
Redacción: Francisco Nieto
Este libro ofrece al lector dos partes bien diferenciadas: la primera presenta una visión teórica del sistema K-pop, y la segunda consiste en la “observación participante” de un periodista sobre el grupo femenino de K-pop Nine Muses entre marzo de 2010 y febrero de 2011. A pesar de esta estructura original, el autor sugiere que las principales características del libro son una combinación de “teoría con industria y estética musical”.
La obra se inicia con una introducción general que nos da una serie de pistas sobre lo que nos vamos a encontrar más adelante, mientras que el segundo capítulo analiza el papel de las agencias de entretenimiento en la industria del K-pop, un factor significativo en el éxito global de este género. Las agencias de entretenimiento se han centrado en dos áreas principales: la producción y la hibridación cultural, para impulsar la globalización y/o transnacionalización del K-pop. Han utilizado un sistema interno de formación de estrellas, estructurado y sistemático, para entrenar a jóvenes ídolos en canto, baile, idiomas extranjeros, modales, etc., con el objetivo de crear grupos que puedan actuar y atraer no solo al público nacional, sino también al internacional.
Aunque existen algunos problemas de derechos humanos, como la coacción por parte de las agencias y los contratos injustos entre estas y los aprendices en el sistema interno, los autores insisten en que las agencias han desempeñado un papel crucial en el éxito mundial del K-pop. Dichas agencias han colaborado con músicos internacionales para incorporar elementos extranjeros al K-pop, con el fin de atraer al público occidental. La visión positiva de esta hibridación del K-pop le considera una de las formas más exitosas de música global, mientras que la visión negativa le critica como una de las culturas populares más apátridas.
En general, este capítulo analiza el desarrollo de las agencias de entretenimiento en la era del neoliberalismo: cómo comercializan los grupos de ídolos y la música para satisfacer las demandas del público global, y cómo utilizan las redes sociales para promocionar y difundir productos culturales y obtener capital cultural. Se han realizado numerosos estudios sobre el desarrollo de las agencias de entretenimiento, el sistema interno y la hibridación cultural del K-pop, y este capítulo ofrece una visión general de ellos (aunque se omiten algunas obras importantes).
El último segmento de este capítulo investiga el programa de telerealidad de formación de ídolos Produce 101, un espacio de supervivencia diseñado para seleccionar a los miembros de grupos de ídolos. Poco más de cien aprendices de ídolos de agencias de entretenimiento relativamente pequeñas participaron en el programa, y once participantes fueron seleccionados mediante votación del público. Se emitió por primera vez en 2016 y continuó hasta 2019. Los grupos surgidos de este programa han tenido un gran éxito tanto en el mercado nacional como internacional, pero el programa ha generado preocupación en cuanto a derechos humanos y sobornos.
Se nos habla de la mercantilización de los aspirantes a ídolos del K-pop, el papel clave que desempeñan las pequeñas agencias de entretenimiento y las reacciones adversas a la combinación de un sistema de estrellas y un programa de ese tipo. Cuando el programa fue perdiendo popularidad, las cadenas de televisión necesitaban ideas nuevas para atraer de nuevo al público, mientras que las pequeñas agencias de entretenimiento necesitaban una oportunidad para promocionar a sus aprendices.
El último capítulo más el epílogo ofrecen una traducción de un libro coreano de Hark Joon Lee. En él, observó durante un año al grupo femenino de ídolos Nine Muses, producido por Star Empire Entertainment, desde su época de aprendices hasta su debut. Lee trabajó como mánager y documentó el esfuerzo y las dificultades de estas chicas durante su entrenamiento y producción por parte de la agencia. En el caso de Nines Muses, la apariencia física era el factor más importante. Se las presentaba como un grupo con cuerpos de modelo, pero la mayoría de las integrantes no tenían un talento especial para el canto y el baile. Tenían una gran presión para competir no solo con otros grupos, sino también dentro del propio grupo, y para ensayar a pesar de las lesiones.
En definitiva, un libro muy interesante en cuanto a información sobre el fenómeno del k-pop, aunque algunas de sus afirmaciones hayan quedado ya un poco en desuso, ya que el K-pop opera actualmente bajo un estilo de gestión más avanzado, como lo demuestran agencias como Big Hit Entertainment. Sin embargo, el libro ofrece un muy buen panorama histórico del tema.