Crítica: Iron & Wine y Calexico - Years To Burn

15 agosto, 2019
Redaccíon: dod Magazine

Years To Burn - Calexico y Iron & Wine

Redacción: Andrea Genovart

Si en los festivales suelen poner a Iron and Wine a las 19 de la tarde es, sobre todo, por dos cosas. Porque no es una banda que recoja una gran expectación y provoque hype, por un lado, y porque nunca defrauda, por el otro. Es una apuesta cómodamente segura y aceptable. Algo así como votar al PSOE en España o regalar una agenda en tu cuñado por Navidad.

Es por eso mismo que el nuevo disco con Calexico no podría ir mal. Pero tampoco ofrecernos algo que no habíamos oído nunca. Ambas bandas no destacan por ser de una atrevida personalidad. Aunque eso, muchas veces, es mejor que cualquier despilfarro injustificado que busca a toda costa el elemento diferenciador. Así pues, Years To Burn (2019, City Slang) es el disco perfecto que no molesta pero que tampoco intercepta toda tu atención. Ideal para un sábado por la mañana haciendo tareas de casa o para conseguir un ambiente fresco y distendido en el curro. Se tratan de canciones de medio tempo, constantes, sin piruetas ni sorpresas; de algunos solos agradables, de éstos que encajan perfectamente con las once de la mañana con instrumentos alegres de viento que rememoran una música latina que ya había experimentado Burnsy por su cuenta. En fin, lo que todos imaginamos sin conocer demasiado.

No obstante, cabe reconocer el ingenio y calidad de lo que ofrecen. No hay ningún giro inesperado después de escuchar What Heaven’s Left, pero precisamente esa constancia permite que entremos en un viaje sin interrupciones y de una forma casi evasiva. Lo pacífico, aunque a veces el contenido hable de lo doloroso, es el denominador común tanto de Iron & Wine como de Calexico. Y la peculiaridad y riqueza de una segunda colaboración reside en ni más ni menos que en el resultado de sumar fuerzas. Que, sobre todo en Years To Burn, se traduce en alejarse de la propuesta minimalista y permitir alguna - siempre moderadamente alegre - explosión musical. The Bitter Suite no pasa por alto, y es que éste tema ocupa una indiscutible posición de rara avis en el repertorio de ocho canciones - número que, por otro lado, honra al proyecto por no caer en lo superfluo y ser honestos con el mismo. La canción señala al trompetista Jacob Valenzuela como máximo conductor de la canción, que se encarga de empezar y reconducirla por distintos pasajes. Si fuera la BSO de una nueva versión de Dumbo, no sería ningún disparate. Se trata de un tema que coge una fuerza e inercia completamente musical, pero que sobrepone todo orden estructural y previsibilidad. Los giros son constantes, pero llevados de un modo fluido y natural: no se trata de ninguna excentricidad que se le ha quedado grande, más bien al contrario. Deja con ganas de que coja esa vía y sigan explorando más. Que quizá tengan más ambición y se atrevan a atrevirse.

Un registro folk sigue siendo lo predominante en la coalición de estas dos bandas. Algo que ya habíamos descubierto con su primera colaboración en 2005 con In the Reins. No obstante, en Years To Burn el sonido es más fino, más complejo; probablemente se deba a que en el repertorio el trompetista de Calexico interviene más que nunca, llevando la canción hacia nuevos terrenos - siempre bajo la premisa de la moderación, claro. Pero la fluidez y las canciones se suceden de una forma más que natural, siendo éste el punto fuerte de las bandas juntas y por separado. Eso sí, de una soltura y comodidad inversamente proporcional a las veces que se atreven a dar un paso más allá de sus evidentes zonas de confort.

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