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Crítica: Justice - Hyperdrama

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Justice - Hyperdrama (2024)

Aguardábamos con bastante escepticismo el deliberado y tardío nuevo capítulo en la carrera de Justice, y motivos no nos faltaban. Nuestras dudas con respecto a la valía de esta esperada entrega comenzaron a sentirse justificadas tan pronto como la dupla hizo aterrizar sus respectivos adelantos previos, francamente pochos e impropios de su histórico sonido, y que de forma casi indefendible nos hicieron temer que aquello tan único que un día Gaspard Augé y Xavier de Rosnay habían logrado crear, se había esfumado.

A pesar de plagar su respectivo tracklist con una sobrada lista de colaboradores de renombre, la escucha al completo de Hyperdrama (Ed Banger, 2024) no hace que nuestra convicción con respecto al mismo levante el vuelo. Estamos hablando de un trabajo muy por debajo del nivel que los parisinos venían ofreciendo a lo largo de sus dos décadas de trayectoria. Un disco en el que, lejos de sentir que sus voces invitadas suman, lo que éstas terminan haciendo es generar un repertorio de melodías más próximas a un soul y RnB genérico y poco memorable que a esa electrónica rompedora que conocimos tiempo ha. Despertarán nuestras resultonas ganas de contonearnos (por supuesto, solo un muerto podría resistirse a los luminosos ritmos funkys de Neverender), pero la personalidad de Justice nos parecerá en sus cortes totalmente desdibujada (limitada a meros guiños que recuerdan tímidamente a su característica manera de recortar cadencias) y en más ocasiones de las que nos gustaría reconocer tendremos la sensación de estar escuchando un álbum de descartes de otros artistas. Explorer con Connan Mockasin es tediosa e insípida, Saturnine con Miguel es una producción del montón que podríamos escuchar como música de ambiente en cualquier cadena textil y One Night/All Night con Tame Impala no está ni a la altura de uno ni del otro. Con algo más de gracia caen sobre nuestros oídos los moroderianos y sensuales beats de Mannequin Love con The Flints, pero con la ineficaz épica de The End (junto a Thundercat) volveremos a tener la sensación de que hay principios activos que es mejor no mezclar.

Por cuenta propia también romperán nuestros esquemas por completo, pues donde antes teníamos petardazos de electrorock hiper-vitaminado ahora la banda desciende los decibelios para disfrazarse de Vangelis (Moonlight Rendez-vous) o sacar su lado más sci-fi (Muscle Memory), dejándonos bastante huérfanos de esa tralla que apenas es satisfecha con temas como Generator o Incognito. Sin duda, la influencia del proyecto paralelo que Augé dispuso en 2021, mostrando sus cartas más cinematográficas y sofisticadas, ha terminado calando en el proyecto madre y el resultado es un fresco más contemplativo y sosegado. Pero mientras les vemos manifestar su manierista gusto por el detalle, parecen haberse olvidado de darnos lo que los oyentes veníamos a escuchar.

¿Ha intentado Justice hacer su propio Random Access Memories y les ha salido el tiro por la culata? Mucho nos tememos que Hyperdrama fracasa en el terreno conocido y decepciona en su intención por sorprendernos. Donde muy probablemente ellos encuentren evolución, el oyente se topará con un capítulo prescindible en su carrera y un tropiezo de brillante producción, pero insuficiente en el fin último.

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