Cómplices Mahou: crónica del concierto de Leiva y Sidecars en Madrid

7 noviembre, 2017
Redaccíon: asier

Leiva

Redacción: David Moya

Hay tardes que simplemente están destinadas a ser mágicas. Un concierto organizado por Mahou cuyos protagonistas iban a ser Sidecars y Leiva, se sabía de antemano, que, como mínimo, los pelos se te van a poner. Vamos, que es una de esas tardes.

En una Joy Eslava colmada de mesas y sillas, engalanada para la ocasión, aparecían en escena los chicos de Sidecars para abrir boca con La tormenta; que recordemos se encuentran inmersos en la promoción de su nuevo disco, Cuestión de gravedad. Fue breve pero intenso, seis temas muy acertados, aunque casi todos de discos anteriores. Y digo casi, porque de su último trabajo solo pudimos escuchar Costa da morte. También sonaron Dinamita, Fan de ti o Los amantes. Aunque quizás la cosa no se quedaría ahí, pero os lo cuento más adelante.

Un evento íntimo, merecía una actuación íntima, y José Miguel Conejo Torres es de cuidar mucho este tipo de detalles. ¿Quién es ese? Pues nuestro amigo Leiva, que apareció en el escenario acompañado únicamente por el gran César Pop a los teclados, y obviamente, su fiel guitarra. Breaking Bad, fue la elegida para que la sala entera rompiera al unísono para acompañar al madrileño. Electricidad, y ese “toda esa puta electricidad era una mentira más de lo que fuimos”, haciendo terapia entre muchas de las personas allí presentes. Lo niego todo, canción de Joaquín Sabina, también fue cantada por Leiva; ya que José Miguel trabajó con el de Úbeda produciendo su último álbum. Finalmente, y manteniendo el ambiente íntimo, nos terminamos de emocionar con Terriblemente cruel. Talento por todos lados y yo feliz de disfrutarlo.

Tras una breve entrevista y verse sometidos a las preguntas de los asistentes, pudimos ver a Sidecars y Leiva juntos. Los dos hermanos triunfando sobre el escenario. Afuera en la ciudad y Contra las cuerdas cantadas por ambos; una canción de cada uno. Pero la gente no pudo evitarlo, y cuando empezaron a sonar los primeros acordes de Lady Madrid, la sala entera se levantó de su asiento para acercarse lo máximo posible al escenario y que todo terminara en una gran fiesta con los artistas rodeados por todos lados.

Hay tardes que simplemente están destinadas a ser mágicas. Hay tardes que, sin esperarlo, marcan un antes y un después en tu vida. La cantidad de sonrisas y ojos vidriosos que vi el 31 de octubre en la Joy Eslava me hicieron replantearme todo. Y hacedme caso, que, si hubierais estado allí, os hubiera pasado lo mismo.

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