dod letter

Crítica: King Hannah - Big Swimmer

[kkstarratings]

King Hannah - Big Swimmer (City Slang, 2024)

Cuesta creer que, a pesar de que su sonido cálido, acústico y ensoñador nos traslade directamente a las profundidades de una larga carretera del sur de los Estados Unidos, Hannah Merrick y Craig Whittle sean en realidad tan de Liverpool como el estadio de Anfield o como aquel famoso cuarteto de pop. Sin embargo, y a pesar de sus raíces originales, la dupla que se oculta detrás de King Hannah parece tener claro dónde poner sus miras y en qué referentes inspirarse para, como mínimo, romper con la ya aburrida colección de artistas británicos empeñados en hacernos creer que todo debe sonar a revival noventero y post-punk insípido. Salirse de esa norma pareció ser siempre una guía que marcaba el sino en su hacer, tal y como nos demostraron en sus primeros temas como banda independiente o con su debut formal en I'm Not Sorry, I Was Just Being Me (City Slang, 2022). Por eso no nos llevamos las manos a la cabeza al comprobar que en su segundo periplo en larga duración el american way of life se ha apoderado por completo de ellos y ahora más que nunca nos creeríamos a pies juntillas si nos dijeran que son una banda natural de Nashville.

Ya bien sea de forma literal (con canciones como John Prine On The Radio, donde el homenaje es evidente) o de manera intuitiva (con temas como Suddenly, Yor Hand, que parecen sacados directamente del imaginario más sentimental de Bill Callahan), King Hannah se hacen fuertes explicitando sus referentes de raíz y experimentan en Big Swimmer (City Slang, 2024) una suerte de coming of age donde la banda tiene a bien recapitular sobre los grandes hitos acontecidos en su breve pero intensa trayectoria (desde tocar por primera vez en Estados Unidos, hasta compartir escenario con Kurt Vile, Kevin Morby o Thurston Moore entre otros). Dejándose influenciar como nunca por la geografía norteamericana (esa en la que finalmente pudieron clavar su personal bandera durante la gira de presentación de su primer disco), el álbum nos revela también la participación de la icónica voz de la grandísima Sharon Van Etten, quien por razones obvias encaja a la perfección dentro del sino romántico y angosto del dúo y se convierte en la perfecta madrina del disco, participando en la canción que da nombre al mismo y en This Wasn't Intentional (tema inspirado además en el célebre film 'Aftersun' de Charlotte Wells).

A priori se nos puede antojar como un disco parco en melodías, donde el encanto principal del mismo recae especialmente en el trabajo tonal de Hannah. La vocalista, convertida en una absoluta storyteller elegante y sobria, tan solo romperá su spoken word meditativo para abrazar las vaporosas líneas de un shoegaze de corte western (Somewhere Near El Paso) que su compañero de banda equipará con fiereza a partir de riffs repetitivos a modo de mantra lisérgico y contundente. No obstante, serán precisamente esos momentos instrumentales del disco (con tramos de escasa letra, como en The Mattress, o directamente sin ella, como en Scully) donde la banda ubicará al oyente verdaderamente en el relato, creando un fresco situacional a golpe de distorsión árida y pasión decadente.

De la mano de un puñado de canciones que bien podríamos escuchar anclados en la barra de un bar de mala muerte en Austin mientras ahogamos nuestras penas en el fondo de un vaso de Bourbon, Merrick y Whittle capturan en Big Swimmer la energía precisa de un directo y la intimidad propia del estudio (gracias a la ayuda de Ali Chant en la producción) e ilustran con devoción pero sin perder la objetividad los encantos, misterios y miserias del sonido americano y el siempre atractivo pero enigmático continente del que emana.

MÚSICA RELACIONADA

chevron-uptwitterfacebookwhatsapp linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram