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Crítica: Daughter - Stereo Mind Game

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Daughter - Stereo Mind Game

Reconocemos que el retorno de Daughter es de esas anomalías que no esperábamos estar celebrando a a estas alturas. Que el trío llevara callado desde 2017, año en el que probaron suerte en el campo de las bandas sonoras con el lanzamiento de Music From Before The Storm, y que su vocalista principal, Elena Tonra, emprendiera el vuelo en solitario como Ex:Re con excelentes resultados, eran hechos que nos alentaban a pensar que el particular candor que mantenía encendida la mecha de la banda se había extinguido definitivamente. Sin embargo, siete años después de la publicación de Not To Disapper (4AD, 2016), su último álbum de estudio, la formación compuesta por Elena Tonra, Igor Haefeli y Remi Aguilella nos pilla con el paso cambiando firmando un esperadísimo cuarto disco con el que no solo recuperan el intimismo y la delicadeza del pasado, sino que además expanden las líneas de su sonido a esferas y planos poco transitados en los registros habituales del trío.

Stereo Mind Game (4AD, 2023) parte de una premisa que nos revela desde su mismo inicio el grado de complejidad que se esconde tras sus doce cortes. Y es que el cuarto álbum de Daughter se siente como una carrera de fondo que comenzó a trazarse incluso antes de que tuviera lugar la pandemia, y que durante los años posteriores y los respectivos y caprichosos giros de guión que a menudo la vida nos ofrece, ha ido obteniendo tintes de todo tipo hasta convertirse en un todo consistente, capaz de reflejar los sentimientos de tres almas distintas, llenas de anhelos, pericias y adversidades, que continúan juntas a pesar de las pesares y de los volantazos del destino.

Desde esa forma tan característica y personal de hacernos sentir como un interlocutor único, la voz profunda, descorazonada pero también convincente de Tonra nos mira de forma directa para asentar los principios narrativos del álbum desde ese corte que acontece tras la Intro (“I won't hold you back, time throws us along and there is never just one human that the heart should lone belong”, canta en Be On Your Way, una empoderadora oda al “yo” por encima del “nosotros” en la que demanda autonomía y voluntad como únicos caminos para el amor verdadero). El poder devastador de piezas como Party, en la que directamente la vocalista descubre sus colores más íntimos y nos habla de tú a tú sobre su particular proceso de dejar el alcohol (“And I refuse to believe that there's a problem, you see I could stop if I want, I just don't want to yet”, escuchamos en un corte a dos voces, en el que además también se suma en lo vocal y casi de forma inédita Igor Haefeli, guitarrista de la banda). La angustia ofrecida a través de cortes confesionales, crudos y aflictivos como Dandelion y Neptune solo puede invitarnos a pensar que en algún momento alguna chispa de luz nos va a salvar de quedarnos encerrados en un abismo oscuro e íntimo de difícil escapatoria; y ahí está precisamente Swim Back para salvarnos, una nota de optimismo en la que la banda le insufla brillo, ritmo y una producción cristalina en clave de dream-pop que la convierten en una de las indiscutibles mejores canciones que la banda ha compuesto jamás. Notas y cadencias inusitadas, o al menos sí poco frecuentes en su arsenal, que abrazan planos de electrónica rugosa y orgánica para explorar las abrumadoras expectativas de un porvenir difuso (Future Lover), texturas distorsionadas y memorias transformadoras (I Wish I Could Cross The Sea) o la catarsis más liberadora desde la calma más absoluta (To Rage).

Siendo conscientes de las intrahistorias que Stereo Mind Game encierra, no es de extrañar que cada plano que se sucede nos sobrecoja con más brío y presión que el anterior, dejando claro no solo que la participación de Josephine Stephenson y la 12 Ensemble en la orquestación de las pistas ha supuesto un impulso incuestionable al cuerpo final de las canciones de Daughter, sino también que sus responsables principales son conscientes de que la banda es más fuerte que ellos mismos, y mientras sus corazones tengan cosas que decir, el trío seguirá al pie del cañón.

 

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