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Crítica de 'Late Night With The Devil': el demonio acapara el prime time en la sensación de terror independiente del año

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Late Night With The Devil

Redacción: Jorge Casanueva

Fue el gran descubrimiento de terror de la temporada de festivales de 2023, y una pequeña sorpresa en la taquilla americana dentro de sus limitaciones presupuestarias. La esperada Late Night With The Devil se convirtió en la película más taquillera de IFC films logrando alcanzar 10 millones de dólares. Su premisa no es del todo novedosa, puesto que plantea formas de un mockumentary que rescata un "episodio perdido" de un Talk Show de 1977, es decir una mezcla entre la célebre Ghostwatch (1992) y el cine satánico que triunfaba en la época en la que el programa supuestamente tiene lugar.

La idea del programa perdido y recuperado ya ha andado algún camino en el género, no siempre para generar terror. Uno que mezclaba también terror y comedia fue Garth Marenghi's Darkplace (2004), que teóricamente era una serie producida en los años 80 para Channel 4 de Reino Unido, pero nunca emitida más que en Perú, convirtiéndose finalmente en una pieza perdida. Hay algo de esa admiración por la moda desfasada y los malos peinados en la presente, que llega también tras la resiliencia en el imaginario de la reciente Antrum (2018), con la que comparte naturaleza satánica, estar rodada en los 70 y el poder de influir en el espectador.

El pedigrí del proyecto viene avalado nada menos que por el director de Lake Mungo (2008), el demasiado desaparecido Joel Anderson, que no ha hecho una película desde aquella y ha vuelto al terreno de juego como productor ejecutivo del proyecto de Cameron y Colin Cairnes, directores australianos que no tenían ningún hit previo fuera del circuito de festivales. Ahora se han dado a conocer con una nueva vuelta de tuerca retro al found footage con una recreación asombrosa de un programa nocturno que juega con los tropos de la comedia de terror y las convenciones ocultistas del género.

Además del precedente británico de los programas televisivos de terror en directo de la BBC, podríamos citar el incunable Psychic Vision: Jaganrei (1988), que no solo es pionera en todo el formato, sino en eso de mostrar asesinatos en una grabación de cultura popular. Aunque en este caso concreto es imposible no pensar en Historia de lo oculto (2020), con la que se ha comparado por su temática esotérica en directo, pese a que las intenciones son bastante diferentes en fondo y forma. Curiosamente, hay un elemento que no es del todo ajena al cine fantástico español, y que la idea de la entrevista a un poseído recuerda a aquel momento de Cavan y Jimmy Barnatán en El día de la bestia (1995), en la que si apuramos, Álex de la Iglesia se adelantaba ya a El otro lado (2023) en su caricatura de los presentadores de programas parapsicológicos españoles.

Pero quizá, el referente más similar, y que nadie parece estar teniendo muy en cuenta, es el episodio Public TV of the Dead (2021) de la serie Creepshow, en la que no solo se recreaba el aspecto vintage de los 70 de forma similar, sino que nos planteaban una posesión en directo que se iba de madre, aunque aquella tenía como protagonistas a demonios khandarianos. Sin embargo, el éxito de Late Night With the Devil pertenece a una corriente relativamente diferente del found footage, mas pareja al fenómeno de youtube del analog horror, en el que la trama y los códigos tradicionales de la narración no importan tanto.

Ahora se venera el formato, se aprecian las texturas vintage, el contraste entre la inocencia del estilo y la moda o peinados con elementos de horror tradicionales, por lo que bebe de obras de culto como la WNUF Halloween Special (2013) y su secuela. También entra dentro de una nueva fiebre por el Satanic Panic americano, el moralismo en directo de una época gris que está resucitando en series como Stranger Things (2021) o Hysteria! (2024) y documentales como el recomendable Satan Wants You (2023). No faltan pues las posesiones, sectas y tratos con Lucifer mientras se atreve a romper las reglas del formato para crear un puzzle subjetivo fascinante alrededor de un Pepe Navarro de los 70.

En esencia, la escasa hora y media del programa Night Owls se apoya en el maravilloso One Man Show del actor David Dastmalchian, conduciendo el espacio televisivo dedicado a la noche de difuntos en el que comienzan a pasar eventos extraños que el público cree que tienen que ver con el espectáculo montado al efecto. La fidelidad a la época es asombrosa, dotando de un tono de comedia negra al conjunto en equilibrio con escenas de terror muy efectivas, pese a estar encajadas en un tipo de narración hipotecada a las limitaciones de realización de un evento televisivo en directo con cámaras limitadas y planos fijos.

Casi como en una de las láminas retro de Steven Rhodes, representa imaginería familiar para los aficionados al cine de terror ocultista, con esa vena corrosiva bajo una cubierta inocente, mientras cuenta una historia de fondo que señala a falta de escrúpulos en el mundo de la televisión y que se va desperdigando de forma ingeniosa en clips, detalles de los diálogos y fragmentos de “detrás de las cámaras” que no fueron editados. Lo hace de tal manera que, mientras vemos el espectáculo de sucesos paranormales, podemos ir asimilando un relato clásico en el cine luciferino, confirmando el pack completo de Late Night With The Devil como un tratado de grandes éxitos satánicos comprimidos en un brillante artefacto independiente dirigido, eso sí, a un público a favor de obra.

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