Crítica: Drake - Honestly, Nevermind

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20 junio, 2022
Redacción: Fran González

Drake - Honestly, Nevermind

No lo negaremos, a pesar de la pereza que en ocasiones puedan suscitarnos las novedades provenientes de esos grandes nombres del mainstream actual, hay algo en las facetas menos convencionales de Drake que hacen que nuestras atenciones aún terminen por otorgarle ciertas concesiones. De la nada, el canadiense anunció y publicó su séptimo álbum en el mismo día, Honestly, Nevermind (OVO/UMG, 2022), una ventana a un marco inesperado que revela unas inquietudes no tan comunes en la discografía del rapero de Toronto como es la inclusión de destellos que miran directamente al house y a unas bases cuidadas y exquisitas que nos obligan a detenernos antes de caer en el prejuicio fácil.

Desde Views (Young Money Entertainment, 2016) conocemos bien los derroteros por los que el rapero ha decido moverse, y a pesar de estar viviendo un bucle infinito y repetitivo de trap con poca sustancia en muchas de sus publicaciones, raro es que en éstas no se pueda rascar algún hit potencialmente interesante. Ya nos costó lograrlo con Certified Lover Boy (OVO/UMG, 2022) y nos vuelve a suceder en este Honestly, Nevermind, pero en esta ocasión lo que sí sentimos es una uniformidad más sólida, presentada con esa marca de agua con sabor a música de club que logra que gran parte del álbum concuerde y sea mínimamente disfrutable.

Del mismo modo que The Weekend decidiera a principios del presente año darle una vuelta de tuerca a su sonido con Dawn FM, depositando definitivamente en sus bases e instrumentales la mayor parte del impacto de su aporte, Drake parece haber querido efectuar una maniobra similar, con o sin intención de ello. Pues no nos engañemos, el mayor atractivo de este Honestly, Nevermind son esas líneas, sutiles pero presentes, que cautivan con gusto y que nos hacen desear por momentos que éstas fueran más palpables. Buena muestra de ello son esos primeros compases del disco, donde nos topamos con una amable intro instrumental abruptamente detenida para dar paso a uno de los singles principales del disco, Falling Back, y por qué no decirlo, también una excusa para presenciar de nuevo la masculinidad tóxica que siempre va adherida con más o menos frecuencia en el relato del canadiense (en esta ocasión decide "sentar la cabeza" contrayendo matrimonio con 23 mujeres simultáneamente, lo normal).

Pero si hacemos un ejercicio de abstracción y olvidamos esos detalles que han hecho en tantas ocasiones palidecer la trayectoria del de Toronto, conseguimos toparnos con algunas joyas ocultas como los samples y cambios de ritmo de Currents (obra de Black Coffee con quién ya trabajaría en Get It Together junto a Jorja Smith), la oscura y minimalista Sticky (a quien en esta ocasión le atribuimos el mérito al australiano RY X), el tratamiento de su voz para Liability o la hedonísticamente disfrutable Flight's Booked, donde definitivamente nos confirma estar envueltos en la cara más house que su discografía haya acogido hasta la fecha.

Honestly, Nevermind dista mucho de la grandilocuencia de sus producciones más reseñables, y esto no es necesariamente malo si nos aferramos a esa valía que potencialmente el disco puede tener como un proyecto bailable y comedido que tímidamente busca abrirse hueco como posible banda sonora para este verano del reencuentro con el ocio nocturno.

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