dod letter

Crítica: Madi Díaz - Weird Faith

[kkstarratings]

Madi Díaz - Weird Faith (2024)

Por el dulce rasgar inicial de sus cuerdas no veremos venir el fatigado exabrupto con el que, desafiantemente, Madi Díaz arranca en Same Risk, el primer corte de Weird Faith (Anti, 2024). “What the fuck do you want? Cause I’ll give you all that I’ve got”, canta sobre la primera línea que abre su sexto LP de estudio, con el que la cantante estadounidense de origen peruano se desliga parcialmente de la reflexiva sanación de una ruptura que avivó los versos de su anterior trabajo, History of a Feeling (Anti, 2021), y se adentra de pleno en sus personales luchas internas, desatadas ante el descubrimiento de un nuevo amor.

Es, pues, esa mezcla de ilusión, magia, confusión, reparo y cautela lo que le libera de su anterior periplo, apartándonos de aquella rabia catártica previa en favor de un compendio de letras más próximas al desnudo y a la revelación humana que al rencor y el rechazo. Con honestidad y crudeza, Díaz habla a las claras de sus pensamientos obsesivos y de cuán suicida le parece lanzarse a la aventura del sentimiento una vez más, desarrollando así un penetrante intento de conexión con el oyente (quien no sentirá escuchar ninguna excesiva novedad entre sus reflexiones, pero sí entrará en contacto con muchos lugares comunes con los que nunca está de más reencontrarse).

Nos pide empatía en Get To Know Me, sabiéndose temerosa de lo que bajar la guardia supone ("No, I'm not scared to show that side, but I'm afraid you'll run and hide if we really get down to it") y no duda en troquelar ciertas parcelas de individualidad sin renunciar al plural en la agridulce Everything Almost ("If you keep some things just for you and I keep some things just for me / Is it ok if we give each other almost everything"). Su instrumentación folklorista mantiene a lo largo de todos sus pasajes una dosis de paisajismo orgánico y cálido que no transmuta, ya bien sea a través de cortes minimalistas y reducidos a un mero acorde (como Girlfriend, que bien parece sacada del imaginario de boygenius) o a partir de melodías que crecen libres entre atisbos de visceral emisión (a las baterías, la distorsión y la confesional mirada hacia el futuro de Kiss The Wall nos remitimos).

Por su lenguaje universal, fácilmente descifrable y amistosamente accesible, comprobamos que no estamos ante un disco indebidamente complejo. Y tal vez sea esa, precisamente, la gran virtud de la que Díaz se basta para, una vez más, poner de manifiesto su evocadora capacidad para decir mucho con muy poco. Ya bien sea sin pelos en la lengua ("I don't know if I wanna kill, fuck, marry you forever", canta en KMF) o a partir de sus deseos por continuar descifrando sus pulsiones más profundas ("I still don't know if it was a curse or a blessing", recita sobre las cuerdas de la homónima Weird Faith), la cantautora certifica con su nuevo trabajo el importante papel de la fe (ciego y extraña) en lo que a las apuestas del corazón se refiere, constatando en la lectura subrepticia de sus dudas que de todo se puede sacar una valiosa lección (por espinosa que sea) y que el amor siempre se merece una segunda oportunidad.

MÚSICA RELACIONADA

chevron-uptwitterfacebookwhatsapp linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram