Crítica: Amyl and the Sniffers - Comfort To Me

13 septiembre, 2021
Redaccíon: dod Magazine

Amyl and the Sniffers - Comfort To Me

Redacción: Fran González

Ante el dulce posicionamiento de un aclamado primer álbum de debut, surge la siempre dificultosa tarea de revalidar el éxito propio. Un reto que puede llegar a ensombrecer carreras o corroborar talentos, pero nunca deja indiferente a nadie. “Comfort To Me” (Rough Trade Records, 2021) llega con esa presión sobre los hombros, y no solo se libra de ésta con ligereza y acierto, sino que además ofrece toda una lección de lo que un segundo disco debe ser.

El tiempo transcurrido entre ese primer álbum homónimo de 2019 y este “Comfort To Me” ha servido para que la banda australiana liderada por Amy Taylor perfeccione una metolodogía que ya de por sí consiguió cautivar al público con aplaudida inmediatez. La considerable legión de fans que lograron cautivar en tan poco tiempo y ese icónico estilo que les hace ser rápidamente reconocibles nos hace creer que este caótico cuarteto lleva entre nosotros prácticamente toda la vida. Pero a pesar de su corta andadura, han conseguido firmar un salto cualitativo en sus carreras que denota madurez y conciencia, manifestándose en la manera en la que las trece pistas del disco están confeccionadas. Sin renunciar a su autenticidad ni trasladar su ingenio a otras ramas estilísticas, Amyl and The Sniffers siguen siendo ellos, no inventan nada nuevo, y aun así consiguen que la fórmula gane en alcance y trascendencia.

“Comfort To Me” es la prueba definitiva de que en pleno 2021 el punk no solo no ha muerto, sino que además colea con más vigor que nunca. Con un estilo rápido y sucio, que parece más propio de un húmedo y oscuro suburbio de Nueva York que de la soleada Melbourne, y donde la pista más extensa apenas supera los tres minutos, nos adentramos en un álbum que derrocha urgencia, nervio y energía por todas partes. Sin apenas conceder descansos al oyente, nos genera la inevitable necesidad de sacudir nuestros cuerpos al ritmo de esa rabiosa voz con la que Taylor inunda cada uno de los descarrilados riffs que engalanan el álbum. Desde los primeros compases de ‘Guided By Angelsnos sentimos ya parte de una agitada espiral de la que muy difícilmente Amyl y los suyos nos dejarán salir. Un esclarecedor “I’ve got plenty of energy/it’s my currency” nos cerciora sin tapujos del terreno en el a partir de este momento nos moveremos, y ante nosotros se suceden una serie de breves pero intensas tormentas con poca o ninguna oportunidad para la pausa y el sosiego.

Si hay algo que “Comfort To Me” también nos deja claro es que cada miembro tiene un espacio propio para lucirse y denostar la brillantez que les define. Es el caso personal del guitarrista Dec Bryce, que con maestría y talento nutre varias de las pistas del álbum con impecables y pesados riffs, que en ocasiones se aproximan más al sludge o al stoner que al punk, pero que cierran y coronan el proyecto con soberano tino. Es entonces cuando vemos a la banda transitar de manera sobresaliente por esos sonidos que nos trasladan a unos Stooges modernos o incluso a unos Queens Of The Stone Age con pistas como ‘Hertz’ o ‘Don’t Fence Me In. Entre capas de depurado buen hacer e incluso un sentido del humor más ácido y fino, nos topamos con momentos más melódicos, como ‘No More Tears donde Amy nos recuerda por un momento a una Joan Jett del down under, o incluso canciones perfectamente idóneas para el caos como Security’, que a través de esos infecciosos versos como “I’m not looking for trouble, I’m looking for love, let me in your hard heart: let me in your pub!” nos vemos incapaces de no imaginarnos sumidos en una noche de pogos y pintas.

El martilleante ritmo de Snakes cierra el álbum y además nos invita a conocer una pista de gran relevancia, pues no solo es una destacada prueba de cómo la lírica del cuarteto australiano ha ganado en calidad y simbolismo, sino también contiene la mejor sentencia que podría definir el salto profesional que la banda ha experimentado: “I submit to change/But I know how I was raised/Shed my skin just like the snake”. El cambio de piel de esa serpiente es un claro reflejo de cómo su continua evolución personal no reemplaza en absoluto quiénes son, pues a pesar de las referencias nombradas y de ese acercamiento a los elementos que necesitaban integrar en su ecuación personal, el sonido de Amyl and The Sniffers es a día de hoy de los más icónicos e identitarios, y su mera presencia ha significado el chute de vigor y rabia que la escena requería desde hacía mucho tiempo.

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