dod letter

Crítica: John Grant - The Art Of The Lie

[kkstarratings]

El presente 2024 se antoja como un año bastante convulso en Estados Unidos, y el frente artístico yanqui parece ser consciente de ello. No es de extrañar, por tanto, que un referente de la palabra y de la escena underground norteamericana como John Grant haya decidido sacar a flote su vena más política en aras de alimentar los versos y reflexiones que conforman su sexto disco de estudio, The Art of The Lie (Bella Union, 2024), agitando con ello las consciencias que todavía queden por remover antes de que la debacle electoral del próximo mes de noviembre tenga lugar.

Tampoco es casual que el propio Grant se haya inspirado sustancialmente para esta nueva aventura en la banda sonora de Blade Runner (1982), pergeñada por el eterno Vangelis y que encaja con riguroso acierto con ese pensamiento compartido por todos sobre el destino post-apocalíptico al que parece que nos dirigimos sin tregua (algo que apreciamos de una forma escandalosamente visible en temas como The Child Catcher). Con un encabezamiento extraído de las letras de su canción Meek MF (donde le da una particular vuelta de tuerca a las bienaventuranzas, una de las muchas referencias bíblicas que el disco contiene) y remitiendo sospechosamente al título del libro The Art of The Deal que Donald Trump escribió en los ochenta, el nuevo elepé del artista natural de Michigan resulta un muy curioso túnel del tiempo en el que pasado y presente terminan pareciéndose excesiva y demoledoramente.

En este disco Grant nos recuerda su infancia, marcada por un entorno altamente cristiano, al tiempo que tiene a bien reflexionar sobre la exaltación presente en la que ciertas comunidades extremas de su país viven inmersas. Aunque su tono es poético y alegórico, la esperanza no tiene demasiada cabida aquí y así nos lo refleja alimentando un escenario en el que la democracia parece amenazada y su entorno inmediato se encuentra en peligro de extinción ("The world is closing in again on me tonight and I can see it‘s gonna be a long way to the morning light", concluye en los último suspiros del disco). Su particular repaso por el alfa y el omega de la educación de su país le lleva a arrancarse con un singular "de aquellos barros estos lodos" a partir de la discotequera All That School For Nothin‘ (“All that therapy and money down the toilet I could tell you your future, but I don‘t wanna spoil it”, canta entre ritmos que parecen sacados directamente del Studio 54 y de la mano de Ivor Guest en la producción); el comienzo, sin duda, de una travesía por el lado más pretérito de su imaginario que le permitirá, a su vez, conectar con la parte más íntima de su memoria (“And sometimes I just want to run into your arms and let you hold me, once again / I feel ashamed because I couldn‘t be the man you always hoped that I, would become”, canta con vocoder a lo Bon Iver en Father). En la cara opuesta de esta moneda tenemos Daddy y la maravillosa forma que el artista tiene de considerar los estándares de la masculinidad actual y los varones referentes que han pasado por su vida hasta ayudarle a construir el tipo de hombre que es hoy. A dúo con Rachel Sermonni continúa ahondando en la narrativa más dura con Mother and Son, envolviéndonos en el drama más humano con una pátina atmosférica y teatral, cuya emoción sobrecoge.

En su tono al completo comprobamos que la sardónica mirada de John Grant continúa intacta, haciendo malabarismos entre el trauma y la comedia, exhibiendo con puntería sus influencias y creando algunas de las letras más potentes de su carrera. Si el destino de su país termina en manos de algún psicópata de piel anaranjada y tupé cenizo, está claro que al menos tendremos el incentivo de ver de nuevo a mucho artista inspirado.

MÚSICA RELACIONADA

POND - Stung! (2024)

Crítica: POND - Stung!

20 junio, 2024
chevron-uptwitterfacebookwhatsapp linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram