Crítica: Ferran Palau - Parc

23 febrero, 2021
Redaccíon: dod Magazine

Ferran Palau - Parc (2021)

Redacción: Andrea Genovart

Todos hemos oído hablar de cómo la pandemia y, sobre todo, el confinamiento han abierto un espacio de creación para los artistas, con dificultades para centrarse exclusivamente en su obra y producir. Podríamos pensar que Parc (2021, Hidden Track Records) también es resultado de ese tiempo encerrados, sin música en directo, pero no. Se remonta antes, y va mucho más allá. Como confesaba el otro día en el Listening Party organizado por Radio Primavera Sound, Ferran Palau es un músico inquieto y con el gran miedo de no ser capaz de seguir componiendo; eso explica que, una semana antes de que nos encerraran, las letras y la voz del disco ya estaban prácticamente hechas. Casi empalmando la gira de Kevin (2019), habiendo publicado Blanc en 2018.

Además de su música, está claro que en sus oyentes hay otro elemento fascinante: la pregunta de cómo es posible que, componiendo a un ritmo de vorágine y de ansia tengamos entre manos semejante joya musical. El quinto disco del catalán es ambicioso y exigente; a través de una faceta bienintencionada, sin pretensiones, construye un universo complejo que exige atenderlo minuciosamente. Y no solamente por la exquisitez de unos temas sino por esas capas y capas, formadas por las colaboraciones con distintos creativos, que forman parte de esta arquitectura que conviene analizar como es debido.

Es difícil describir Parc. Y no porque sea inaccesible, sofisticado, de culto; más bien por lo contrario: por el halo de misterio de cómo siendo tan sencillo y modesto consigue tanto. Este nuevo larga duración está comprendido por nueve canciones que son como nueve delicias de paladar; pero tomadas de un bocado, en la justa medida, sin llegar a la saciedad. ¿El resultado? Un setlist circular, en que cada pieza se entrelaza con todas las demás y consigue crear una atmósfera de ensoñación muy, muy particular. Palau no crea una transición por distintos estados anímicos, directamente te transporta a otra realidad. ¿Cuál? A la suya. Escuchar el disco del tirón no supone experimentar un abanico de registros estilísticos, sorprenderte con interludios y colaboraciones varias; de una forma paulatina, suave y delicada, el cantautor d’Esparreguera te sumerge en su propio universo, caracterizado por un tono infantil y fantasioso. De colores pastelosos. No hay brusquedad, todo es fluidez y, sin haberte dado cuenta, los temas te han envuelto en su engranaje de un modo absolutamente orgánico.

En el universo de Palau, hay un factor especialmente particular: la dulcificación del horror. Las amenazas, lo temerario, el vacío y el vértigo son elementos con los cuales dialoga en sus canciones; sin embargo, reconduce todos ellos a través de una mirada inocente, con un mensaje sin mediaciones rocambolescas y una música minimalista. Porque, por encima de todo, hay la accesibilidad. En Parc está presente la magia, pero de un modo amigable: lo extraterrestre se vuelve extraño, lo ajeno llega a ser una extensión del cuerpo con la que aprendemos a convivir y reconocernos. Las reiteraciones, por otro lado, son una pieza clave; la voz es un eje vertebrador, enmarcada en  ritmos de r&b, folk-pop y algún toque funny de arreglos electrónicos (maravillosamente jugados en Perfecte)- de hecho, en la misma entrevista mencionada al principio, se apunta a Sade como una artista con la que se identifica notablemente. En todo su esplendor. L’Amor despuntaria como la innovadora o experimental, por una voz de helio que escapa de el binarismo masculino/femenino y que guiña el ojo a las nuevas tentativas de artistas como SOPHIE o Charlie XCX; una canción que, por lo que dice su letra (L'amor és un parc / L'amor és un pàrquing / L'amor és el foc / L'amor és el càstig / L'amor és un port / L'amor és un barco / L'amor és esport / L'amor és el bàsquet / L'amor és intens / L'amor és fantàstic), revela lo que es la música de Ferran Palau: un canto a la terrenalidad más inmediata y efímera, a la cotidianidad que pasa más desapercibida pero que al final es la que siempre nos acompaña.

Blau también llamaría la atención por ser La Balada del disco, sin por ello dejar de lado esa intencionalidad de construir nota a nota, palabra a palabra, cómo mira el mundo a través de la música el artista. El sentimiento amoroso como faro pese a les Aranyes, la reivindicación de la diferencia y lo místico en la comunidad son, quizás, los ejes conceptuales que atraviesan unas canciones que, al final, apuntan a la Vida como la máxima revelación. Pero es importante entender que esta constelación no radica únicamente a través de lo que encontramos en el álbum, cuando damos al play; también en todo lo que va más allá: la estética de sus videoclips, la paleta de colores como uno de sus leitmotiv, un lettering de estilo noventero que nos devuelve a sus influencias musicales.

Sí, podríamos repetir lo que concluyen tantas otras reseñas: Parc es un gran disco. Pero la verdad que en afirmarlo uno se siente hasta mal: Ferran Palau lleva tiempo siendo un referente necesario en nuestra escena musical, con una propuesta singular llevada a cabo no solamente con mucho mimo sino con un resultado impecable. Sin embargo, también es cierto que ha vuelto - si es que de Kevin alguna vez se fue - volviéndonos a dejar con la boca abierta; y con el corazón y los oídos pidiéndonos más. En modo repeat. Volvemos a tener entre manos toda una joya, y no teniendo en cuenta su trayectoria discográfica sino esta nueva etapa musical del panorama español, en la que la música hecha íntegramente en catalán está conquistando un espacio libre de prejuicios y generando una gran receptividad por encima de toda barrera lingüística. Parc consigue esto y mucho, mucho más. Porque tal y como revela el título, nos lleva la grandeza en un espacio común, sin necesidad de fuegos artificiales ni épicas, apreciando lo mundano que te ofrece ver la vida pasar en un banco. Y es que si Ferran Palau nos regala una lección en este disco, además de un gran disfrute, es que a veces menos es más. Menos es más.

 

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