Crítica de Hinds – Leave me alone

12 enero, 2016
Redaccíon: dod Magazine

Hinds - Leave Me Alone

Redacción: Noel Castro

¿Quién iba a decir a las chicas de Hinds que un sonido tan a lo ‘do it yourself’, unas letras tan desenfadadas y una puesta en escena tan irreverente podría dar para tanto?

El pasado 8 de Enero, el cuarteto garage madrileño presentaba Leave me Alone, su primer disco de estudio. A pesar de estrenar ahora su primer álbum, tienen una trayectoria que las avala. Casi dos años de gira mundial, recitando una y otra vez casi todas las canciones del disco, más alguna otra ya incluídas en su EP The Very Best from Hinds so Far. Diferentes salas de Australia, Tailandia, Europa y América acogían a las chicas de Hinds con los brazos abiertos. Entre 2014 y 2015 superaron la centena de conciertos, debutando tanto en festivales nacionales –FIB, Arenal Sound, Vida Festival– e internacionales –South to Southwest (EE. UU.), Dot to Dot (Reino Unido), Best Kept Secret (Países Bajos)-.

Leave me Alone es, por lo tanto, no sólo el primer LP de la banda. Es un cúmulo de experiencias, influencias, evolución y trabajo que les han brindado un sonido, cuando menos, único y personal. Todo ello, dicho mal y pronto, resultado de experimentos entre amigas, tocando la guitarra en tardes de verano. Y es que es a eso a lo que suenan.

No aspiran a nada que no son. Sus canciones transpiran indiferencia, problemas cotidianos, letras cargadas de ironía, una voz áspera y un inglés españolizado. Nos transportan a las calles de Malasaña, a a esas fiestas de verano que acaban no sabes dónde, ni sabes con quién, de las que despiertas perdido en un garaje, sabiendo que ha sido una buena noche. Porque no te importa. Y a ellas tampoco les importa. “Nuestra mierda, nuestras reglas” se ha convertido en su motto. Y así hacen, gritando “wababibabirawuahs’ como bebés, repitiendo un ‘please don’t let me’ hasta quedarse sin voz en ‘Fat Calmed Kiddos’ o desviviéndose en sus directos.

El sonido del álbum me recuerda por momentos a otros grupos femeninos del garage español como las asturianas Chiquita y Chatarra. Pero con un estilo más internacional, influido por The Velvet Underground, pero con un ritmo y energía que por momentos las acerca a una versión femenina y dejada de los neoyorquinos Strokes.

Las voces de Ana y Carlotta empastan a la perfección, siempre acompañadas por el bajo de Ade y la constante percusión de Amber. Ana y Carlotta saben cuándo cederse el paso la una a la otra, cuando cantar al unísono o combinar letras y coros. Incluso vocalizan sus propios efectos de sonido.

Las canciones de Hinds no son un sonido perfecto. Diría que incluso distan bastante de serlo. Pero tampoco lo necesitan. Se sienten bien en su a veces desgarbada piel de lo-fi, garage, rock underground, y es ese ‘estar a gusto’ lo que transmiten con su música.

Garden’ abre el álbum con una guitarra fuerte, avisando de lo que se nos viene encima. Unas veces más rockero, este instrumento aparece otras veces con un estilo próximo a un rock surfero y chillout, en canciones como en ‘Easy’, ‘San Diego’, ‘Chili Town’ o la instrumental ‘Solar’.

La voz de las chicas, emocional y desgarrada en temas como ‘Wart’ o ‘I’ll send you flowers’, se torna pícara y hasta socarrona en otros como ‘Chili Town’ (I am flirting with this guy so you can watch my crime, rezan). Letras originales, absurdas y metafóricas que parecen huir de la seriedad te cualquier tema (and darling, you're the rice of my bowl / you've defined everything I want, cantan al amor en ‘Walking Home’).

Tambien son contradictorias, como cuando en ‘Bamboo’ suplican I pray you to stay away while I’m talking with your friends, pero luego rectifican I need you to be around my legs and stop complaining about the rain.

De entre todo el amalgama de escenarios, situaciones, personajes y emociones que presentan en Leave Me Alone, me quedo con ‘Castigadas en el Granero’. A base de un ritmo acelerado y voces cargadas de energía, las chicas de Hinds tiran de temática granjera para construir metáforas de lo más insólitas. Empiezan explicando su castigo (we have to stay in the barn because we screw it up and I can't go), pero luego se desvían y pierden entre vacas, campos de maíz, perros, mercados y demás (and all I see is a big cow / and now I'm eating all your corn / and i can't stand anymore / why can't you pass that smoking roll? / i wanna take you to the mall / oh father let me go). Una historia de amor entre cobertizos y campos de maíz.

No entiendo los detalles, pero me gusta como suena. Y aunque no me gustase, no hay duda de que a Hinds no les importaría. Apostar a ciegas por su sonido les ha llevado lejos, triunfando en salas de Londres incluso antes que en Madrid. Y por lo que parece, seguirán gritándole irreverentemente al mundo, desde ese sonido rock desgarbado y surfero, con una gira europea de treinta conciertos entre Enero y Febrero, con la intención de (re-)presentar su trabajo.

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