Crítica: Hatchie - Keepsake

16 julio, 2019
Redaccíon: dod Magazine

Hatchie - Keepsake

Redacción: Andrea Genovart

Éramos muchos los que esperábamos el primer LP de Hatchie. Disco debut que, por otro lado, se había estado haciendo de rogar. Ya hacía dos años que la cantante había sacado su EP Sugar & Spice, que enamoró a todo el mundo por ser de una melodía pop celestial de aires de dream pop. Miel para los oídos, vaya.

Hatchie crea el universo perfecto para todos aquellos que hemos sido joven y lo hemos disfrutado. Sobre todo cuando ha habido drama. La nostalgia aparece, sin lugar a duda, como denominador común de todas las escenas de desamor pero, al fin y al cabo, cotidianas. Sencillos - por dar el beneficio de la duda al no querer decir simplicidad - en temas sencillos pero largos - la duración media de cada uno de ellos es, de hecho, de algo más de cuatro minutos. Así pues, la música de la joven australiana es perfecta para recrearse en el hecho romántico de tumbarse en la cama mirando el techo, pensando y repensando, gozando de regocijarse y de oír llover sobre mojado. O entrando a cámara lenta en el polideportivo del instituto, donde tiene lugar el baile de graduación.

Todo ésto está muy bien cuando queda reunido y condensando en una canción. Que suele ser el hit del disco, la memorable, la que ocupa la posición final del set de los conciertos. Pero lamentablemente en un repertorio de diez no todo pueden ser grandes temas. Y ahí reside el aprobado justo de Hatchie: su poca personalidad por un estancamiento en la zona de confort. Su sonido personal ya nos la había enseñado el año pasado, y por el gran acogimiento que tuvo no es necesario insistir y repetir la fórmula: solamente con oír los primeros acordes de Not That Kind, el tema que abre el disco, uno reconoce la línea continuista pero no evolutiva de la cantante, que se reafirma a lo largo de todo el repertorio. Así pues, lo que en un momento fascinó porque sonaba diferente acaba por agotarse hasta el aburrimiento. Lo contrario, y de ahí que se convirtieron en clásicos, consiguieron Cocteau Twins - que su guitarrista hizo la mezcla de Sure - o de My Bloody Valentine: un ensoñamiento dulce que evitaba caer en lo empalagoso.

Aunque cabe reconocer que un par de canciones se distancian de esta inercia repetitiva, que es Obsessed con la fuerte presencia de la guitarra, la tónica general es clara. Pistas electropop - como artista joven de nuestra época, los sintetizadores están al orden del dia - fácilmente olvidables si tenemos en cuenta las altas expectativas depositadas sobre la artista - expectativas que explican que este año actuase sin LP todavía publicado en el Primavera Sound, y ni más ni menos que dos veces. Y decimos marca porque es precisamente ese sonido de acordes celestiales lo que se mantiene inalterable y de forma constante en todo el disco.

Así pues, Keepsake (2019, Heavenly Recordings) acaba siendo un postre excesivo. Demasiado azúcar en vena. El problema no es que no nos guste el dulce, sino porque acaba siendo algo refinado. Una lástima porque, como pasa con los excesos, la singularidad del producto - en este caso de la música - acaba perdiendo valor. Y eso es algo aún más duro cuando se trata de tu primera publicación, porque lo de alargar una digestión suele ser fruto de una inercia de años o de la poca inspiración que sucede en el largo de una carrera musical. Son canciones cercanas y agradables, sí, pero tan accesibles que acaban por ser previsibles. Y vale la pena ambicionar mucho más.

 

 

 

 

 

 

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