Crítica: Flower Face - The Shark In Your Water

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27 mayo, 2022
Redacción: Fran González

Flower Face - The Shark In Your Water (2022)

A pesar de que para muchos la primavera sea una época de energía y candor, también es una estación asociada a un peculiar sentido del adiós, donde muchos círculos se cierran, las despedidas se acontecen y hay en el ambiente una asolada sensación de estar llegando al final de algo. No es de extrañar por tanto que, en contra de lo que suscite la climatología y el clamor colectivo, también esté presente una pátina lúgubre que inunda la escena y que hace más que propicia la aparición de adalides de la melancolía y el melodrama, como es la jovencísima artista canadiense Ruby Mckinnon, más conocida como Flower Face. Aun cuando su corta edad (tan solo 23 años) es un factor destacable, éste no ha sido óbice para que la de Toronto haya publicado ya tres álbumes, siendo este “The Shark In Your Water” (Nettwerk, 2022) su tercera entrega en formato de larga duración y una nueva ocasión para sumergirnos en ese delicado submundo de texturas folkloristas y oscuras que Ruby es capaz de dibujar a través de capítulos acústicos y sintéticos a partes iguales.

Hay una evolución latente en este disco, que fácilmente podríamos volver a vincular con el inicio de la primavera, y es que mientras una primera mitad del LP está claramente trazada en tonalidades gélidas, poco a poco percibimos un deshielo en sus melodías hasta finalmente alcanzar una segunda parte marcada por el cálido y hogareño crepitar de Ruby a las cuerdas, jugando con voces más acústicas y un sentir más desprovisto de capas. A lo largo de su corta pero fructífera trayectoria, el sonido de Mckinnon ha ido perfilándose, recogiendo influencias heterogéneas pero congruentes. El resultado ha sido una paleta de colores muy diversa que hace de este tercer álbum un trabajo que huye de la monotonía sonora y ofrece un amplio abanico de vibraciones y estados de ánimo conjuntos. Partimos de un arranque en clave etérea, “Spiracle”, que con un punteo levemente distorsionado coquetea con el dream pop y permite emerger entre sus destellos la voz descarnada y lánguida de Ruby. En la misma línea evoluciona “Cornflower Blue”, esta vez con las manos en los sintes y lanzando tintes añiles que enmarcan el relato de un corazón roto. Un cambio de registro más desenfadado y pop se adueña del tercer acto, “Maybe”, que con un hilo penetrante de voz, a caballo entre el grave y el susurro y un ritmo sincopado nos podrá incluso recordar a ese lado más crudo de Billie Eilish.

Los matices púrpuras de su sonido comienzan a enrojecer en “Paper Doll” hasta alcanzar un ocre acaramelado, que nos confirma oficialmente el cambio de sentido que la narrativa de Mckinnon toma. La canadiense nos ofrece ahora una trilogía de pistas acústicas que tranquilamente nos trasladan a un reposado atardecer sobre las tablas de un porche viejo en una tarde de final de verano, donde el sol ya bajo repica sobre nuestra piel y las memorias de un amor ya pasado se dan cita en nuestro subconsciente (“Back To You”).

Aun siendo muchos los nombres y referentes que se nos vienen a la cabeza cuando escuchamos el delicado y frágil imaginario de Flower Face (desde Bright Eyes, hasta Lucy Dacus, Warpaint o Weyes Blood), es ciertamente meritorio que con su tercer álbum el estilo de Mckinnon prime por encima de cualquier otra influencia palpable y asiente la de la canadiense entre las voces femeninas más prometedoras de su generación.

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