazine

Siento Muerte - Mujeres

Redacción: Andrea Genovart

Si la época de confinamiento es duro, imagina como debe ser para todos aquellos que solemos ir una media de concierto por semana. Y no precisamente a conciertos tranquilitos, sino aquellos que se encargan de que descarguemos tensiones cotidianas, es decir, los de una escena más garajera y punk nacional, esa que se ha ocupado de recopilar la serie Farinha para ambientar una Galicia de los 80, de barbas sin arreglar, pantalones pitillo y tennis adidas dragon. Obviamente, si pensamos en zapatillear a la misma vez que intentamos aguantar el mini de cerveza en mano, nos imaginamos una baraja de cartas llamada Sonido Muchacho liderando todo lo que tiene que ver con ese sonido guarro que tanto nos gusta. Y, como no podía ser de otro modo, liderado por uno de sus ases Mujeres, de un imaginario colectivo incuestionable.

No es la primera vez que Mujeres decide utilizar el título del disco para representar algo suyo, aunque conocer eso ya es nivel experto. La primera vez fue en su disco Marathon de hace seis años, en el segundo tema, titulado Feels Dead Us (Siento Muerte). Podríamos volver a ponernos sensibles a las teorías conspiratorias donde todo encaja y hay un nuevo sentido a través de los tiempos, y pensar que la banda ya nos estaba alertando de que años después el paréntesis sería lo único que quedaría de ellos. O seguramente, lo más normal, es que fuese al revés: echaron la vista atrás, y se dieron cuenta que les interesaban las mismas cosas pero desde perspectivas muy diferentes. De todas formas, es un buen ejercicio recuperar este tema y darse cuenta como esas melodías jóvenes de referencias yankees noventeras ya han quedado atrás y ahora estamos ante una personalidad mucho más seria pero también más sólida y construida.

Es inútil entrar en preámbulos y presentaciones de la banda, porque si hay todavía hay alguien que esté leyendo el artículo y se le tiene que explicar lo que hace este trío de Barcelona debe ser un forofo de OT que se ha equivocado de medio musical al buscar noticias de Justin Bieber. Solamente confirmaremos una cosa que sentimos todos: Mujeres es más Mujeres desde que lanzaron Un Sentimiento Importante, su apuesta radical al castellano peninsular que tanto les gusta recrear y, a veces, caricaturizar. Era lógico que, debido al éxito y gran acogimiento de su último larga duración, siguieran los mismos pasos que les hizo crecer su reconocimiento en un país de tapas de papas con chorizo, torreznos y bocadillos de cecina. En este abril raruno vuelven con Siento Muerte, quizá de una forma tan genialmente predecible como nadie más podía sospechar estas semanas carcelarias asumiendo un delito de COVID-19 no cometido. En este intento de recuperar un halo de primavera, nos espera la gran noticia de su disco, que no es más que una garra profunda clavada en el corazón de un antihéroe romántico. Asistimos, pues, a una épica de derrota vital que compensa toda la guasa con la que se presenta en sus conciertos. De esta forma, Mujeres consigue dar con el monopolio emotivo al constituirse com una banda de garaje y rock alternativo suficientemente sólida y compleja con dos vertientes fundamentales: la euforia y la densidad emotiva. Y es que si te pones a analizar toda la profundidad de cada una de las letras que constituyen su quinto disco, quedas exhausto. El sonido más lo-fi que solo se ubicaba en noches de jóvenes y desenfreno, ahora adquiere un nuevo estadio más complejo donde uno, además de celebrarlo desde lo colectivo en una sala de capacidad mediana, puede pararse a atender desde su casa. Los nuevos Mujeres invitan a la reflexión, a desenmascarar, a resolver lo implícito de cada canción.

Podríamos decir que este disco viene en la misma línea que su última publicación, el EP Romance Romántico (2019): canciones muy aceleradas y de una parlamenta muy concentrada, más bien conceptual y metafórica. De esas que intuyes toda la mierda que hay ahí abajo y que solamente pueden resumirse con statements existencialistas que hablan de victoria y dejar atrás. De esas que obedecen a una necesidad totalmente bulímica. Hay una herida que todo el rato necesita ser recreada y puesta en relación al tiempo, el olvido, la duda, el desamor. Parece que en estos últimos meses, Mujeres ha experimentado el deber de coger ese torbellino de emociones  y matarlo en menos de 2 minutos y medio, en un estado imperativo de decir todo aquello que necesitas reventar hacia fuera para que no reviente en uno mismo. La mayoría de las canciones, sin embargo, ya no tienen ese lo-fi macarrilla que les acercaba a bandas referentes como The Oh Sees o The Black Lips. Se nota que Mujeres ha trabajado la carretera del territorio nacional, puesto que de repente todo es una rememoración a una retórica de Calderón con melodías que se encuentran entre un neobolero pop o en el rock de la movida. Algo que les hermana, aún más, con bandas paisanas como Kokoshca o La Plata. Es cierto que esas recreaciones de guitarra como las de I Wonder las encontramos de forma escasa, pero Cae La Noche y Todo Bien serían esos temas donde puedes imaginarte a Pol tirándose cinco minutos por todo el escenario de una forma totalmente descerebrada y catártica. Pero no, no estamos ante el Soft Gems (2012) ni su sonido a Dead Ghosts. De hecho, estamos más cerca de propuestas de rock madrileño de los 80, como Parálisis Permanente o Los Nikis. Hay un Ataque Preventivo de la URSS de Polansky y El Ardor con Un Gesto Brilllante o un nuevo hit de de noche de verano con Besos.

Es cierto que en su música han abierto vías y desplegado toda una serie de posibilidades. Pero aunque ahora encontremos un sonido más de carajillo madrileño, seguimos identificado una continuación madurada y evolutiva de Un Sentimiento Importante (2017):  el nuevo Suenan Espadas sería el Siento Muerte de su disco de título homónimo y seguimos teniendo hooliganismo en los coros de Momento Exacto. Por no hablar del A Veces Golpes, la versión rápida de la cual tiene unos primeros acordes que podría ser o bien la intro de Me Duele La Cara De Ser Tan Guapo o un homenaje a la primera etapa de los Beatles. Ésta - la A Veces Golpes Rápida - hace el tándem con su versión lenta, encargada de cerrar el disco, para que tú mismo elijas la versión que más te gusta. Y, si eres buen melómano, darte cuenta que estas dos versiones de la misma canción constituyen una de sola y de aquí que se pueda contar en vez de once canciones, diez, en coherencia con el subtítulo de la portada de “10 canciones como 10 poderosos golpes de afecto”. Aunque tristemente la mayoría nos ponemos el play en spotify sin mirar nada más y no nos daremos cuenta - de ahí su genialidad - que las dos A Veces Golpes, aún compartiendo título y letra, son capaces de ser construidas como dos temas diferentes y que no tiene sentido comparar. Algo Memorable, el tema que cierra el disco, es quizá lo más cute que hemos oído de este trío en toda su trayectoria, algo así como su canción de hoguera de campamento, alrededor de la cual pasas la última noche en vela siendo consciente de todo lo que has construido y que sabes que permanecerá en la memoria: “y la luz se va, y la luz termina, de un recuerdo imborrable”. Del mismo modo que hicieron, en el disco anterior, con Piedra De Sal.

Siento Muerte es un discazo con todas las letras. Pero decir eso no sería nada nuevo, porque es lo que se espera de oír de Mujeres y porque es lo que llevan haciendo con cada uno de sus discos. Así que entenderemos que es un discazo, además de por sus himnos, por ser un repertorio completo y cerrado. Trabajado hasta la médula. En cada sonido enrevesado, en cada imagen simple a la vez que poética.  La banda que revolucionó con Aquellos Ojos ha evolucionado hasta una complejidad que resta fuerza a su antiguo tono de burla, pero que también gana puntos en carácter. El término garaje, si tenemos en cuenta su origen de chavales más bien poco entendidos sobre los instrumentos que tocan, acaba por quedárseles pequeño. La riqueza de la banda, en cada uno de sus aspectos, es palpable en este nuevo disco. Pero continuar con ello ya sería redundante. Ahora solo queda disfrutarlo, ir a todos los conciertos posibles de su nueva gira y hacer un Change.org para que sean de una puta vez Patrimonio Nacional.

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