Calexico - The Thread That Keep Us [Crítica]

7 febrero, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Calexico - The Thread That Keep Us

Redacción: Daniel Luengo

El noveno disco de Calexico, The Thread That Keep Us, puede significar un antes y un después en la carrera de los de Tucson. A estas alturas han dado con un punto de inflexión en el cual, si bien no dejan atrás su característico sonido fronterizo, si ceden el predominio a un alt-rock que iba cogiendo peso en sus últimas entregas aunque nunca de una forma tan considerable como con este nuevo LP.

Álbum a veces caótico para su escucha, enrevesado, que va y viene de un género a otro, muestra por enésima vez las capacidades de una banda que no se cansa de explorar nuevas aristas sonoras. Disparidad de sonidos que sirven, confluyendo con sus letras, de analogía a la diversidad étnica y cultural que existe en sus Estados Unidos natales. Como afirma el propio Joey Burns, una de las dos almas del grupo: “Celebremos la combinación de culturas y de personas”, alegoría que a día de hoy dista bastante de la realidad de los EEUU de Donald Trump.

Eclecticismo indie-rock

Grabado por primera vez lejos de su Arizona oriunda (aunque tampoco excesivamente apartados, en California, en un estudio frente al Pacífico), tenemos ante nosotros un trabajo de estudio con nada menos que 15 canciones -y hasta 22 en su edición deluxe-. Siempre con un aroma particular, gracias en gran parte a la esencia del baterista John Covertino, si existe un hilo conductor en este trabajo de Calexico son las historias con cierto trasfondo político: ya sea de compromiso medioambiental (Bridge To Nowhere), ya sea la crudeza de la realidad de la inmigración.

Muchas pruebas, bastantes aciertos

El álbum comienza recordándonos a U2. No tanto por el título del primer track, que también -hay semejanza con Until The End Of The World del Achtung Baby-, sino más bien por los primeros acordes que a más de uno le traerán a la memoria el “With or Without You” de los irlandeses. Quizá un guiño, seguramente una casualidad. Aunque si esto lo lee o escucha algún abogado, no le temblará el pulso en interponer una demanda, más aún con el revuelo generado últimamente por este tipo de ‘coincidencias’. Y es que estamos “en la era de los extremos” como reza esta primera composición que también sirvió a Calexico como adelanto. End Of The World With You finalmente nos acaba recordando más bien a unos alegres Wilco, riff incluido, y no tanto a un posible tema de Bono y los suyos.

La segunda pieza, Voices In The Field, caracterizada por una aguda y penetrante línea de guitarra, parece no acabar de encontrar acomodo en ninguno de los géneros que aglutina el disco. Como comentamos, Calexico va pivotando sin complejidad alguna en el transcurso del The Thread That Keep Us, llegando a fusionar folk, sonidos tejanos, el americana o el country.

Spinball es el primero de los dos interludios que contiene el álbum -el otro, Shortboard, en la pista 13-. Poco más de un minuto ambiental que sirve como receso. Tiempo suficiente para sorber un trago de agua, enjuagarnos, e ir a probar el siguiente sabor.

Con una pomposa base inicial que poco tiene que ver con el desarrollo del resto de la pieza, vamos a dar con Under The Wheels. Corte que ejerce de single real del disco, jugando por momento incluso con un reggae enfrascado entre genuinas trompetas, tan necesarias para entender a Calexico. Tras esta, un momento de sosiego con la dulce y sencilla The Town & Miss Lorraine,  puente previo al salto estilístico que nos depara Flores y Tamales. Calexico no entiende de fronteras y siempre lo ha demostrado entre otras maneras con innumerables colaboraciones. En The Thread That Keep Us llega de la mano de un ya habitual como es Jairo Zavala, nuestro Depedro, cuya voz es la encargada de poner el guiño latino en la única composición [sic] cantada en castellano y con sonido 100% mariachi.

Another space quizá se antoja demasiado experimental. Atesora menos sonido Calexico, desubicada, como en otro espacio, no en aquellas zonas donde es más reconocible la banda. Prueba fallida que podrían haber omitido y que contrasta en demasía con la subsiguiente: Unconditional Waltz. Tema instrumental con melancólico sonido de vientos.

Eyes Wide Awake nos vuelve a llevar hacia el sonido indie rock que puede congregar más adeptos, ampliando base, que unido a cierta epicidad la hacen diferente y arriesgada en el registro del grupo. Cuenta como cierto. Dead in the Waterse abre más a debate. Lo que no cabe duda es de que se trata del momento más rockero de disco, distorsionada de voz incluida. El cierre llega con Thrown to the Wild y Music Box que estas sí suenan cohesionadas y sirven de acertado final, llegando incluso a hacerse cortas.

Bonus Tracks

Pero para quienes piensen así y se hayan quedado con ganas de más, tienen como regalo la edición ‘premium’ del álbum. Se entiende que se trata de canciones que no pasaron el corte para formar parte del larga duración estándar, pero que bien podría haber tenido entidad propia como EP. De hecho contrasta el tempo sosegado y sostenido que no caracteriza The Thread That Keep Us hace más sencillo entenderlas como un todo.


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