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Crítica: Alizzz - Tiene que haber algo más

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Alizzz - Tiene que haber algo más

Redacción: Fran González

Cerca de dos años con la miel en los labios, disfrutando hasta el desgaste de cada pista que nos llegaba, como espaciadas píldoras que se transformaban en hits instantáneos. Nos ha costado bastante poder ver la forma definitiva del primer LP de Cristian Quirante, productor en la sombra durante mucho tiempo de caras que no necesitan presentación, pero a día de hoy ya encumbrado a la categoría que se merece bajo el seudónimo artístico de Alizzz, pero finalmente aquí está su “Tiene Que Haber Algo Más” (Warner Music/Whoa Music, 2021). Con la resaca de los Grammy Latinos aún presente y su reciente reconocimiento a una ferviente etapa sin altibajos, el productor catalán satisface al fin las demandas de muchos por querer tener la dicha de disfrutar de un trabajo propio e íntegro en formato de larga duración.

Desde la humildad y la cercanía, y siempre agradecido a las oportunidades brindadas por la extensa lista de artistas que han confiado en su buen hacer para poner sus carreras profesionales en sus manos, el de Castelldefels comenzó a ganarse, despacio y con buena letra, un hueco en nuestro archivo personal de nombres a tener muy en cuenta. Tal y cómo prometían nuestras sospechas, su paso al larga duración supone la culminación a una carrera repleta de saltos al vacío y atrevimientos muy personales que lejos de pasarle factura, le han posicionado en el rol de ser actualmente uno de los productores más anhelados del circuito hispano.

A las puertas de este “Tiene Que Haber Algo Más” nos reciben dos viejos conocidos, y no tanto por tiempo, sino por el impacto que ambos temas trajeron consigo, convirtiéndose automáticamente en bombas sonoras infecciosamente pegadizas. El tema homónimo al álbum, del todo apropiado para ser el acto responsabilizado de abrir el disco, se presenta como una declaración de intenciones con la rabia impenetrable y enfática con la que escupe ese “algo tiene que haber, joder”. Seguidamente, nos damos de bruces con esa rémora de post-punk y electrónica oscura que engalana los melancólicos compases de ‘Ya No Siento Nada’. Sin más, Alizzz pasa de ofrecernos este agradecido periplo por estas dos joyas de su repertorio conocido, para de repente adentrarnos de la mano de un luminoso punteo en la primera de las múltiples colaboraciones de lujo que ensalzan aún más la magnitud de este disco. Otro de los nombres del año, otra estrella que nació al candil del confinamiento y que en tiempo récord ha conquistado el panorama nacional con su inimitable visión artística y su intachable y ácido ingenio. Rigoberta Bandini hace su entrada en ‘Amanecer’ demostrándonos lo bien que casa su particular universo con el del productor catalán, y maridando de manera extraordinaria esa perspectiva quinqui del amor que nos traslada a recorridos en coche por autopistas a las seis de la mañana al lado de esa persona, tras una de esas noches donde los excesos y el amor se fraguan en uno.

En un plano estético similar, aunque trasladando el relato de esos amantes a un espacio-tiempo alejado y en el que esa noche parece ya tan solo un recuerdo ocasional, aparece la piedra angular del disco y con la que Alizzz traspasó barreras y definió una carrera en solitario con mayúsculas. Sin lugar a dudas, hablamos de ‘El Encuentro’, esa pieza a pachas con Amaia donde la habilidad de ambos por conectar con el imaginario de una generación entera llega a niveles superlativos, y las icónicas frases de su lírica serán parafraseadas y reconocibles hasta la eternidad.

Dentro de las sorpresas del disco encontramos esa colaboración con los mexicanos Little Jesus para ‘Fatal’, donde los lamentos pasionales de la tónica general del álbum abrazan una atmósfera de encantos funkys, deliciosamente bailables y ante los que es imposible no ceder. No tan sorpresiva es la aparición de C.Tangana, quien no parece querer perderse la oportunidad de figurar en los créditos del álbum de su camarada y compañero de mil batallas haciendo una loable aparición en ‘Ya No Vales’. La comunión entre ambos es ya con convencimiento pleno una de las uniones más fructíferas del panorama actual, garantía de éxito seguro y donde apenas un silbido y una agria y penetrante crítica bastan para pasar el examen con nota. Una radiante ‘Salir’ con tintes de pop de dormitorio nos confirma de nuevo que Alizzz también sabe volar solo y brillar sin compañía, aunque para ‘Luces de Emergencia’ acabe siendo Jota de Los Planetas quien se lleve el tema consigo, entre tenues soplos de shoegaze que cierran esta colección de historias de amor incompletas y noches infinitas con acierto y sentimiento.

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