
Más allá de la merecida mención que este cuarteto de Sacramento se merezca simplemente por ser contribuidores y responsables de mantener viva la llama del punk-rock independiente en plena y supuesta crisis del guitarreo, es de recibo poner a Destroy Boys en su lugar tras el lanzamiento de su propugnado cuatro LP, Funeral Soundtrack #4 (Hopeless Records, 2024): un salto madurativo definitivo con el que sus responsables sorpasan nuestras expectativas.
El proyecto no ha dejado de evolucionar desde su mismo origen, convirtiéndose éste en un catalizador diáfano de las diferentes etapas que sus dos miembros fundadoras, Alexia Roditis y Violet Maygba, iban progresivamente quemando. Sorry, Mom (Epitaph, 2017) fue el particular coming of age de la por entonces dupla; con Make Room (Epitaph, 2018) de alguna manera ofrecían una continuaron a esa transición y en Open Mouth, Open Heart (Hopeless Records, 2021), directamente, pintaron un fresco de esa adultez patas arriba que trataban de entender mejor, con el telón de fondo de una ignota pandemia mundial sobre sus cabezas.
Ahora, Funeral Soundtrack #4 viene para poner orden (o al menos, todo el orden posible dentro de la visceralidad que su propuesta presenta) en el momento actual de la banda, llevando a un siguiente nivel el sonido de la misma y sirviéndoles a sus responsables como vía de acceso hacia territorios particularmente insólitos en su trayectoria. Culpable de ello ha sido el productor Carlos de la Garza (conocido por haber trabajado recientemente con bandas como The Linda Lindas y haber sido una pieza clave en la carrera de Best Coast o Paramore), quien convertido casi en un miembro extra de la formación ha logrado dar con el punto exacto entre la necesidad de preservar las raíces punk de la banda y manifestar la necesidad de la misma por defenderse en otro tipo de retos. De la inmediatez y urgencia de Beg For The Torture (un minuto y medio que nos recordará a la mejor versión de Amyl and The Sniffers) a su ya asentada costumbre de introducir algún tema en español con Amor Divino (tal y como hicieran en su anterior LP con aparentes buenos resultados). Sin transiciones ni preocupados por mantener viva la coherencia, apuestan por un envite dado al contraste en el que pildorazos temperamentales y apresurados como Should've Been Me y la catarsis introspectiva de los versos de You Don't Know conviven con apenas segundos de diferencia. La guinda al pastel (y como seña directa de lo muy en serio que deberíamos tomaros la propuesta de este cuarteto) la ponen otros viejos conocidos del panorama, recientemente reafirmados tras la publicación de su cuarto álbum, I Got Heaven (Epitaph, 2024). Los enormes Mannequin Pussy unen fuerzas en You Hear Yes con los californianos Scowl para una macro-colaboración a tres bandas con tintes reivindicativos y críticos.
Según las propias Roditis y Maygba, con cada disco suyo tienen la sensación de haber estado confeccionando la banda sonora de diferentes funerales dedicados a las etapas vitales que iban cumpliendo, de ahí el título de su nuevo trabajo. Lo que nos queda claro gracias a su imparable presente es que desde luego el punk-rock estará a salvo de presenciar un inminente sepelio si seguimos contando con propuestas como la suya.