
Desde que Rosalía irrumpiera con Los Ángeles (2017) y posteriormente activase su proyección internacional con El Mal Querer (2018), su trayectoria ha estado marcada tanto por la evolución de su propio lenguaje musical como por una extraordinaria capacidad para cruzar fronteras estilísticas colaborando junto a artistas de todo tipo. El flamenco, el pop, el reguetón, la música urbana y la electrónica han convivido en una carrera en la que las colaboraciones con otros artistas han desempeñado un papel fundamental. De J Balvin y Ozuna a The Weeknd, Bad Bunny, Travis Scott, Billie Eilish, James Blake o Tokischa, la cantante catalana ha convertido el featuring en una extensión natural de su universo creativo -aunque no siempre cayese de pie en sus experimentos.
Algunas de estas colaboraciones han sido auténticos fenómenos globales, eso sí, como es el caso de Con Altura, junto a J Balvin y El Guincho, una canción que en 2019 contribuyó decisivamente a la expansión internacional de la catalana y se convirtió en uno de sus grandes éxitos. Otras, en cambio, han permitido explorar registros alejados de sus grandes éxitos comerciales, como Barefoot in the Park con James Blake, KLK junto a Arca o su posterior encuentro con Billie Eilish en Lo Vas a Olvidar.
Su repertorio de colaboraciones también revela la amplitud de una artista que nunca ha entendido las fronteras de género como compartimentos estancos. Y esa lista continúa creciendo, pues recientemente se ha sabido que también sumará a sus créditos personales una colaboración con Fontaines D.C. para el tema Where Is Gone?, que formará parte de Dopamine Chamber (XL Recordings, 2026), el próximo álbum de la banda irlandesa.
A continuación repasamos la cronología de colaboraciones que Rosalía ha realizado a lo largo de su estelar carrera, desde sus primeros trabajos hasta sus encuentros más recientes con algunas de las figuras más relevantes de la música contemporánea.
Antes de Los Ángeles y El Mal Querer, Rosalía se movía principalmente en el circuito del flamenco contemporáneo. Eran años de formación junto a Raül Refree y de colaboraciones con artistas independientes, donde comenzó a construir el lenguaje vocal que pocos años después acabaría revolucionando el pop español.
Una de las primeras grabaciones conocidas de Rosalía. Participó como invitada en este proyecto del grupo Kejaleo, todavía inmersa en su etapa académica y muy vinculada al flamenco tradicional y las músicas de raíz.
Colaboración solidaria incluida en el álbum benéfico Tres Guitarras para el Autismo. Rosalía comparte protagonismo con otros músicos españoles en una grabación que refleja su temprana implicación en proyectos colectivos.
Primer encuentro oficial entre Rosalía y C. Tangana. Publicada antes de su enorme popularidad, la canción anticipó la química artística entre ambos y abrió una relación creativa decisiva para sus primeros años.
Mucho más que un éxito viral: esta canción se convirtió en el primer gran fenómeno compartido de ambos artistas. Incluida originalmente como sencillo de C. Tangana, hoy está considerada una pieza clave de la nueva música urbana española.
Rosalía participa en Alegría de Vivir, un trabajo profundamente conectado con el flamenco contemporáneo. Es una colaboración menos conocida, pero muy representativa de su etapa previa al reconocimiento internacional.
Una curiosa incursión en el rap underground español. La presencia de Rosalía demuestra que incluso antes de su explosión comercial ya despertaba el interés de artistas procedentes de escenas muy diferentes.
Tras publicar Los Ángeles y, sobre todo, con el lanzamiento deEl Mal Querer en ciernes, Rosalía empieza a convertirse en un nombre imprescindible de la música española. Ese mismo año llegan sus primeras colaboraciones con grandes artistas latinos y proyectos cinematográficos.
Incluida en el proyecto A Través de la Luz, esta colaboración mantiene a Rosalía cerca del universo del flamenco orquestal y de las propuestas experimentales impulsadas por Fernando Vacas.
Perteneciente al álbum Vibras de J Balvin, fue la primera gran colaboración entre ambos. La canción anticipó la alianza que un año después daría lugar a Con Altura.
Breve aparición vocal sin acreditar que demuestra cómo la voz de Rosalía empezaba a utilizarse como elemento atmosférico dentro de producciones ajenas, más allá del formato tradicional de featuring.
Incluida en la banda sonora de Black Is Beltza, supone el reencuentro con Raül Refree tras Los Ángeles y une flamenco, música vasca y electrónica en un contexto cinematográfico.
Rosalía comparte escenario con una de las grandes voces del flamenco actual. La interpretación en directo funciona casi como un simbólico relevo generacional entre ambas artistas.
Aparición vocal no acreditada dentro del EP Suncity. Aunque su intervención es breve, representa uno de sus primeros contactos con el R&B y el pop alternativo estadounidense.
Si El Mal Querer la convirtió en una revelación, 2019 la transformó en una estrella internacional. Rosalía comienza a colaborar con artistas británicos, estadounidenses y latinoamericanos mientras conquista las listas de éxitos de medio mundo.
Integrada en Assume Form, esta delicada balada une el minimalismo electrónico de James Blake con el fraseo flamenco de Rosalía. Es una de las colaboraciones más refinadas de toda su carrera.
Grabada para For the Throne, el álbum inspirado en Juego de Tronos, mezcla pop latino y dramatismo cinematográfico en un proyecto colectivo impulsado por HBO.
El auténtico punto de inflexión. La producción de El Guincho, el reguetón de J Balvin y la personalidad de Rosalía dieron forma a uno de los mayores éxitos de la música latina de la década.
Publicada como sencillo independiente, consolidó definitivamente su presencia en el mercado latino. La química entre ambos convirtió la canción en otro fenómeno global de streaming.
Rosalía alterna colaboraciones con superestrellas del hip hop estadounidense y artistas de la electrónica más experimental. Es probablemente el periodo más ecléctico de toda su trayectoria.
Una producción agresiva y futurista que unió Barcelona y Houston. La colaboración confirmó la capacidad de Rosalía para dialogar con el trap estadounidense sin perder identidad propia.
Incluida en KiCk i, esta explosión de dembow experimental es una de las colaboraciones más arriesgadas de ambas artistas y un referente de la música de vanguardia contemporánea.
Rosalía participa vocalmente sin aparecer acreditada en esta canción del álbum Afrodisíaco. Fue el primer vínculo musical entre ambos antes de hacer pública su relación sentimental.
Otra aparición vocal no acreditada de este periodo, utilizada principalmente como textura dentro de la producción y no como un featuring convencional.
Incluida en El Último Tour del Mundo, es una de las colaboraciones más exitosas de ambos artistas. Su mezcla de intimidad y sensualidad la convirtió en un clásico inmediato.
Grabada durante 2020, Changes reunió a Rosalía con uno de sus referentes artísticos, Frank Ocean, pero el tema nunca llegó a publicarse oficialmente. La canción y parte de su videoclip se filtraron en 2023, revelando una colaboración que llevaba años convertida en objeto de especulación.
Mientras prepara MOTOMAMI, Rosalía se mueve entre el pop dominicano, el synth experimental y el R&B alternativo. Cada colaboración parece abrir una puerta distinta hacia su siguiente etapa artística.
Una celebración del dembow dominicano y la libertad femenina. La complicidad entre ambas artistas convirtió la canción en uno de los himnos más desenfadados de 2021.
Primer adelanto de MOTOMAMI. Rosalía y The Weeknd reinterpretan la bachata desde una perspectiva oscura y elegante, reflexionando sobre el precio de la celebridad.
Versión ampliada para la edición especial de Magic Oneohtrix Point Never. La voz de Rosalía aporta un inesperado componente emocional al universo electrónico del productor estadounidense.
Breve intervención vocal sin acreditar dentro del debut de Baby Keem. Su presencia vuelve a demostrar el creciente interés del hip hop norteamericano por su timbre vocal.
Tras publicar MOTOMAMI, Rosalía ya no necesita demostrar nada comercialmente. Sus colaboraciones combinan leyendas de la música latina con propuestas radicales del flamenco contemporáneo.
Incluida en Fórmula, Vol. 3, recupera la bachata desde una sensibilidad moderna. La unión entre Romeo Santos y Rosalía fue uno de los grandes acontecimientos del género.
Parte del álbum de despedida del dúo puertorriqueño, esta colaboración rinde homenaje al reguetón clásico mientras incorpora el sello vocal inconfundible de Rosalía.
Quizá una de las colaboraciones más importantes desde el punto de vista artístico. Ambos exploran el flamenco experimental dentro de Flamenco: Mausoleo de Celebración, Amor y Muerte.
Rosalía vuelve a aparecer sin acreditar en el álbum Saturno, reforzando una colaboración creativa que ya había comenzado antes de su proyecto conjunto.
La publicación de RR convirtió su relación sentimental en un proyecto musical de tres canciones. Paralelamente, Rosalía sorprendió al colaborar con una de sus mayores influencias, Björk, que definitivamente llegaría para quedarse en el imaginario de la catalana.
El sencillo más exitoso de RR y una declaración de amor convertida en canción. Su videoclip, con imágenes reales de la pareja, marcó uno de los momentos culturales del año.
La cara más urbana y energética del EP. Ambos exploran el reguetón desde una producción oscura y muy influida por la estética club.
El cierre emocional de RR. Una balada electrónica íntima que funciona como contrapunto perfecto al frenesí de las dos canciones anteriores.
Björk recuperó una composición inédita de hace décadas y eligió a Rosalía para completarla. Más que una colaboración puntual, simboliza el diálogo entre dos generaciones de artistas profundamente innovadoras.
Rosalía continúa demostrando que puede moverse con naturalidad entre el pop global y los nuevos talentos nacionales, colaborando tanto con una superestrella coreana como con uno de los nombres más estimulantes del pop español.
La integrante de BLACKPINK invitó a Rosalía para uno de los sencillos más ambiciosos de su carrera en solitario. El resultado mezcla pop, electrónica y una enorme vocación internacional.
Una colaboración inesperada con uno de los artistas más innovadores de la escena española. La canción combina flamenco, hiperpop y texturas experimentales en una producción muy contemporánea.
Con LUX, Rosalía da un giro hacia un proyecto profundamente espiritual y orquestal. Grabado junto a la London Symphony Orchestra, el álbum incorpora colaboraciones que dialogan con el flamenco, el fado, la música coral y la experimentación electrónica.
La presencia del artista dominicano aporta un contraste urbano dentro de un álbum dominado por la espiritualidad y la música orquestal, ampliando el alcance estilístico de LUX.
Uno de los momentos culminantes del disco. Björk y Yves Tumor acompañan a Rosalía en una pieza de pop experimental inspirada en la cultura club europea y las atmósferas industriales.
Encuentro entre dos generaciones de artistas hispanos. La delicadeza vocal de Yahritza complementa una composición íntima que conecta el folk latino con el universo sonoro de LUX.
Tres de las voces más importantes de la música española contemporánea se reúnen en una rumba de enorme carga emocional, uniendo tradición flamenca, canción de autor y arreglos sinfónicos.
El fado entra de lleno en el imaginario de Rosalía gracias a la colaboración con Carminho. Es una de las canciones más elegantes del álbum y un hermoso puente entre Portugal y España.

Tras cerrar el ciclo de LUX, Rosalía parece que volverá a mirar hacia el rock alternativo. Su siguiente colaboración confirma que su curiosidad artística sigue alejándola de cualquier etiqueta fija.
Anunciada como parte de Dopamine Chamber, el quinto álbum de Fontaines D.C., supone la primera vez que la banda irlandesa incorpora una vocalista invitada en una de sus canciones. El lanzamiento está previsto para octubre de 2026.