Crítica: House of Sugar – (Sandy) Alex G

27 septiembre, 2019
Redaccíon: asier

House of Sugar – (Sandy) Alex G

Redacción: Pablo García

De Bandcamp a Domino records, la trayectoria de Alex Giannascoli no ha hecho nada más que crecer y crecer, paso a paso, llevando sus melodías indie-folk a otro nivel. En House of Sugar (2019), su octavo disco de estudio, el rey de las melodías folclóricas libera a todos sus demonios reflexionando sobre la infancia, el abandono, el egoísmo, la autodestrucción o el miedo. Estas situaciones, sentimientos y emociones perturban y corrompen al ser humano transformándolo en un “hombre malo”. Sus letras son imágenes de experiencias propias, acompañadas de guitarras, pianos, violines y una atmósfera cargante que expresa apropiadamente las penas de Alex.

Con una voz aguda e incomprensible que nos puede llegar a recordar a Sigur Rós, Alex abre el álbum con Walk Away, en la que el verso “Someday I'm gonna walk away from you / Not today, not today” es repetido constantemente procurando una sensación decadente. La voz lírica quiere alejarse y abandonar ese vicio que le consume, pero una fuerza le convierte en un ser pasivo, dejando el problema a solucionar para otro día. Quizás el uso de la guitarra invertida frente a la batería representa esa fuerza que le impide avanzar como persona y le sumerge más y más en una espiral. El folk sigue, pero la tristeza también. Llamada así por la calle en la que vivía, en Hope, Alex narra la muerte de su amigo por una sobredosis de fentanilo, una droga para paliar el dolor. Quizás por la melodía de violín y piano que acompaña a Alex pensemos que, en la siguiente canción, Southern Sky, el compositor nos da un respiro entre tanto pesimismo. Sin embargo, el cantante nos habla de su infancia, de las pesadillas de las que se despertaba sonriendo y del cielo sureño. La nostalgia invade estas letras y la parte instrumental con el que cierra la canción es el indicador de que, quizás, no tuviese una buena infancia. ¿Acaso no os recuerda a una melodía típica de una película de terror? ¿Sobre todo cuando había una presencia infantil demoniaca? Siendo el egoísmo, la autodestrucción y gula la principal temática de la sucesiva canción, Alex referencia al cuento de los Hermanos Grimm en Gretel. En esta versión, Gretel abandona a su hermano en “la casa de azúcar”, como el título del disco. El remordimiento le reconcome, pero no por la muerte de su hermano Hansel, si no por las ganas que tiene de comer dulce, que funciona como una posible metáfora de la droga. Pide ayuda “Daddy, don’t let 'em turn me around” pero al final “I can see it right there right in front of me”. En las próximas canciones, Giannascoli nos presenta el abandono en Near, la recaída en el vicio tras notar el aliento de la soledad en Taking, y el amor y el poder de la influencia de la música en su comportamiento en In My Arms.

House of Sugar es un ejercicio visceral en el que (Sandy) Alex G vierte todo su ser en las 13 canciones que componen el disco. Recursos como la repetición, la reproducción de instrumentos de forma inversa y el uso del vocoder refuerzan aun más lo que el artista quiere expresar. Las composiciones, de letra sencilla; con climas saturados, repetitivos y de imaginería espacial nos muestran a un artista desolado ante la humanidad, enfrentándose a lo más crudo de la realidad. Quizás el disco peque de ser pesado e intenso y ofrezca los temas más interesantes al principio. No obstante, este sincero trabajo muestra una innovación diferente de la que solemos escuchar en el indie folk tan especial y lo-fi que (Sandy) Alex G nos suele brindar y, a la par, sus melodías siguen sonando tan brillantes y verdaderas como siempre.


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