Crítica de 'Zona Temporalmente Autónoma' de Los Planetas

13 abril, 2017
Redaccíon: asier

Zona Temporalmente Autónoma - Los Planetas

Redacción: Ángel Pallarés

En un mundo de prisas e inmediatez, se tiende a no degustar las cosas con calma buscando la satisfacción instantánea. Por ese motivo, el que subscribe decidió escuchar con calma esta Zona Temporalmente Autónoma para poder valorarla como se merece, aún corriendo el riesgo de que los lectores estén hartos ya de tanto análisis planetario.

Cada vez que Los Planetas sacan un nuevo disco, sobretodo desde su etapa folclórica, se genera un intenso ruido. Un ruido amplificado aún más, si cabe, por la existencia de las redes sociales, donde -para bien y para mal- todo el mundo puede dar su opinión.

Que Los Planetas son una banda que generan tanto amor incondicional por parte de sus fans como odio exacerbado por parte de sus detractores no es algo nuevo: a Los Planetas se les ama o se les odia, no hay término medio. Pero para analizar este nuevo trabajo (cualquiera, en realidad) hay que tomar distancia para verlo en perspectiva en lugar de ejecutar una reseña fan o una crítica “ajuste de cuentas” como, lamentablemente, se ha podido leer en algunos medios. Y es que, al fin y al cabo, lo que nos importa llegados a este punto son las canciones.

Para ponernos en situación hay que tener en cuenta unos datos relevantes: este disco llega 10 años después del punto de inflexión generado en La Leyenda del Espacio, 7 años tras Una Ópera Egipcia, 2 del EP Dobles Fatigas y coincidiendo con el 25 aniversario de la creación de la banda.

La noticia del nuevo álbum de los granadinos pilló por sorpresa a muchos, y es que nunca había pasado tanto tiempo entre disco y disco. Tras su breve paso por El Segell del Primavera Sound, la posterior ruptura con el sello catalán y los rumores de separación, no había muchos motivos para pensar que pronto recibiríamos nuevo material.

Dicha noticia vino de la mano de un single que incluía dos temas que ya conocíamos: Espíritu Olímpico, que venían tocando en sus últimos directos, y Voy a Por Tabaco, cuyo video llevaba en YouTube muchos años y que ha sido retirado recientemente.

Más tarde volvían a sorprendernos con un nuevo adelanto, Islamabad. La peculiaridad de este corte es que está basado en el tema Ready Pa´Morir de Yung Beef, una asociación que, a priori, chocaba bastante pero que los granadinos han llevado de forma soberbia a terreno planetario, haciendo que se compare a temas insignia de la propia banda como La Copa de Europa, gracias a una lenta progresión hasta el estallido psicodélico final.

Aún habría tiempo de un último adelanto antes de la salida del disco: Porque Me lo Digas Tú, donde J y los suyos mezclan a la perfección su faceta más pop con la de la última etapa flamenca, ofreciendo además una de las mejores letras en sus últimos tiempos.

Con toda esta serie de acontecimientos y adelantos, ellos mismos generaron unas expectativas muy altas que en un primer momento han jugado en contra de su trabajo. Zona Temporalmente Autónoma es un disco que, en sus primeras escuchas, puede parecer denso e incluso aburrido, basado en el ensayo escrito por Hakim Bey publicado en 1991 que describe la táctica sociopolítica de crear espacios temporales que eluden las estructuras formales de control social.

Además, en un tiempo en que los discos suelen ser cortos, Los Planetas entregan un álbum que supera la hora de duración, y, como ya se ha apuntado en otros medios, el orden de los temas va de la oscuridad y densidad a la vertiente más luminosa y directa (como vienen haciendo en sus últimos conciertos), cosa que hace que, si el oyente no logra pasar de la primera parte del disco, le cueste volver a intentarlo.

Entrando ya en materia, el disco arranca con Islamabad, que supera por poco los 7 minutos y vuelve a poner en órbita a los granadinos más explosivos y psicodélicos. Le sigue Una Cruz a Cuestas, una adaptación de un palo de Manuel Vallejo, con la colaboración de Estrella Morente; una colaboración que al principio chirría un poco, ya que la voz de Estrella no acaba de empastar con el sonido planetas, pero a la que uno se acaba acostumbrando gracias a un gran estribillo en el que las dos voces sí casan perfectamente.

Soleá vuelve a llevarnos a unos ambientes más opresivos, pudiendo atragantar al oyente en un primer momento pero ganando fuerza con las escuchas.

Avanza el disco y lo hace con Seguiriya de los 107 Faunos, otra de las curiosidades del disco, ya que es un homenaje de ida y vuelta con el grupo argentino 107 Faunos. Éstos se inspiraron en Los Planetas cuando compusieron Por Ir a Comprar y ahora J adapta el tema para esta Zona Temporalmente Autónoma.

Con Hierro y Níquel por fin llega el ritmo; es un corte que encajaría en Los Planetas Contra la Ley de la Gravedad y que sirve para abrir los oídos de cara a Porque Me Lo Digas Tú, sin duda una de las genialidades del disco, con una letra naíf digna de los mejores tiempos de J.

Libertad para el Solitario es una adaptación de otro palo que cantaba El Agujeta, y que tiene, pese al paso del tiempo, una letra de lo más actual: que cómo sobrevivía, a mí me preguntó el juez/ yo le dije que robando, como se mantiene usted/ pero yo no robo tanto, yo no robo tanto como usted. Otra parte brillante, que en este caso cantaba Enrique Morente (entre otros), reza: yo no le temo a la muerte porque morir es natural/ le temo más a la vida porque no sé cómo voy a acabar. con esta cabeza mía. Ole.

La Gitana vuelve a sumirnos en la psicodelia folclórica planetaria. Esta canción es una adaptación de un poema del ocultista, poeta, pintor, mago e inspiración de multitud de bandas de rock de todos los tiempos, Aleister Crowley, que escribió tras enamorarse de una gitana del Sacromonte en su paso por Granada.

Ijtihad llega para cambiar el ritmo de nuevo. Otra vez Los Planetas nos entregan una pieza pop, pero que en este caso no consigue llegar al nivel de Espíritu Olímpico, cuyo ritmo y letra es pegadiza a rabiar, y en la que encontramos a otra colaboradora habitual, La Bien Querida. Una vez más, demuestran lo que todavía son capaces de hacer.

Los dos siguientes temas, Zona Temporalmente Autónoma y Amanecer nos llevan de la mano a Unidad de Desplazamiento, desembocando en una vertiente acústica -Hay una Estrella- que parecían haber olvidado precisamente en aquél trabajo, en lo que es una brillante adaptación de una nana.

Para cerrar el disco optan por Guitarra Roja, poema del poeta y cantautor anarquista argentino Martín Castro. Si bien el tema cuenta con algunos de los trucos usados por Los Planetas, léase atmósferas, distorsiones y grandes desarrollos, en los largos nueve minutos de duración, el tema no llega a explotar nunca y acaba haciéndose pesado, dejando un sabor agridulce que no hace justicia al resto del disco.

En Zona Temporalmente Autónoma conviven las dos esencias planetarias: la pop y la flamenca. Lo que diferencia a este trabajo de sus dos predecesores es que, si bien La Leyenda del Espacio era una suerte de aleccionamiento sobre el flamenco y Una Ópera Egipcia buscaba acercar el pop al flamenco basándose en la harmonía, en esta ocasión lo hacen al revés, añadiendo además la psicodelia marca de la casa.

Para degustar con atención.

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